sábado, 14 de julio de 2012

CARMEN LA CABARETERA


Aunque parezca mentira, esta es Carmen cantando la famosa habanera.
Desde el sofá del salón de mi casa –el mejor palco que existe- asistí la noche del sábado pasado, a través de ARTE LIVE WEB a la representación de Carmen en la Opera Nacional de Lyon. Afortunadamente los franceses se ocupan de nuestros mitos locales, porque lo que es aquí no catamos la universal creación de Bizet desde la ya lejana y no menos mítica fecha del 92.
En esta ocasión el montaje se anunciaba, ya desde el inicio, rompedor. “Olivier Py réinvente Carmen”, proclamaba la promoción publicitaria. La puesta en escena de Py desubica la acción, centrándola en una sala de cabaret (Paradis Perdu) situada entre una comisaría de la gendarmería francesa (que pone el elemento militar del asunto) y un hotel de mala nota, y a cuya espalda - a la que tenemos acceso gracias al incesante girar del cubo en el que alternativamente se muestran la entrada del cabaret, su escenario y los camerinos- se encuentra la famosa taberna de Lillas Pastia, convertida en moderno bar de alterne.
Con tal planteamiento escénico, Carmen aparece, como estrella del music hall,  de la guisa tan descocada que puede observarse en las imágenes.  Profusión de pechos desnudos (los de la protagonista son simulados, hasta ahí no llegamos), personajes travestidos (el Dancaire y el Remendado) y algunos otros detalles completan la escenografía subidita de tono, aunque sin  detalles  de mal gusto como en el reciente Julio Cesar de Salzburgo.
Musicalmente la cosa estuvo nada más que correcta, que en estos casos equivale a decir que dejó que desear. J. María Lo Monaco hace un gran esfuerzo interpretativo, lo que quizá le impide un mayor esmero en lo canoro. El coreano Yonghoon Lee tiene una buena voz pero un tanto opaca, lo que le resta belleza a su canto. En cuanto a Escamillo (Giorgio Caoduro)  pasa sin pena ni gloria probablemente víctima en parte de los caprichos del regista. Sólo Nathalie Manfrino ofreció una Micaela reseñable, criatura angelical en un mundo de perdición, que sin embargo acaba suicidándose desesperada. En el foso Stefano Montanari hizo una lectura aseada, siendo la primera vez que veo a un director realizar su labor en camiseta.
Hay quien dice que las cigarreras trabajaban semidesnudas para mejor llevar  el calor. ¡Pero no sería así!
La propuesta me resultó en principio interesante e ingeniosa, pero a medida que avanza, el drama va resintiéndose cada vez más por su falta de fidelidad al libreto. Especialmente lo sufre el personaje de Escamillo, que queda totalmente desdibujado ¿puede haber una Carmen sin un torero? ¿A qué si no la famosa aria del “toréador”?. A la postre uno se da cuenta que la dirección escénica no realza ni la música ni el drama, que es lo que debe importar,  sino al revés. Distrae de la primera y empobrece el segundo, con lo que el experimento en términos globales resulta, a mi modo de ver, fallido.
Entre Carmen la cigarrera y la Carmen cabaretera, a pesar de los indudables encantos de la segunda, me quedo con la original, aún a riesgo de ser tachado de  rancio y fundamentalista sevillano. En medios franceses he leído críticas despiadadas hacia su compatriota Py. Pero yo iría a más: debería el alcalde Zoido, que tan crecido volvió de la famosa reunión de San Petersburgo, presentar una queja formal ante la UNESCO por esta tergiversación y adulteración intolerable de nuestro patrimonio inmaterial (es broma).
Por cierto, que el evento fue exhibido en directo en pantallas gigantes al aire libre en varias localidades de la región de Rhône-Alpes, con una asistencia de unos veinticinco mil espectadores. ¿Para cuando algo parecido en Sevilla? ¿no habrá por ahí algún patrocinador dispuesto? (esto no es broma).

sábado, 7 de julio de 2012

COMISIÓN ERE: FRAUDE SOBRE FRAUDE


El de los ERE es un fraude masivo, inmenso, descomunal, en el que las arcas de los dineros públicos han sido saqueadas por los dirigentes de la Junta de Andalucía con el objetivo de  mantener la paz social, favoreciendo de paso a los amiguetes, que es  uno de los ingredientes básicos –otro es el de la manipulación desinformativa permanente de los medios de comunicación afines-  de su pócima mágica para conseguir el mantenimiento eterno en el poder.
La imagen de la felicidad infinita que proporciona el régimen socialista andaluz –Andalucía imparable, la cuadragésima modernización, etc- no podía verse perturbada por la ruidosa algarabía que habitualmente generan los conflictos laborales asociados a los procesos de restructuración de plantillas de empresas en crisis. Allí donde una situación de conflicto laboral podía estropear esa imagen, aparecían los mediadores y conseguidotes para, prescindiendo de cualquier procedimiento de publicidad y concurrencia en el otorgamiento de ayudas, favorecer a los agraciados de forma arbitraria con la manguera del dinero del poder. Lógicamente a cambio de sustanciosas comisiones cuyo destino final está aún por descubrir.
Nótese que si al tendero de la esquina le iban mal las cosas y tenía que despedir a alguien, debía  arreglárselas por su cuenta, porque ese tipo de problemas no producen ruido. Para este no había ayudas. Estas sólo eran proporcionadas a empresas medianas y grandes, que son las que tramitan ERE,  dado el número de trabajadores afectados. 
El volumen del asunto y la extensión de la corrupta práctica en el tiempo son tan grandes que nadie con sentido común puede dudar de la implicación –por acción o por omisión-  de los más altos cargos de la Junta en el asunto, de la cual vamos conociendo sólo gracias a la ímproba y casi heroica labor de una sola persona como la juez Mercedes Alaya, a pesar de  la constante  resistencia y ocultación de la administración.
Llegados a este punto no sé muy bien qué sentido tiene ya que el Parlamento de Andalucía investigue las responsabilidades políticas del  fraude. En parte creo que estas han sido ya dilucidadas. La mayoría de los andaluces han preferido continuar conviviendo con este sistema de corrupción antes que dar una oportunidad a un señorito de la derecha. Es lo que hay. Aquí ya lo único que valen son las responsabilidades penales. A lo mejor llega el día en que haya que celebrar un Consejo de Gobierno en la cárcel, y aún así Griñán seguirá diciendo que el no tiene nada que ver con el tema. Y lo que es peor: serán muchos los que sigan sin ver esa viga, siempre ocupados en buscar la paja en la alternativa.
Por eso me parece que la recién creada comisión de investigación es perfectamente prescindible. Y sobre todo sería perfectamente evitable la doble tomadura de pelo que supondrá el fraude de la comisión sobre el fraude de los ERE. Esta comisión para lo único que servirá es para que IU lave ante su militancia sus vergüenzas por apoyar a los responsables de la corrupción a la que antes tanto, y tan de boquilla, combatió. ¿O es que alguien piensa que una investigación dirigida por PSOE e IU, tan responsable el uno como cómplice la otra desde que comparte tareas de gobierno, va a arrojar algún tipo de luz al respecto?  Por si acaso los investigadores-investigados ya se han asegurado que su trabajo tenga la menor repercusión posible, no vaya a ser que haya sorpresas: un par de semanitas en pleno verano, reparto equitativo de comparecientes –a ver si conseguimos que parezca que al final el responsable del fraude es el PP- faenita de aliño con el personal pensando más en las vacaciones que en otra cosa, y si hubo algo,  pelillos a la mar. Cubierto el expediente,  cumplido el trámite a que obligaban algunas molestas promesas electorales,  a seguir disfrutando del idilio “progresista” que tan buenos réditos les reporta a ambas formaciones. Encima, a poco que se les de bien, incluso sacarán pecho y e intentarán  dar lecciones.
Tan previsible todo, tan aburrido, que dudo incluso que haya merecido la pena haber escrito sobre ello.  

