lunes, 30 de julio de 2012

LO PÚBLICO


¡Abracadabra! Cuando todo parecía perdido, unas palabras suyas bastaron para que todo se calmase como por encanto. Mario Draghi ¿economista? No, prestidigitador. Casi taumaturgo. Fue abrir la boca, decir la fórmula mágica, y la prima de riesgo, esa tía gorda, con aspecto de vikinga, vello facial, mal aliento y selva capilar en los sobacos, comenzó a retroceder, a batirse en retirada, a huir despavorida ante el simple anuncio del bombero bancario. No hizo falta siquiera que sacara la manguera, bastó con decir que estaba dispuesto a hacerlo si era necesario, no por nosotros, no nos equivoquemos, sino  para defender el euro.
Eso es poder, y lo demás es tontería. Claro que para que D. Tancredo se mueva en España ha habido que hacer antes varias cosas desagradables, y sólo después de comprobar que no era suficiente se ha visto que también hacía falta la intervención del BCE. Pero esto es sólo un parche, si se quiere una anestesia, que alivia el dolor y hace soportar el sacrifico con algo más de confianza en su utilidad. Resulta realmente desalentador que una parte de los recursos que se detraen con las drásticas medidas del gobierno, haya que destinarlos a pagar los intereses de una deuda descontrolada.
También sirve para ganar tiempo. Pero que nadie se engañe: ni el fantasma del rescate se ha desvanecido ni podemos cejar en el esfuerzo. Si hacemos esto último  caeremos en el error de atacar sólo los síntomas, y no la enfermedad de nuestra economía, y eso ni nos conviene ni nos van a dejar hacerlo.
Claro que no todos están por la labor. Doña Elena Valenciano, vicesecretaria general del PSOE,  ha denunciado lo que a su juicio es una cruzada del PP contra "lo público". ¡Ojalá fuera así! Porque hasta ahora todo el peso del ajuste ha caído sobre los privados, a quienes nos han subido los impuestos y reducido las prestaciones estatales. Pero el aparato del estado sigue prácticamente intacto: ahí están los organismos duplicados o inútiles, las empresas públicas deficitarias, los miles de colocados a dedo, el desmadre de las autonomías, las subvenciones arbitrarias a troche y moche… Sí, lo público es lo que nos chupa la sangre con impuestos sin cuento y sin techo. Lo público es lo que ampara a los parásitos que no tendrían cobijo en otro sitio. Lo público es lo que consume recursos sin límite, al no estar sometido al sano y estilizador régimen de la competencia. Lo público es lo que procura prebendas y privilegios a la casta política a la que tan bien representa la señora Valenciano. Lo público es lo que cercena en muchos casos nuestra libertad de elegir. Lo público es lo que más nos acerca a la servidumbre, a la dependencia del capricho político.
¡Claro que hay que reducir lo público! Tanto como sea posible para ajustar el estado a las necesidades de la sociedad y no al revés. El problema es que se están recortando los servicios y prestaciones al ciudadano antes que la en muchos casos cochambrosa y destartalada maquinaria que los dispensa. Esto es lo que la gente no traga. Ya me gustaría que el PP esté realmente por la labor de ir a la raíz del asunto, lo que dudo, y no sólo podar las ramas, como hasta ahora. Sería el mejor servicio que podría hacer a un país que desde los tiempos de Franco se ha acostumbrado demasiado al predominio del poder político sobre la sociedad civil. Aunque sea por necesidad y forzado por las circunstancias, el PP podría hacer bueno aquél dicho de que “crisis es cambio y oportunidad”. Cambio respecto a tabúes intocables de lo políticamente correcto con los que nos hemos acostumbrado a convivir. Oportunidad de que surja una sociedad más libre de la voracidad insaciable del aparato estatal y del dominio implacable de los políticos profesionales como la señora Valenciano. Ojalá lo haga el PP, porque ya sabemos que con el PSOE no podemos contar.