sábado, 30 de junio de 2012

LA TORRE MORDOR-PELLI


Dos fueron esta semana los escenarios internacionales en que  nuestros máximos mandatarios a nivel nacional y local tuvieron que emplearse a fondo para defender los intereses de la nación y de la ciudad respectivamente.
Mariano Rajoy lo hizo en Bruselas, donde se batió bien el cobre junto con su aliado Mario Monti (mañana será otra cosa en al final de la Eurocopa). ¡Qué hubiera sido de nosotros en manos de aquél señor cuya mayor preocupación en este tipo de cónclaves era volver pronto a casa!
Juan Ignacio Zoido, por su parte, tuvo que fajarse de lo lindo en San Petersburgo para impedir que Sevilla fuera incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad en peligro. Lo hizo en defensa de la ciudad,  no de la Torre Pelli, que no es sino el capricho de los nuevos ricos del régimen socialista que nos asoló a los sevillanos, y aún sigue perjudicándonos en lo que puede  desde los despachos de la Junta,  personificados en dos tipos tan marcadamente horteras como Monteseirín y Pulido.
Tenemos que dar la enhorabuena al alcalde, por haber conseguido lo único que al parecer ya cabía, y el pésame a nosotros mismos porque  nada ni nadie nos salvará de tener que convivir con esa pesadilla en forma de edificio, esa invasión bárbara de nuestro espacio vital cuya molesta  presencia se hará inevitable en tantos puntos de nuestra geografía urbana. Ese monumento que para nada hacía falta, y que por tanto era perfectamente prescindible, como ha señalado en estos días especialistas de prestigio como Rafael Moneo o William Curtis.
A Sevilla, como se ha dicho en los periódicos,  le han perdonado la vida. Porque lo cierto es que la torre es de un impacto letal para su patrimonio monumental. Sólo quien no tenga ojos, o los tenga cegados por el fanatismo “progre”, puede negar la afectación visual negativa de esa mole que se yergue amenazante sobre la ciudad. La tenacidad y el trabajo del alcalde han conseguido sin embargo, de momento, evitar el desprestigio añadido que hubiera supuesto la decisión prevista en principio por la UNESCO.
Siempre se dice que sobre gustos no hay nada escrito, que es una cuestión por tanto bastante subjetiva. Pero nadie podrá discutir que la Torre  Pelli es monstruosa, cuando menos en el sentido de la acepción segunda del DRAE: excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea. Es un mazacote cuyo tamaño carece de cualquier tipo de proporción con el entorno, al que avasalla y oprime, imponiendo su descomunal presencia. Por eso  me recuerda a  la Torre Oscura de Mordor, la fortaleza de  Sauron, el señor de la lúgubre  tierra del mal en la novela El Señor de los Anillos. Barad dûr, su nombre en sindarin, es descrita por Tolkien como de una escala tan gigantesca que era casi irreal, inmensamente poderosa y de  pináculos “más negros y tenebrosos que las vastas sombras de alrededor….”
A los que la  defienden por su supuesta contribución a la modernización de la ciudad  –que no habrán leído “Los cielos que perdimos”, ni sabrán quién fue Romero Murube-  les pregunto: ¿no podría  vuestra modernidad ser menos agresiva?  

miércoles, 27 de junio de 2012

EUROPA ES PARTE DEL PROBLEMA. TAMBIÉN DE LA SOLUCIÓN


España vive una situación económica complicada fundamentalmente debido a determinados excesos cometidos en nuestro pasado reciente. Incluso el dirigente político que más contribuyó a esto -¿adivinan quién?- ha reconocido en estos días que sufriríamos ahora menos si hubiéramos ahorrado más en los últimos años. Pero nuestra particular problemática se enmarca a su vez en una crisis financiera mundial, que actúa como detonante. Y se ve condicionada al mismo tiempo por nuestra pertenencia al euro, que, como todo en esta vida, tiene muchas ventajas, y ha reportado importantes beneficios a nuestra economía, pero también tiene inconvenientes.
A estas alturas de la película  creo que nadie puede discutir seriamente que el euro está mal hecho. Que la unión monetaria europea es un edificio mal diseñado y peor construido. Poco más o menos que una chapuza. Una buena idea, pero mal ejecutada. Curiosamente nadie, por ahora, se pregunta de quién o quiénes es esa responsabilidad. El éxito tiene muchos padres. El fracaso, o cuando menos los errores, ninguno. Algún día tendremos que aclarar las cosas en este sentido. Lo que parece indudable por el momento es que los problemas de la zona euro lo son en parte por los de determinadas economías nacionales, pero también por la falta o insuficiencia de mecanismos comunitarios para dar respuesta conjunta a los mismos. Porque la crisis financiera que origina  toda esta tormenta es global, y sin embargo los problemas de nuestra moneda, hasta el punto de cuestionarse su superviviencia,  no los sufren otras como el dólar o la libra esterlina.
De nuestros errores particulares somos responsables nosotros, y a ellos tenemos que hacer frente. Pero estos errores confluyen con otros que son imputables al proceso de construcción europea, del que son responsables todos los estados miembros de la Unión. Es por tanto exigible que todos contribuyan también a solventar la crisis, y no se pongan tan estupendos algunos, cuando hace una década eran ellos los que no cumplían con los límites de déficit.
La solución, llegado este punto, no puede ser acabar con el euro y con el proyecto europeo. Supondría un retroceso enorme en nuestras economías, y consiguientemente, en nuestras posibilidades de desarrollo futuro. Antes bien ha de llegar por la vía de una mayor integración   y de una mayor fortaleza de las instituciones comunitarias. No es momento de lamentaciones del estilo “si no hubiéramos entrado en el euro”, porque el hecho es que entramos y ello nos reportó un desarrollo que de otra forma probablemente no hubiéramos tenido. Ahora hay que apretar los dientes y continuar el camino, corrigiendo los errores que pudieran haberse cometido en el pasado. Y en esto tendrán todos que poner de su parte, y no cargar exclusivamente sobre los que en peor situación estamos, como si los culpables fuésemos exclusivamente nosotros. Esperemos que los líderes reunidos en la trascendental -una más- cumbre europea de esta semana   tengan la clarividencia y amplitud de miras necesaria para ello y sepan enderezar el rumbo hacia la meta que mejor garantice nuestro futuro, aunque sea a costa de los sacrificios del presente.

lunes, 25 de junio de 2012

LA MÚSICA DE UNA NOCHE DE VERANO

              Anoche, más de veinte mil personas asistieron, bajo una incesante lluvia,  en el Waldbühne de Berlín -unos cuantos más lo hicimos a través de la red, cómodamente desde casa, pero sin la misma magia- al  concierto que por estas fechas ofrece en tan singular escenario (el Teatro del Bosque) la Orquesta Filármónica de Berlín. Contó con la dirección del letón Andris Nelsons y el programa estuvo íntegramente dedicado a Tchaikovsky. Los que quieran verlo en diferido, están a tiempo de hacerlo en ARTE LIVE WEB. Creo que les gustará.



En Sevilla contamos con una magnífica orquesta sinfónica, y con un espacio al aire libre como es el Auditorio Rocío Jurado, idóneo para este tipo de conciertos populares. Y además no suele llover en verano (no llueve casi nunca, salvo en Semana Santa). Me pregunto ¿se molestaría la Sra Merkel si le copiamos la idea? ¿Pesa tanto el diferencial con el bono alemán como para que no podamos tener algo parecido aquí? Sí, ya sé que tenemos las Noches del Alcázar. Pero donde se ponga un concierto sinfónico… Además, ¿no queremos que Sevilla sea “ciudad de la música”? Me de la impresión de  que un evento de este estilo nos daría en ese sentido un poquito más de nivel que la Operación Talento.











viernes, 22 de junio de 2012

CUADERNOS NO, BLAKBERRYS SÍ


El delirante concepto ideológico que de la educación tienen los mandamases de la Junta de Andalucía, que nos lleva a los peores resultados educativos de nuestro entorno, llega en estos días al paroxismo con algunas de las normas que se quieren imponer para el curso venidero.

Veamos: así que la Junta puso en marcha hace unos años lo que llaman el  “programa de gratuidad de libros”. Para empezar los libros no son gratuitos, lo que es gratuito es su préstamo, como ocurre por ejemplo en cualquier biblioteca pública. Te lo dan en septiembre y en junio hay que devolverlo impoluto. Pero claro, esto conlleva aparejado una serie de limitaciones en su uso que redunda en perjuicio de la educación de los niños, ya que no pueden hacer algo tan elemental para un estudiante  como es subrayar, hacer anotaciones, repasar en verano, etc.  El libro sólo mirarlo, y a ser posible poquito, para que no se gaste mucho y dure más.
A mi el sistema me parece infumable, de un igualitarismo empobrecedor y un estatalismo que asusta. El estado, en este caso la Junta de Andalucía,  cada vez avanza más en el control de la educación. Se convierte no sólo en regulador y garante de que todos tengan acceso a este derecho constitucional, sino que pretende asumir el papel de único educador. De ahí que les moleste tanto la libertad de educación, el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos y las escuelas de iniciativa social (no sólo católicas) y que toda su obsesión sea atosigarlas para que, si es posible, desaparezcan.
Para los más recalcitrantes, si por ellos fuera, también desapareceríamos los padres y las familias, que somos una forma burguesa de perpetuación de las desigualdades, por más que ellos, a la hora de colocar dedo, de lo primero que echan mano  es de su parentela. De los niños se haría cargo directamente el estado, para que todos crezcan igual, al modelo totalitario espartano. Pero de momento se conforman con mantenernos controladitos: nos impiden en muchos casos que nuestros hijos acudan al colegio de nuestra elección, nos obligan a aguantar que se les impartan asignaturas con contenidos contrarios a nuestras convicciones, etc. Con esto de la gratuidad de los libros se trata de hacernos ver que el derecho a la educación de nuestros hijos no es ya una responsabilidad nuestra, sino una prebenda más que reparte gratuitamente papá estado a toda su prole.
Precisamente en parte para superar las limitaciones indicadas, los libros “gratuitos” son en muchos colegios complementados con otro tipo de materiales, que sí pagan los padres. Pues ahora la Junta, siempre tan celosa de cuidar nuestros bolsillos, quiere imponer obligatoriamente que no se exija material escolar que no esté incluido en el programa de gratuidad. La excusa es no crear desigualdades con respecto a aquellas familias que no pudieran pagarlos. “No estigmatizar”, habría que decir en lenguaje progre. ¿No sería más lógico quitar el “gratis” total, y ayudar aquellas familias que realmente lo necesiten? ¡Ah no! que entonces algunos podríamos dejar de estarles agradecidos por todo lo que hacen por nosotros (con nuestro dinero, por cierto).
Así que tendremos la llamativa y sonrojante  paradoja de que los niños no podrán llevar al cole cuadernos “de pago”, pero sí los teléfonos móviles y las  blackberrys, para los cuales al parecer los padres sí tienen dinero.

sábado, 16 de junio de 2012

ZOIDO, PRESIDENTE


La semana política en Andalucía se abrió el lunes con el anuncio  de la decisión de Javier Arenas de abandonar la presidencia regional  del Partido Popular. Sorprendió la noticia pues, aunque se esperaba un relevo en la cúpula popular andaluza,  no se atisbaba que este fuera a producirse de una manera tan inminente y un tanto abrupta.
Es cierto que, a pesar de ganar los últimos comicios, el hecho de no haber podido rentabilizar la victoria alcanzando el sillón presidencial de la Junta, parecía confirmar la tesis – en mi opinión tan real como de injustificado fundamento- de la existencia de un techo insuperable  para el Partido Popular con Arenas  como cartel electoral. En  consecuencia  parecía casi  inevitable el relevo. Pero también parecía imponerse la idea de que fuera el propio Arenas -que, miserias de la vida, ya ha dejado de ser el Javié al que todo el mundo se arrimaba- quien pilotara la transición hacia el nuevo liderazgo.
Al final no ha sido así. Pero el recambio, apuntado con discreción por el presidente saliente, no ha tardado en fraguarse. De entre todos los candidatos posibles a la sucesión, Juan Ignacio Zoido es sin lugar a duda alguna, a día de hoy, el que más condiciones reúne, tanto por méritos electorales como por el consenso que su figura concita en todos los ámbitos del partido. Puede decirse pues que es un tema bien resuelto y de forma rápida para evitar la desorientación del partido.   
Lo único que puede objetársele a Zoido es su acumulación de cargos, pero él ya ha anunciado que renunciará a la presidencia de la FEMP.  Conviene al respecto recordar –sobre todo al sr. Espadas, a quien tanto parece preocupar este detalle- que el presidente nacional del Partido Popular es actualmente el presidente del Gobierno de España, y que el secretario general del PSOE-A, y también presidente federal de su partido,  es el presidente de la Junta. No tiene pues por qué haber dejación de Sevilla por el desempeño de esta nueva tarea.
Ahora bien, una cosa es la presidencia del partido y otra distinta la candidatura en la próxima contienda electoral andaluza. Por mucha prisa que tengan los periodistas en dar titulares, creo que esta es una segunda cuestión que debe ser aparcada de momento. Lo normal sería trabajar primero en la renovación del partido –no va a ser cuestión de que se vaya Arenas y se queden todos los demás que le han acompañado en su exitosa pero insuficiente trayectoria- y sólo después pensar en elecciones. En esa tarea de renovación –que no tiene que ser una catarsis, pero sí una operación  quirúrgica a llevar a cabo con inteligencia-  estoy seguro que pueden encontrase líderes, hasta ahora en segundo plano, que puedan barajarse junto con Zoido para  elegir quién pueda ser el próximo candidato popular a la máxima magistratura de nuestra comunidad autónoma.
Sólo una vez culminado ese proceso debería empezar a pensarse en otras cosas. Claro, se me dirá,  que todo esto viene condicionado por el calendario electoral. Pero a día de hoy, una vez bien acomodadas todas las familias –nunca mejor dicho- del bipartito, yo no aprecio síntoma alguno para pensar en adelantos electorales. No hay nada que una más en política que el disfrute del poder.
Así que despacito y buena letra. El Partido Popular se juega mucho en este envite. Pero también toda esa parte de la sociedad andaluza que no se conforma con lo que hay y sigue soñando con la posibilidad de una alternativa para el futuro. No es por tanto cuestión de hacer las cosas rápido, cuando no hay prisas, sino de hacerlas bien.

martes, 12 de junio de 2012

EL RESCATE QUE NO ES RESCATE....O SÍ.


Aquí andamos, todavía deshojando la margarita si lo que se fraguó en la videoconferencia del Eurogrupo el sábado fue un rescate o no. Rescate..no rescate,  rescate….no rescate,  rescate…
Confieso que cuando me puse a escribir el sábado por la mañana, todo eran malos presagios acerca de lo que podía salir de la anunciada reunión. Yo esperaba una cornada fuerte. Pensaba incluso en un nuevo noventa y ocho. Cuando ya a última hora de la tarde se empezaron a saber los resultados -los definitivos parece que tardaremos aún en conocerlos, porque esto va lento- comenzó la disputa terminológica. Lo cierto es que me sentí más aliviado. Ya en aquél momento aposté por un término: #norescate (para los que no lo conozcan, fórmula tuitera) Luego se han conocido nuevos detalles que me hacen dudar.
Lo que es indiscutible es que esta operación  tiene poco que ver con las llevadas a cabo en Grecia, Irlanda o Portugal, que son el referente que tenemos como rescate humillante, en el que en los países afectados se impone una especie de protectorado económico que afecta gravemente a su soberanía nacional. Esto era lo realmente temido y lo que se pretendía  por parte de algunos países de la Eurozona. Por eso me agarré al siguiente criterio: si hay troika es rescate, si no hay troika no es rescate.
Al final troika, lo que se dice troika, no va a haber, pero a lo peor hay una troikita, limitada a controlar lo que se hace en el sector financiero. ¿Podríamos llamarlo entonces  rescatito?
Por lo demás parece que el Gobierno, no sin dificultades y presiones,  sacó un buen acuerdo, dadas las circunstancias del momento, obteniendo una financiación necesaria en condiciones ventajosas. Por mucho que quieran ensombrecerlo los agoreros interesados, esto es difícilmente refutable.  Desde el punto y hora que se decide acometer de una vez por todas el saneamiento de nuestro sistema financiero, el dinero para llevarlo a cabo hay que sacarlo de algún sitio, y en los mercados estaba imposible. Hay quienes cuestionan la ayuda porque niegan que haya que salvar a la banca con dinero público, pero este es otro debate. Por otro lado están  los que andan todo el día quejándose de la tiranía de los mercados y ahora protestan también por las condiciones que pueda imponernos la política europea. ¿En qué quedamos?¿Tragamos con los mercados o buscamos otras vías? ¿O es que pretenden que el dinero, unos u  otros,  nos lo regalen?
Porque condiciones al préstamo las hay, eso está claro, puesto que ya las había  antes, y las va a seguir habiendo: cumplir con las reglas de la unión económica y monetaria y los objetivos de déficit. La diferencia está en si nuestros socios confían en que nuestro Gobierno cumpla esas reglas, o no se fían, y entonces toman ellos directamente las riendas. De momento han dado un nuevo margen de confianza y un espaldarazo a lo hecho, pese a algunos patinazos, hasta el momento. Pero que nadie piense que  nos podemos parar aquí. Ahí está la prima, la tía, que no baja,  para recordarlo. Son muchas aún las reformas pendientes, hasta hacer un estado verdaderamente viable, que preste los servicios necesarios  sin asfixiarnos a los ciudadanos con exigencias impositivas y que permita a los inversores recuperar la confianza en nuestra economía. Para ello hay mucha grasa que quitar y mucho músculo que definir. Dicen que Rajoy hace deporte todas las mañanas. Después del susto de la situación crítica vivida el sábado, tiene que seguir haciéndolo. No sea que a pesar del balón de oxígeno recibido, dentro de unos meses tengan que venir de verdad a hacernos un rescate con todos sus avíos.