sábado, 21 de julio de 2012

UN VIAJECITO A PORTUGAL


Menuda tarde la de ayer, observando en tiempo real a través de la pantalla de este aparato en el que ahora escribo -que lo mismo me permite contemplar una ópera desde Glyndebourne,  que un espectacular salto al vacío y sin red de cualquier valor del desbocado IBEX-,  cómo se hundía la bolsa y cómo ascendía la prima de riesgo hasta niveles históricos y que probablemente marquen el punto de no retorno que los más agoreros llevan meses vaticinando.
Lo único que puede aún  darnos algún aliento es que nada parece ser  predecible. Pasó la videoconferencia aquella tan trascendental del Eurogrupo para lo del rescate a la banca, se consiguió un acuerdo, y de poco ha servido para calmar a la fiera. Pasaron las elecciones griegas, y cuando parecía que todo iría a mejor, porque el resultado fue el menos malo,  no fue. Pasó la última cumbre europea en la que Italia y España parecían haber conseguido lo que querían…y aquí seguimos (la evolución de la prima de riesgo de Italia fue ayer en paralelo con la nuestra). A lo mejor ahora que parece que ya nada nos salvará, los mercados van y se dan la vuelta.
Esta quimera no obstante parece difícil. Sólo la manguera del BCE podría apagar este fuego, y no parece que haya intención. Porque a lo largo de la semana se dieron una serie de circunstancias que explican muy bien el desenlace final.
Primero fue el Ministro Montoro, quien en sede parlamentaria reconoció sin tapujos que no hay dinero ni para  el pago de las nóminas . Esto, que está bien desde el punto de vista de la trasparencia y de plantear las cosas tal  como son y sin tapujos, tiene la contrapartida de que también llega a oídos de los acreedores, que se ponen más nerviosos aún ante la perspectiva de no poder recobrar su dinero. Además suscitaba la queja de la pijoprogre Ana Belén, musa del clan de la ceja, quien denunciaba amargamente en la prensa de que se había metido mucho miedo  a la gente. Tiene razón Anita. Con ZP vivíamos mejor. En la inopia, pero mejor. No nos daban estos sustos. Se practicaba más, pese al laicismo reinante,  eso tan caritativo de la mentira piadosa.
Luego vino el problema autonómico, con el caradura de Arturo Más invitando a la rebelión de las regiones ante el gobierno central, cuando hace dos días andaba pidiéndole dinero porque no le llega. Por mucha cohesión que se quiera aparentar en las reuniones del Consejo de Política Fiscal y Financiera, en el que a todo el mundo al final  se le perdona la vida por aquello de vamos a llevarnos bien, luego salen los tipos como este echando órdagos al gobierno, y los acreedores vuelven a constatar que España, hoy por hoy, tiene muy difícil controlar el cáncer de las autonomías que la están devorando, con toda una casta de políticos profesionales de todos los colores que han encontrado en ellas un tan acomodado medio de vida.
Para terminar, los sindicatos ponen también su granito de arena para que cada vez nos parezcamos más a Grecia, y se echan a la calle con el impúdico lema de "Quieren arruinar el país. Hay que impedirlo". Una versión más de la conocida historia de  los pirómanos metidos a bomberos. No, miren ustedes, tengan un mínimo de decencia. El gobierno de Rajoy será capaz  o no de sacarnos de la ruina. Pero los que nos llevaron a esa ruina fueron los políticos a los que ustedes apoyaron sin rechistar, y de los que por tanto son ustedes cómplices e incluso cooperadores necesarios. Sólo con la desvergüenza  habitual de que suelen hacer gala estos caballeretes peden formularse determinados planteamientos.
El resultado final, traca fallera valenciana incluida, es que estamos al borde del rescate-rescate. El rescatón, y no el rescatito que se nos había prometido, y que por cierto, cómo son las cosas, fue precisamente también aprobado ayer. Los hombres de negro están haciendo las maletas y yo, para aliviar el estrés que me produce el desconocer con exactitud  cómo será eso, me propongo en estos próximos días del verano darme una vueltecita por Portugal, cortita para no pagar peaje, a ver allí cómo lo llevan. Porque supongo que la gente seguirá viviendo. Tampoco es que se acabe el mundo. Digo, yo. No vamos a desesperarnos por esto.