sábado, 9 de junio de 2012

HUELE A HULE

Tras una semana, la anterior, en que vivimos angustiados por la imparable caída de la bolsa, simultánea a la subida de la prima de riesgo, en esta que ahora acaba parece que la tranquilidad volvió a los mercados. Sin embargo todo indica que no se trata más que de la calma que precede a la tormenta final.
A pesar de los esfuerzos del Gobierno por evitarlo, parece que vamos necesariamente a tener que ser rescatados de alguna forma, con lo que ello supone de pérdida de soberanía y de prestigio nacional. Sobre todo de esto último, ya que en realidad hace tiempo que muchas de las decisiones  políticas nos vienen marcadas desde fuera.
Puede que no sea el rescate de los hombres de negro (según dijo Montoro) pero parece que nos hemos dejado llegar los pitones del toro demasiado cerca de la taleguilla, a pesar de los muchos avisos cautos desde los tendidos,  y la cornada no nos la quita nadie. A lo mejor son unas dulces enfermeras las que vienen a curarnos las heridas, pero esto huele a hule de enfermería.
En la prensa especializada se ha especulado sobre las medidas que pueden imponer los rescatadores rescatadores. Lo cierto es que no todas, pero sí muchas de ellas teníamos que haberlas tomado nosotros, más rápido y más profundamente de lo que se ha intentado hacer. En muchos casos no se trata más que de recetas de ortodoxia económica, por lo que por más que duelan al principio serán lo mejor de cara al futuro.
Es por eso quizá que incluso en días pasados hubo quienes intentaron desdramatizar el rescate. Y es que lamentablemente, muchos de nuestros políticos, sabedores de cuál es la cirugía necesaria, no se atrevieron a aplicarla por propia iniciativa, prefiriendo dejar esa responsabilidad a otros. Se habló incluso de que dentro del Gobierno hay quien apoya esta opción. En cualquier caso no nos engañemos: el rescate siempre será peor que el haber hecho las cosas autónomamente, porque lo que prevalecerá ahora serán los intereses de los acreedores.
En este maremagnum de dimes y diretes,  hasta se llegó a enseñar el piquito de la muleta de la salida del euro. Una especie de reacción patriótica  -“si no nos quieren, nos vamos”-, que ha sido aplaudida incluso en círculos que considero con cierta solvencia. En mi opinión sin embargo, a día de hoy, es la peor de las opciones, pues supondría en primer lugar la devaluación aproximada de un cuarenta por ciento de nuestros activos, y en segundo lugar quedar definitivamente abandonados en manos de políticos manirrotos que ahora tendrían además la herramienta de las devaluaciones y de la inflación para seguir empobreciéndonos a los ciudadanos, todo con tal de no desmotar el tinglado monstruoso en que se ha convertido nuestro aparato estatal, que sin embargo tanto les aprovecha a ellos para mantener su status.
Por si alguna duda cabía al respecto, baste saber que quien con más ardor ha defendido esta última  opción entre la clase política es nada más y nada menos que D.  Gaspar Llamazares. Si no hay más remedio, prefiero en todo caso a las enfermeras (o enfermeros), que al doctor.

miércoles, 6 de junio de 2012

¡EL CATÓN, DOÑA SUSANA!



         La comisión parlamentaria de investigación de los ERE, a la que el PSOE se opuso pertinazmente en la pasada legislatura, y que se ha visto forzado a aceptar ahora a regañadientes en virtud de los resultados electorales, lleva el camino de acabar, como siempre ocurre en estos casos cuando  andan por medio los trileros de la política,  en una engañifa.
        Para empezar,  la Junta ya  ha expresado su oposición  a la comparecencia en la comisión de Chaves y de Griñán. Ha dicho la sra. consejera de Presidencia,  Dª Susana Díaz, que no hay motivo alguno para ello porque el informe de la Guardia Civil recientemente conocido que apunta a sus responsabilidades  está  lleno de falsedades y suposiciones  –respeto institucional por la investigación policial se llama esto-  y porque, insiste,  los miembros del Consejo de Gobierno no han tenido nunca conocimiento de las posibles irregularidades cometidas.
       Estas justificaciones demuestran que o bien Dª Susana es una total ignorante en cuestiones de delimitación de las responsabilidades penales y políticas, o bien que  nos toma a los demás por analfabetos en la materia.
       Verá, Dª Susana, yo por si acaso se lo voy a intentar explicar de una manera muy sencilla, porque es que esto está en el catón  de lo que es un sistema democrático y de separación de poderes. El valor inculpatorio  que tenga el referido informe de la Guardia Civil lo determinará la juez  que está instruyendo la causa criminal, a la que usted de momento ya está intentando condicionar indebidamente con sus manifestaciones. Si aprecia indicios racionales de que los sres  Griñán o Chaves tuvieran conocimiento de los fraudes que se estaban cometiendo, proseguirá los trámites para su imputación penal, y si no, los dejará en paz. Pero la comisión parlamentaria tiene otro objetivo, que es dirimir las responsabilidades políticas (que pueden ir unidas a las penales, o no). Y si  es, como usted dice, cierto que ni Griñan ni Chaves tuvieran conocimiento de lo que se estaba manejando ante sus narices, podrán no tener responsabilidades penales, pero políticamente tendrán que dar explicaciones acerca de cómo es posible que haya un ex consejero y un ex director general de la Junta en la cárcel, y ellos, como presidente o como consejero de Hacienda, no tuvieran noticia alguna del asunto. Motivo por el cual su comparecencia en la susodicha comisión está plenamente justificado. Es más, es que a estas alturas de la película es lo único importante que queda por despejar, ya que todo lo demás se ha ido conociendo gracias a la labor de la juez Alaya.  ¿O es que vamos a empezar ahora a investigar si hubo o no infiltrados, o si se saltaron o no los controles para la concesión de ayudas, o cuál fue el destino indecente de algunas de ellas?
     ¿Lo entiende,  Dª Susana? La responsabilidad penal, al Juzgado. La responsabilidad política, al Parlamento.
      A ver, Dª Susana, la “m” con la “a” “ma”, la “m” con la “e” “me”….   


lunes, 4 de junio de 2012

LOS PROFESORES CHIFLADOS


Es probable que no muchos recuerden quién es Jerry Lewis, el actor cómico americano que en los años cincuenta del pasado siglo hiciera pareja  con Dean Martin, formando uno de los dúos cómicos más exitosos de la historia del cine, para después continuar su carrera en solitario, con similar éxito dentro del género.
Hacía unas películas desternillantes, de las que no se hacen ahora, aunque de un humor bastante elemental. Una de ellas se tituló  “El profesor chiflado”, aunque seguramente las generaciones más jóvenes la que conozcan no sea aquella versión original de la película, sino el remake protagonizado por el más actual  Eddy Murphy a finales de los noventa.
Aunque el argumento de la película no tenga nada que ver con esto, la idea del profesor chiflado  es lo primero que se me ha venido a la cabeza cuando he leído la noticia de que docentes de la US y de la UPO barajan la posibilidad de paralizar la selectividad, negarse a firmar las actas de evaluación del curso presente, o no comenzar el próximo, en tanto no se deroguen las normas recientemente aprobadas por el Ministerio de Educación, entre  otras lindezas por el estilo.  
Yo no se si estos tipos valoran, por ejemplo,  el daño que hace a tantos chicos que están estos días preparándose para una prueba tan importante en su carrera académica como la selectividad, el mero hecho de anunciar la posibilidad de suspender o retrasar los exámenes. Supongo que a ellos eso les importa poco porque están en otra cosa: la lucha política o la simple defensa de sus privilegios. Pero lo que verdaderamente parece es que han perdido la chaveta. Como el de la película,  aunque con menos gracia. De tal manera que la sociedad podría llegar a cuestionarse en manos de quiénes está dejando la formación de sus futuros dirigentes.
         Afortunadamente hay otros colectivos de profesores con más sensatez, y también con más madurez, como son los agrupados en torno a la  Asociación Rector Machado y Núñez , entre otros, que aún estando en desacuerdo con determinados aspectos de las medidas del Gobierno, rechazan las fórmulas disparatadas de protesta a las que estamos asistiendo estos días en SevillaEsperemos que finalmente sea el buen juicio el que se imponga.

sábado, 2 de junio de 2012

LA CARTA DE FRANKFURT



Podría ser el título de una novela de espías, luego llevada al cine exitosamente por el Tom Cruise de turno. O de un thriller político-económico de altos vuelos. La carta de Frankfurt  a que yo me refiero tiene más bien que ver con esto último. Es la que, con carácter confidencial, el  entonces presidente del BCE, Jean Claude Trichet, envió al a la sazón presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, y en la que se marcaba la ruta que inexcusablemente había de seguirse para que la institución con sede en la ciudad del Main continuase apuntalando la insostenible situación de la deuda española. De la existencia de esa carta, y de su contenido, ya sabíamos algo, pero ha sido ahora el periodista Mariano Guindal quien en su libro de reciente publicación  "Los días que vivimos peligrosamente" la ha desvelado en su integridad. La carta tiene una importancia trascendental para entender lo que estamos viviendo hoy. La primera conclusión indudable  es que estamos intervenidos de facto, algo que ya intuíamos. Claro que eso no es sino el precio de pertenecer a un club exigente y haber incumplido sus reglas.
La carta fue enviada el 5 de agosto pasado, pocos días después de que ZP hubiese anunciado la convocatoria anticipada de elecciones, pero demorándolas irresponsablemente hasta el 20N. En ella el BCE  centraban sus exigencias  en tres cuestiones: el compromiso de limitación de déficit, la reforma laboral y el control de las descontroladas cuentas de autonomías y ayuntamientos.
Zapatero hizo la primera, mediante la reforma exprés de la Constitución, pero no estuvo dispuesto a acometer  las otras dos, ¡total, el ya se iba! Rajoy por su parte apoyó sin fisuras la reforma constitucional y nada más llegar al gobierno se apresuró a afrontar la reforma laboral y a acometer el control de las finanzas autonómicas. Por eso la semana pasada, tras la celebración del Consejo de Política Fiscal y Financiera, y ante la falta de respuesta positiva por parte de los mercados,  el discurso era  “hemos hecho lo que teníamos que hacer, ahora le toca mover ficha a otros”. Sin embargo los otros  siguen pensando que  no es bastante .
Llama la atención que la mayor parte de las peticiones de la autoridad monetaria europea iban referidas a la reforma laboral (negociación colectiva con efectiva descentralización de la negociación salarial, abolición de las cláusulas de indexación de los salarios con  la inflación, adopción de medidas especiales para alentar la moderación salarial, creación de un contrato de trabajo excepcional con un coste de despido muy bajo durante un período de tiempo delimitado, ...).
Puede decirse que todas ellas fueron atendidas en el RDL 3/2012 de 10 de febrero,  recibido con rechazo sindical y que provocó la huelga general del 29M. Hoy sabemos por tanto con certeza que si los sindicatos persisten en su empeño de echar atrás la reforma, tendrán que ir a manifestarse a Bruselas o Frankfurt, y no a Madrid. Aquí queda poco margen de maniobra. O a lo mejor es que prefieren que seamos rescatados o que quedemos directamente fuera del euro y de la Unión Europea. No digo que el Gobierno no crea en su reforma –ya hay por ahí  estudios que auguran su éxito tan pronto la economía repunte un poco-  pero tampoco es que tuviera mucha opción. La reforma pues, como otras medidas adoptadas,  era necesaria y seguramente conveniente. La duda que ahora nos asalta es si ha sido suficiente. A día de hoy parece que no.

martes, 29 de mayo de 2012

SOLO FALTA LA STASI


La disparatada situación que estamos viviendo en la cinco veces centenaria  Universidad de Sevilla en estos días de “parón” es buena muestra de cómo determinadas libertades colectivas, mal entendidas, son contrarias e incluso incompatibles con los derechos y las libertades individuales.
En su día, los revolucionarios franceses vieron este peligro y declararon  la interdicción de los fenómenos asociativos (edicto Turgot,  Ley Chapellier), recelosos del efecto que estos podían tener sobre los recién conquistados derechos de la persona. Desde nuestra perspectiva actual resultan chocantes estas prohibiciones, pues el derecho de asociación y de actuación colectiva están ampliamente reconocidos desde las más amplias esferas de los derechos humanos, hasta el concreto ámbito laboral y en otros muchos. Pero una cosa es que los individuos libremente se organicen para la defensa de sus intereses grupales, y otra cosa es que de esa actuación concertada pueda derivarse la anulación del derecho individual.
Esto último quizá sea permisible en un régimen político de tipo colectivista –que tanto parecen añorar algunos-, pero en un sistema democrático liberal –únicos adjetivos que casan bien entre sí sin hacerse daño-  no puede ser así.  Ningún acuerdo colectivo por mayoritario que sea puede ir en contra de  derechos individuales básicos.
Por eso, en nuestros ordenamientos laborales, se defiende tanto la libertad de sindicación, como también lo que conocemos como el “derecho de afiliación negativo”, esto es, el derecho a no afiliarse a ningún sindicato, sin que ello pueda tener consecuencias negativas para quien así lo decida. En cuanto a la regulación del derecho de huelga, tanto ha de respetarse este como el derecho al trabajo de los trabajadores no huelguistas.
En la Universidad de Sevilla hoy asistimos a una situación en que al amparo de una delirante regulación –un reglamento interno de una universidad pública que permite la conculcación de derechos constitucionales-, y con la ayuda de una  permisiva actitud por parte de las autoridades académicas –que no han puesto celo alguno en el control del cumplimiento de los requisitos exigibles por la propia norma-  nos encontramos con que por la acción de unos cuantos agitadores y manipuladores profesionales se tiene secuestrada a toda la comunidad universitaria que no puede ejercer libremente sus derechos,  mientras ellos juegan a la revolución con sus encierros y sus cositas.
Tenemos el ejemplo de la vecina UPO, en la que se dice que el seguimiento del paro, de carácter voluntario,  ronda el 56%. Es decir, muy escaso si descontamos el volumen habitual de inasistencia a las clases.
Aquí sin embargo no pueden impartirse clases, ni realizarse evaluaciones, ni siquiera tener  tutorías. Paradójicamente las bibliotecas sí siguen abiertas. Es decir, que lo que básicamente se impide es la actividad de contacto y comunicación profesores-alumnos, algo que creo pertenece incluso a la esfera más íntima de los derechos de la persona. ¿Puede ser peligroso que me vean hablando con algún alumno,  no vaya a ser que se interprete como una  violación del “parón”? Dice hoy el periódico que algunos los hacen clandestinamente. Yo no me atrevo. Sólo falta la Stasi acechando por el campus.

sábado, 26 de mayo de 2012

LA PITADA


Le oí una vez decir a José Bono que España es simplemente lo mejor para los españoles. Creo que esta apreciación es acertada. Más allá de cuestiones históricas, jurídicas o incluso sentimentaloides, la defensa de la nación española y su unidad es racional, y si se quiere, utilitariamente,  lo que más conviene a los ciudadanos que formamos parte de ella, que al fin y al cabo somos lo que importamos, para asegurarnos un mejor presente y futuro. Imaginemos por ejemplo lo que sería de cualquiera de nuestras endebles autonomías en medio de este temporal económico-financiero que nos azota si no fuera porque formamos parte de un país demasiado grande para dejarlo caer.
Lamentablemente hay quien incluso nos ha gobernado pensando que el concepto de nación es algo discutido y discutible. Con lo cual nos encontramos no  sólo con regiones de España en las que se viene fomentado el odio a lo español en las escuelas durante treinta años, sino que en muchos otros ambientes la cuestión nacional se ha contemplado cuando menos con cierto desapego e indiferencia. De manera que hemos dejado el campo libre para que la defensa de la patria sea vista como una  cosa de cuatro loquitos cabezas rapadas y unos cuantos tíos con olor a naftalina.
Así, por el odio de unos y el desinterés de otros, llegamos a una situación en la que me temo que para una gran mayoría del país  España no es más que un equipo de fútbol. Ese equipo para el que además se han inventado un apodo de lo más significativo: “la roja”. Podemos animar a "la roja" sin tener que animar a España. 
Por esa deriva llegamos a espectáculos vergonzosos como el de anoche en el que más que la pitada incluso, me preocupó el interés de las autoridades españolas por que pasara desapercibido el himno nacional, reduciéndolo a su mínima expresión.
En la misma línea me resulta inaudita la polémica levantada por las declaraciones de Esperanza Aguirre -al final la mala de la película- que simplemente se limitaron a reclamar la aplicación del Código Penal, lo cual parecería que debiera  entrar dentro del comportamiento esperable de cualquier autoridad responsable.
Pero claro, si resulta que España es poco más que un equipo de fútbol, ¿quién se va a extrañar o se va a molestar porque los hinchas del equipo contrario le piten el himno?

martes, 22 de mayo de 2012

VACACIONES EN LA US



He escuchado no sé dónde que no sé quiénes habían convocado para hoy día 22 de mayo una huelga  en todos los niveles de la enseñanza  –desde la infantil hasta la universitaria- por no sé qué motivos.
Como supuestamente convocado a tal huelga no he recibido información precisa y detallada por parte de nadie sobre las causas concretas de la protesta ni objetivos que se pretenden con ella, más allá de consabidas consignas ya manidas y, en mi opinión, carentes de sentido.
En cualquier caso no ha hecho falta, porque en la Universidad de Sevilla no ha habido huelga. No ha podido haberla porque los representantes estudiantiles –aprendices de los peores hábitos de sindicalistas y políticos- han convocado una asamblea ¡de doce horas de duración!, lo que ha llevado a las permisivas autoridades académicas a suspender la actividad docente durante toda la jornada. Según informan algunos medios, a la citada asamblea no habrán asistido más de quinientos alumnos de los sesenta mil que tiene la US.
Recordemos que el de huelga es un derecho de los trabajadores –no de cualesquiera otros colectivos- y que su ejercicio consiste en el cese de la prestación de trabajo, que debe realizarse, en cualquier caso, respetando el derecho a trabajar de quienes no deseen secundarla.
Por otra parte, un derecho esencial de los alumnos es el de recibir la formación, que es para lo que están en la Universidad y pagan matrícula. Ese derecho puede a lo sumo ceder ante el ejercicio de otro como el de huelga, pero no en cualquier otra caprichosa circunstancia.
En este caso,  ninguno de esos derechos ha sido respetado: ni el derecho de huelga de los trabajadores que quisieran apoyar la convocatoria, porque no puede cesarse en la prestación del servicio cuando esa prestación  está ya previamente impedida por otra causa; ni el derecho al trabajo de quienes no estuvieran de acuerdo con el mismo, que han recibido directamente la orden de no impartir las clases;  ni tampoco el derecho a  la educación por parte del alumnado que no secunda las movilizaciones emprendidas por sus compañeros, a quienes se ha privado a priori de ese derecho, con independencia de cuál hubiera sido la decisión de sus respectivos profesores en cuanto al paro.
En definitiva, una jugada perfecta para vaciar de contenido una jornada de huelga y convertirla en un día más de vacaciones. Lo cual contribuye, indudablemente, a reforzar el prestigio, la calidad y la excelencia de nuestra Universidad.

sábado, 19 de mayo de 2012

EL REFORMAZO


El señor Griñán se pasó la campaña electoral criticando la reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP, imputándole toda clase de maldades, y aplicándole todo tipo de descalificaciones. Contó en esta tarea con la impagable (?) colaboración de sus sindicatos satélites, que hicieron su labor de agitación y propaganda en los centros de trabajo con la escusa de la huelga general convocada, no por casualidad, para sólo unos días después de las elecciones. Por su parte IU hizo lo propio, si acaso corregido y aumentado, y hasta hace unos días el señor Valderas alardeaba de que la reforma laboral no se aplicaría en Andalucía (por parte de la administración pública, se entiende).
Recordemos que la reforma, entre otras cosas, facilita que las empresas, por causas económicas, tecnológicas, organizativas o de producción,  tomen determinadas decisiones de ajuste como reducciones salariales o la modificación de la jornada de trabajo.
Ahora resulta que el bipartito encabezado por los señores Griñan y Valderas lo que va a hacer para reducir el déficit, aparte de subir los impuestos a todo quisqui,  es bajar el sueldo a los empleados públicos de la Junta (hasta un 7% o más), al tiempo que les sube la jornada a unos (7%), mientras que a otros les aplicará una reducción de jornada y correlativa de salario nada menos que del 15%. Esto es, en suma, una aplicación salvaje de la reforma laboral tan criticada, que en cualquier otra circunstancia hubiera sido recibida de forma furibunda por los sindicatos “de clase”. Un “reformazo” en toda regla, que sin embargo ahora parece contar con la comprensión de quienes dejaron hace tiempo de defender los intereses de los trabajadores para convertirse en simples peones del juego político al servicio de sus señoritos.
Si no fuera porque los conocemos ya de sobra, nos resultaría sorprendente que  Griñán y Valderas nieguen a los empresarios la posibilidad de hacer, cuando las circunstancias lo exijan, lo mismo que ellos se aprestan a ejecutar con los sufridos empleados públicos andaluces. Si lo hacen las empresas es un ataque brutal y un atropello de los derechos de los trabajadores. Si lo hacen ellos es que no hay más remedio que hacerlo. Y además es "progresista".
Eso sí, no se toca ni un ápice la estructura que permite el mantenimiento de más de 20.000 enchufados en la Junta, que no se sabe siquiera qué ocupación tendrán, porque  los tribunales están reiteradamente rechazando la posibilidad de que puedan asumir tareas reservadas a los funcionarios. Tampoco salen mal parados los altos cargos, a los que, para escándalo de cualquiera que tenga un mínimo sentido del decoro, sólo se les recorta el 5% de su retribución, cuando habrá funcionarios a los que llegue al 7%. Para esto no sirve el ejemplo de Hollande, que ha rebajado esas retribuciones en un 30%.
Por lo demás queda al descubierto la falacia de que haya otra salida a la crisis, ni que esta se vaya a solucionar subiendo los impuestos a los ricos. Había que ser muy ignorante para comprar esa mercancía, pero si aún quedaban ilusos supongo que ya, de una vez, se  habrán caído del guindo. De la crisis no vamos a salir de otra forma que por la vía del ajuste, que o lo hacemos nosotros o nos lo hacen. Y la vamos a pagar los que estamos aquí y no podemos escaparnos ni de los unos ni de los otros. Todo lo demás que se diga no es más que mentira y demagogia. Tanta que ya llega a un hartazgo más allá de lo soportable, cuando además no dejan de meterte la mano en el bolsillo por todas partes. Ya que parece que es inevitable que nos vayan asfixiando un poco más cada día, que tengan al menos la bondad de hacerlo sin decir  más tonterías.

domingo, 13 de mayo de 2012

SALVAR AL SOLDADO BANKIA


Parece que fue ayer cuando el inefable ZP andaba ufano por los foros internacionales presumiendo del sistema financiero español. El pobre es que no sabía de lo que hablaba, pero alguien se lo habría dicho, y él ¡hala! a fardar por ahí y a reírse del mundo por no tener una institución como el Banco de España y un sistema de regulación bancaria tan preciso como el nuestro. Él, para alivio de los que lo sufrimos, ya no está, pero quien le contó esta patraña ahí sigue. El ínclito MAFO,  puesto unilateralmente por el ejecutivo socialista en el cargo de gobernador  del organismo que debía velar por la salud de nuestras entidades financieras.
La verdad del cuento la sabemos hoy: nuestros bancos están a pique de un repique, nadie se fía de ellos tras tantos embustes -¿se acuerdan de aquello de los test de stress y demás mamelas que hemos venido oyendo?- y lógicamente nadie de fuera va a aportar la financiación que sería necesaria para que llegase  el crédito del que tan necesitadas están nuestras empresas.
Al final, la cuarta entidad del país ha acabado siendo nacionalizada. Ha tenido que ser un gobierno de la derecha quien haya  dado cumplimiento al sueño casi erótico de tantos socialistas en las noches de cualquier estación del año. No se quejarán. Ellos que tanto han achacado la crisis a la falta de regulación del negocio bancario –cuando es la actividad económica más regulada de todas-  resulta que quien falla es el controlador que tiene que hacer cumplir esa regulación. Por supuesto que también falla la pericia y la  moralidad de muchos gestores –más en el caso de los políticos que de los estrictamente profesionales-. Pero ya vemos de qué sirve tanta regulación para evitarlo.
El caso es que ahora a Bankia, y quien sabe si a otros más, hay que salvarlo como sea. Y alguna gente se escandaliza porque se destine dinero para salvar a los bancos y haya sin embargo que hacer recortes en educación y sanidad. Conviene no engañarse y no caer en la demagogia. Ayudar a Bankia no es ayudar a los banqueros –no estaría de más que alguno vaya a la cárcel, si ha lugar-, es salvar nuestra economía. Sin esa economía no hay estado de bienestar que valga. Nacionalizar un banco no es algo que entre en mis preferencias de lo que debe hacer un gobierno. Tampoco las ayudas públicas.  Pero no hagamos falsas disyuntivas  bancos-estado de bienestar, porque sin los primeros no hay de lo segundo.


jueves, 10 de mayo de 2012

EL FISCAL


Lo más destacable en la toma de posesión del nuevo ejecutivo andaluz, aparte de los tontos del imperativo legal -no lo digo yo, lo dice el maestro Javier Caraballo- ha sido sin duda la intervención estelar del nuevo Consejero de Justicia. Igual que hay jueces estrella, el ministerio público no quiere ser menos y también tiene sus fiscales estrella (recordemos por ejemplo la famosa fiscal Olga “valeyá” del caso 11M).
        En esta ocasión ha sido el fiscal Emilo Llera -voluntaria o involuntariamente, porque es que los periodistas hacen demasiadas preguntas y el hombre no está acostumbrado- quien ha acaparado el protagonismo mediático.
      Vaya por delante que conozco personalmente al fiscal Llera y me merece la mejor opinión. Pero esto no quita para que exprese la sorpresa que me producen sus manifestaciones en el mismo día en que se ha hecho cargo de la Consejería. En primer lugar acerca de la juez Mercedes Alaya. Dice Llera que como jurista no comparte algunas de sus decisiones en el caso EREs. Me sorprende, digo, porque yo como jurista no tengo opinión sobre la actuación de Alaya, en tanto carezco del conocimiento detallado del asunto como para emitir cualquier parecer jurídico al respecto. Puedo tener una opinión como ciudadano, pero como profesional del derecho no me permitiría hacer juicios técnicos de aquello que sólo conozco por la prensa. Entonces me pregunto ¿tiene o no tiene Llera conocimiento del caso EREs y por qué? Él ha negado que haya tenido que ver en el caso como fiscal, con lo cual me cuestiono cómo puede formarse una opinión como jurista. ¿Una ligereza?.
        El otro tema es el de la Ciudad de la Justicia. Como Llera no es político no le va el papel de andar enredando y diciendo tonterías sobre el asunto. Pero también me sorprende que deje las cosas claras tan pronto y de forma tan tajante, cuando ni siquiera se ha sentado aún en su nuevo despacho de Consejero. Cabe por tanto preguntarse si su postura obedece a un análisis y estudio serios del proyecto y sus circunstancias, que no lo parece, o más bien a una consigna marcada ya desde el inicio en la agenda oculta del pacto socialcomunista de que “a Zoido, ni agua”. ¿O quizá otra ligereza? Pues si es así, ¡sí que va ligero el Consejero!.

sábado, 5 de mayo de 2012

MEMECES Y MENTIRAS


Cuenta Dante en la Divina Comedia que en el dintel de las puertas del infierno está escrito: 'Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate'. (Vosotros los que entráis, perded toda esperanza). Es lo mismo que podemos decir hoy los andaluces tras asistir al debate de la nueva  investidura del Presidente Griñán. Olvidémonos de cualquier expectativa de mejora en medio de este  agujero negro al que nos ha conducido nuestra democrática elección.  El gran derrotado en los comicios de marzo, que sin embargo ha conseguido permanecer en el poder gracias al apoyo, vergonzante  incluso para parte de su militancia,  de IU, ha ratificado en sede parlamenteria que no tiene nada nuevo que ofrecer.  Por si alguien aún albergaba alguna duda, el debate ha dejado claro que la principal ocupación del cogobierno socialcomunista no será la de intentar resolver los problemas de los andaluces, que está archidemostrado por la experiencia de más de treinta años que no los van a resolver, sino la tarea de oposición a la labor del Gobierno de la nación, e incluso, a poco que puedan, ¡al de Angela Merkel!, convertida en blanco  preferido de las invectivas de la izquierda, al estilo que lo fuera en su día Margaret Thatcher, por encima incluso de nuestra Esperanza Aguirre.
En esa tarea habrá, según se vislumbra, un reparto de papeles entre los dos socios: uno dirá las memeces y otro las mentiras.
Porque memez, políticamente hablando, es decir, como ha hecho Valderas,  que acata las leyes por imperativo legal. Todos los ciudadanos lo hacemos ¿Creerá el sr. Valderas que los contribuyentes pagamos al fisco por otra cosa que no sea el imperativo legal? ¿Creerá el sr. Valderas que la mayoría de los andaluces aceptamos que él sea Vicepresidente de la Junta por otra cosa que no sea el imperativo legal? Es lo propio del Estado de Derecho, en el que imperan las leyes en lugar del capricho de cualquier chalado que ocasionalmente alcance el poder. Como memez es decir que cumplir con los compromisos internacionales asumidos con nuestros socios europeos es hacer “seguidismo de Bruselas”. Vayan apuntando las perlas, que la legislatura promete.
Como mentira es decir, como ha dicho Griñán, que los “recortes” que se apresta a aplicar en educación, aunque no haya tenido el valor de explicitarlos, vienen  obligados por el Gobierno central. Ya hemos comentado en este blog cómo el aumento de la ratio de alumnos por clase o de horas lectivas a los docentes sólo se contemplan como posibles medidas a adoptar por las Comunidades Autónomas, sin que tengan por tanto, en este caso, carácter imperativo. Galicia, por ejemplo, ya ha dicho que no las aplicará, porque prefiere ahorrar en otros capítulos. También hemos apuntado algunas alternativas a esos recortes (Canal Sur, por ejemplo), que lógicamente Griñán ni se plantea. Él prefiere seguir en lo que mejor sabe hacer: mentir a los andaluces y distraer sobre  sus responsabilidades.


martes, 1 de mayo de 2012

POLÍTICOS LEVITADORES


Una de las características peculiares de nuestro sistema es la presencia de políticos entre visionarios y pintorescos, en proporción más propia de  regímenes tercermundistas  que de lo que es aconsejable en las democracias occidentales  asentadas. A algunos se les ve a la legua. Visten “palestinas” de diversos colores, que al parecer la coquetería no está reñida con la revolución. Otros fuman en pipa, algo tan en desuso hoy en día, en tiempos, además, de persecución contra el tabaco. Pero también los hay que usan corbata, aunque siempre mal anudada, no se sabe si por falta de habilidad, o como detalle de cuidado desaliño, no vayamos a confundirnos. Característica común de todos ellos es el tono habitual de su discurso, entre místico y alucinado, basado siempre en su visión ideológica por más que esta sea desmentida por la realidad.
Uno de estos políticos  es el que fuera nada menos que Presidente del Parlamento de Andalucía, y que, pese a liderar una fuerza minoritaria,  está llamado otra vez a altas tareas en el nuevo tiempo político, como gusta decir al personaje, que ahora se abre.
Este señor, que se tuvo que ir a un notario a firmar sus compromisos electorales a ver si alguien se los creía –y algunos picaron- le ha durado su empeño contra la corrupción el tiempo que ha tardado en llegar a un apaño de reparto de poder con uno de sus mayores responsables, cuando menos a nivel político, en Andalucía. “Griñán tendrá que asumir sus responsabilidades si es imputado por la juez Alaya”, ha dicho. ¿Y usted sr Valderas, llegado el caso, asumirá la suya por apuntalar en el poder a quien perdió las elecciones, poniéndose de perfil ante el encarcelamiento de nada menos que uno de sus  exconsejeros, y a sabiendas de que esa imputación es más que probable? ¿No considera usted suficiente la responsabilidad política, que a día de hoy es perfectamente patente? ¿Quiere usted hacernos creer que va realmente a indagar en esas responsabilidades de su socio de gobierno a través de la comisión de investigación que ha pedido ya en el Parlamento, aún a riesgo de que se le estropee el negocio?
Lo grave de estos tipos es que son capaces, en su alucinación ideológica, de construirse  su discurso justificativo y, lo que es peor, creérselo. Y transitar así por la vida, por ejemplo, dándoselas de adalides contra la corrupción aunque se conviertan en cómplices o encubridores de ella. El esfuerzo de autoconvencimiento debe ser arduo, y la concentración tan intensa que es posible que lleguen incluso a la levitación. Sólo así se explica. Si Valderas no fuese un “levitador” sabría perfectamente que no puede uno sentarse sobre la mierda y no mancharse.

jueves, 26 de abril de 2012

EDUCACIÓN O TELEVISIÓN. ESA ES LA CUESTIÓN


El Gobierno de la nación aprobó el pasado viernes un real decreto-ley, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativopor el que se adoptan una serie de medidas, entre otras, la de posibilitar a las Comunidades Autónomas, dentro de sus competencias, algunas modificaciones con trascendencia presupuestaria, como el aumento de horas lectivas del personal docente  o el incremento de la ratio de alumnos por clase, en determinados supuestos. Conviene resaltar, como queda dicho, que el gobierno central no impone estas medidas de forma obligatoria, sino que la norma aprobada  simplemente permite su adopción a las comunidades que lo estimen oportuno y necesario a fin de contribuir a la consecución de la reducción del déficit, objetivo este que sí que es de obligado cumplimento.
El Consejero de Educación en funciones de la Junta, cumpliendo fielmente el papel asumido por el ejecutivo andaluz en la nueva situación política, salió rápidamente a la palestra para denunciar que la adopción de estas medidas en Andalucía supondría el “despido” de unos 4.800 profesores interinos. Entrecomillo despido porque nunca lo es la no renovación de unos contratos que por definición son temporales. En todo caso, este señor, o está peleado con los números, o hace milagros con ellos, porque la semana anterior había dicho que el recorte afectaría a más de 13.000. Hablar con rigor se llama esto.
De lo que no habla el señor Álvarez de la Chica (que no es  la de Ipanema) es de que en el mismo Consejo de Ministros se aprobó también la remisión a las Cortes Generales de un proyecto de ley de modificación de la Ley General de Comunicación Audiovisual, para flexibilizar los modos de gestión de los canales públicos de televisión autonómica. Hablando en plata, esta ley lo que permitirá es que las autonomías se deshagan, mediante diversas fórmulas, de sus ruinosas cadenas de televisión pública. En el caso de Andalucía, Canal Sur (la suya) nos cuesta a los andaluces cada año una millonada para tener la caja tonta más tonta que se haya visto nunca, financiada con dinero público.
Por lo tanto, si el consejero no quiere prescindir de tantos profesores, cosa que me parece muy bien, tiene la opción de convencer a sus compañeros de partido y de gobierno para que privaticen RTVA, en todo o en parte, y así recortar el déficit por esa vía, en lugar de hacerlo por la de la educación. Es decir, desprenderse de lo superfluo para atender a lo fundamental. ¿Será esta la solución que finalmente se adopte? Se admiten apuestas.

viernes, 20 de abril de 2012

COPAGO, REPAGO, IMPAGO



Mucho se habló en los últimos tiempos sobre el copago sanitario. Que si sí, que si no. Que si está sobre la mesa, que si está bajo la cama. Entre globos sondas por aquí y amagos por allá, al final el Gobierno se decidió, de momento,  por introducir determinadas variaciones en el copago farmacéutico, que ya existía, aunque  vinculado a la edad en lugar de a la renta, para intentar reequilibrar las desequilibradas cuentas de nuestro sistema de sanidad pública. Hay quienes a esto más que copago  prefieren llamarlo repago porque, dicen, pagar ya pagamos los ciudadanos las medicinas a través de los impuestos. ¡O sea, que van a tener razón aquellos que dicen que “nada es gratis”!. Pero  polemizar sobre la mayor adecuación de uno u otro término me parece que no lleva a ninguna parte, y tal como está la situación ya son ganas.
Sea como fuere, a la Consejera de Sanidad en funciones de la Junta de Andalucía  le ha faltado tiempo para mostrar  su más rotunda oposición a esta medida. Digo yo que a esta y a cualquier otra que se hubiera planteado, porque ya se sabe que el nuevo papel del Gobierno andaluz es el de hacer oposición al central. Con la vehemencia que le caracteriza, la sra. Montero (Mª Jesús, no Lola ni Mariló) ha imputado todo tipo de iniquidades y efectos perversos a la propuesta del Ministerio, de la que llega a decir que es nada menos que “el inicio y la antesala del desmantelamiento del Sistema Nacional de Salud”. También se ha opuesto, como es lógico, a integrarse en la central de compras, que supondría una mejora de la gestión de los suministros sanitarios y el consiguiente ahorro de costes.  "Hay otras alternativas posibles" ha dicho, pero no las ha concretado.
Los que conocen la realidad de la sanidad andaluza, sin embargo, pueden entrever cuáles son esas “alternativas”. Las deudas de la comunidad con farmacéuticos, que han tenido que pedir préstamos para sobrevivir, con laboratorios -reclaman 1.348 millones de euros- o  con las empresas de Tecnología Sanitaria – estimable en unos 1.150 millones- no hacen más que aumentar. Según fuentes del Partido Popular, que cita porandalucialibre.es la deuda del SAS puede superar el 50% del presupuesto de la Consejería para 2012, que es de 9.300 millones de euros, siendo escandaloso el importe de las facturas "guardadas en los cajones".
Por consiguiente, queda claro que la consejera no quiere ni copago ni repago. Ni sanitario, ni farmacéutico. Ni pensionistas, ni parados. Ni menores acompañados, ni militares sin graduación de uniforme. Ella tiene una receta, médica por supuesto, mucho más simple y más barata. Su alternativa al copago o al repago es… el impago. Y echarle mucha cara al asunto.

sábado, 14 de abril de 2012

REPENSAR EL ESTADO DE LAS AUTONOMIAS


El dulce ZP –¿os acordáis de  “Bambi”?-, con su buen rollito progre,  su talante  y demás simplezas  varias, nos quiso hacer creer que saldríamos de la crisis sin dolor. Para mitigarlo estaba él, y los recursos públicos que se presentaban supuestamente como ilimitados, no se sabe  si por aquello de su desconocimiento de las cuestiones económicas, o sencillamente porque a él poco le importaba engañar de forma miserable al personal. De ahí que ahora a la gente le cueste más trabajo admitir el trago de la amarga medicina que la cruda realidad de la crisis, despojada ya de brotes verdes y eufemismos varios para camuflarla, impone para su curación.  Nadie quiere que le rebajen el sueldo, nadie quiere el copago sanitario, nadie el recorte en educación, nadie que le suban los impuestos, nadie que se reduzcan las inversiones en I+D o en infraestructuras…. El problema sin embargo es de tal envergadura que será difícil salir de él si no es pasando por todas y cada una de esas desagradables medidas.
La semana que termina ha sido durísima desde el punto de vista de los indicadores económicos. Y ante la falta aparente de efecto de las medidas ya adoptadas, dos damas de la política han puesto el dedo en la llaga de uno de los principales problemas de nuestras cuentas públicas. Esperanza Aguirre ha defendido que con la devolución de competencias autonómicas en materias como la sanidad, la educación y la justicia -¿qué razón hay para que estos servicios se presten de forma diferente en cada comunidad?- se podrían ahorrar hasta 48.000.000.000.-€. Por su parte  Rosa Díez ha advertido un hecho insoslayable: las autonomías, por el camino que van, corren el riesgo de acabar siendo intervenidas, bien por el gobierno de la nación, bien por Bruselas, lo cual supone, en cualquier caso,  perder su status actual.
Ante esto, el presidente Rajoy ha expresado su falta de disposición siquiera a debatir la revisión del modelo autonómico, argumentando para ello que es lo que establece la Constitución, aprobada por los españoles.
Haría bien el sr. Rajoy en replantearse esta postura. En primer lugar porque lo que dice la Constitución no necesariamente tiene que traducirse en el modelo actual. Las autonomías no tienen por qué ser reproducciones de estados en pequeñito, más propios de opereta vienesa que de la administración austera y eficaz que requiere una economía competitiva. En segundo lugar, porque pienso que por lo que a la voluntad de los españoles respecta, a diferencia de lo que ocurre con  los recortes antes relacionados, creo que pocos se opondrían  a un redimensionamiento y modificación sustancial de un modelo autonómico. Si hoy se preguntara a los españoles si están dispuestos a mantener el estado autonómico aún a costa de pagar los impuestos más altos de Europa, al tiempo que reciben unos servicios deficientes, la respuesta podría oírse en las antípodas. Pienso que la mayoría de los ciudadanos lo que queremos es que los servicios públicos, necesarios para el desarrollo de una sociedad moderna,  sean buenos y tengan un coste razonable; nos da igual que la administración que los preste sea nacional, autonómica o local. Si esto requiere reducir –nadie ha hablado de eliminar por completo- la administración autonómica, hágase. Y los políticos que han encontrado sustento en sus engordados presupuestos,  que  busquen acomodo, como ha dicho Aguirre,  en otras ocupaciones.

viernes, 13 de abril de 2012

HACIENDA RECTIFICA


Tras la publicación de mi entrada en el blog de ayer, aunque sinceramente no creo que por efecto de la misma, se difundió la noticia de la rectificación de la Agencia Tributaria en el sentido de que  

ante las  dificultades de acceso a la sede electrónica provocadas por la fuerte demanda de los servicios de asistencia puestos a disposición de los ciudadanos en la Campaña de Renta 2011, se están tramitando las modificaciones normativas precisas para prorrogar dos días el próximo plazo de presentación de declaraciones con domiciliación bancaria del pago.”

La medida afectará a los modelos de declaración más importantes, (que se relacionan en este enlace), cuyo próximo plazo de presentación con domiciliación bancaria se prorrogará del 15 de abril al 17 de abril de 2012. (De momento no se dice nada de la ampliación del plazo ordinario del día 20).
Al mismo tiempo, dice la nota,  se continúan tomando medidas para garantizar el normal acceso a todos los servicios de la sede electrónica y, en particular, a la presentación de las declaraciones. La Agencia dice además lamentar profundamente los inconvenientes que esta situación está generando.
Bien está, de momento, esta medida y al menos nos deja abierta una puerta a la posibilidad de otra forma de entender las relaciones con los administrados. Cuando es la administración la que se equivoca, tiene que corregir y asumir sus errores, igual que nos lo exige cuando nos equivocamos nosotros. 

jueves, 12 de abril de 2012

HACIENDA "ACOLASÁ"


El Ministerio de Hacienda, capitaneado a la sazón por el popular  Cristóbal Montoro, ha tenido la feliz idea de iniciar la campaña de la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas del pasado ejercicio, el día 10 de abril, anunciando a bombo y platillo que a partir de esa fecha los contribuyentes podían comenzar a pedir, a través de Internet, las devoluciones correspondientes mediante la confirmación, en su caso, del borrador de la declaración elaborada al efecto por la administración.
La comunicación, esta vez sí, ha funcionado a las mil maravillas y el éxito obtenido ha sido tal que miles de ciudadanos han acudido raudos a pedir que les devuelvan sus dineros,  de manera que se han batido todos los records precedentes y  la página web de la Agencia Tributaria  ha llegado a colapsarse y lleva tres días con un funcionamiento más que deficiente.
Esto sería casi anecdótico si no fuera porque en estos días, y hasta el 15 en unos casos o el 20 en otros de este mismo mes de abril, miles de empresas y profesionales estamos obligados a presentar las declaraciones correspondientes al primer trimestre del ejercicio en curso que, para el que no lo sepa, son un porrón, según puede comprobarse en el Calendario del Contribuyente. Estas declaraciones, en el caso de sociedades de capital, es obligatorio presentarlas por Internet, por aquello de ahorrarles trabajo a los señores funcionarios. Pero esto está resultando poco menos que imposible, debido al citado colapso que se prolonga por tres días, en uno de los periodos del año de mayor actividad en este aspecto.
En nuestra desesperación, compartida con otros muchos compañeros que profesionalmente nos dedicamos a estos menesteres,  en mi despacho hemos llamado a la Agencia para saber si dada la práctica  imposibilidad de presentar las declaraciones se iba a ampliar el plazo o arbitrar alguna otra solución. La respuesta: no. Con lo cual, supongo, que tendremos esta semana que trabajar de madrugada, a ver si en esas horas hay menos tráfico en la red.
Este es un lamentable ejemplo, uno más, de cómo las administraciones públicas, no sólo las tributarias y sean del color que sean, nos tratan a los españoles más como a súbditos que como a ciudadanos. No les basta con apabullarnos cada vez más con el cumplimiento de obligaciones formales sin cuento para su mayor comodidad -algún día alguien tendrá que evaluar el coste que para las empresas tiene su constante aumento, que no parece tener fin-  sino que se desentienden por completo de los problemas que ellos mismos generan, largándonos a los demás la carga de arreglárnoslas como podamos, pues no tenemos otra opción.
Por eso yo, por lo general, cuando alguien me habla de las bondades de “lo público” y pretende venderme las políticas que tienden a engordar el  Estado como única garantía de no sé qué derechos, tiendo mayormente a atizarle con una cachiporra (en sentido figurado, como es lógico).