sábado, 14 de julio de 2012

CARMEN LA CABARETERA


Aunque parezca mentira, esta es Carmen cantando la famosa habanera.
Desde el sofá del salón de mi casa –el mejor palco que existe- asistí la noche del sábado pasado, a través de ARTE LIVE WEB a la representación de Carmen en la Opera Nacional de Lyon. Afortunadamente los franceses se ocupan de nuestros mitos locales, porque lo que es aquí no catamos la universal creación de Bizet desde la ya lejana y no menos mítica fecha del 92.
En esta ocasión el montaje se anunciaba, ya desde el inicio, rompedor. “Olivier Py réinvente Carmen”, proclamaba la promoción publicitaria. La puesta en escena de Py desubica la acción, centrándola en una sala de cabaret (Paradis Perdu) situada entre una comisaría de la gendarmería francesa (que pone el elemento militar del asunto) y un hotel de mala nota, y a cuya espalda - a la que tenemos acceso gracias al incesante girar del cubo en el que alternativamente se muestran la entrada del cabaret, su escenario y los camerinos- se encuentra la famosa taberna de Lillas Pastia, convertida en moderno bar de alterne.
Con tal planteamiento escénico, Carmen aparece, como estrella del music hall,  de la guisa tan descocada que puede observarse en las imágenes.  Profusión de pechos desnudos (los de la protagonista son simulados, hasta ahí no llegamos), personajes travestidos (el Dancaire y el Remendado) y algunos otros detalles completan la escenografía subidita de tono, aunque sin  detalles  de mal gusto como en el reciente Julio Cesar de Salzburgo.
Musicalmente la cosa estuvo nada más que correcta, que en estos casos equivale a decir que dejó que desear. J. María Lo Monaco hace un gran esfuerzo interpretativo, lo que quizá le impide un mayor esmero en lo canoro. El coreano Yonghoon Lee tiene una buena voz pero un tanto opaca, lo que le resta belleza a su canto. En cuanto a Escamillo (Giorgio Caoduro)  pasa sin pena ni gloria probablemente víctima en parte de los caprichos del regista. Sólo Nathalie Manfrino ofreció una Micaela reseñable, criatura angelical en un mundo de perdición, que sin embargo acaba suicidándose desesperada. En el foso Stefano Montanari hizo una lectura aseada, siendo la primera vez que veo a un director realizar su labor en camiseta.
Hay quien dice que las cigarreras trabajaban semidesnudas para mejor llevar  el calor. ¡Pero no sería así!
La propuesta me resultó en principio interesante e ingeniosa, pero a medida que avanza, el drama va resintiéndose cada vez más por su falta de fidelidad al libreto. Especialmente lo sufre el personaje de Escamillo, que queda totalmente desdibujado ¿puede haber una Carmen sin un torero? ¿A qué si no la famosa aria del “toréador”?. A la postre uno se da cuenta que la dirección escénica no realza ni la música ni el drama, que es lo que debe importar,  sino al revés. Distrae de la primera y empobrece el segundo, con lo que el experimento en términos globales resulta, a mi modo de ver, fallido.
Entre Carmen la cigarrera y la Carmen cabaretera, a pesar de los indudables encantos de la segunda, me quedo con la original, aún a riesgo de ser tachado de  rancio y fundamentalista sevillano. En medios franceses he leído críticas despiadadas hacia su compatriota Py. Pero yo iría a más: debería el alcalde Zoido, que tan crecido volvió de la famosa reunión de San Petersburgo, presentar una queja formal ante la UNESCO por esta tergiversación y adulteración intolerable de nuestro patrimonio inmaterial (es broma).
Por cierto, que el evento fue exhibido en directo en pantallas gigantes al aire libre en varias localidades de la región de Rhône-Alpes, con una asistencia de unos veinticinco mil espectadores. ¿Para cuando algo parecido en Sevilla? ¿no habrá por ahí algún patrocinador dispuesto? (esto no es broma).

sábado, 7 de julio de 2012

COMISIÓN ERE: FRAUDE SOBRE FRAUDE


El de los ERE es un fraude masivo, inmenso, descomunal, en el que las arcas de los dineros públicos han sido saqueadas por los dirigentes de la Junta de Andalucía con el objetivo de  mantener la paz social, favoreciendo de paso a los amiguetes, que es  uno de los ingredientes básicos –otro es el de la manipulación desinformativa permanente de los medios de comunicación afines-  de su pócima mágica para conseguir el mantenimiento eterno en el poder.
La imagen de la felicidad infinita que proporciona el régimen socialista andaluz –Andalucía imparable, la cuadragésima modernización, etc- no podía verse perturbada por la ruidosa algarabía que habitualmente generan los conflictos laborales asociados a los procesos de restructuración de plantillas de empresas en crisis. Allí donde una situación de conflicto laboral podía estropear esa imagen, aparecían los mediadores y conseguidotes para, prescindiendo de cualquier procedimiento de publicidad y concurrencia en el otorgamiento de ayudas, favorecer a los agraciados de forma arbitraria con la manguera del dinero del poder. Lógicamente a cambio de sustanciosas comisiones cuyo destino final está aún por descubrir.
Nótese que si al tendero de la esquina le iban mal las cosas y tenía que despedir a alguien, debía  arreglárselas por su cuenta, porque ese tipo de problemas no producen ruido. Para este no había ayudas. Estas sólo eran proporcionadas a empresas medianas y grandes, que son las que tramitan ERE,  dado el número de trabajadores afectados. 
El volumen del asunto y la extensión de la corrupta práctica en el tiempo son tan grandes que nadie con sentido común puede dudar de la implicación –por acción o por omisión-  de los más altos cargos de la Junta en el asunto, de la cual vamos conociendo sólo gracias a la ímproba y casi heroica labor de una sola persona como la juez Mercedes Alaya, a pesar de  la constante  resistencia y ocultación de la administración.
Llegados a este punto no sé muy bien qué sentido tiene ya que el Parlamento de Andalucía investigue las responsabilidades políticas del  fraude. En parte creo que estas han sido ya dilucidadas. La mayoría de los andaluces han preferido continuar conviviendo con este sistema de corrupción antes que dar una oportunidad a un señorito de la derecha. Es lo que hay. Aquí ya lo único que valen son las responsabilidades penales. A lo mejor llega el día en que haya que celebrar un Consejo de Gobierno en la cárcel, y aún así Griñán seguirá diciendo que el no tiene nada que ver con el tema. Y lo que es peor: serán muchos los que sigan sin ver esa viga, siempre ocupados en buscar la paja en la alternativa.
Por eso me parece que la recién creada comisión de investigación es perfectamente prescindible. Y sobre todo sería perfectamente evitable la doble tomadura de pelo que supondrá el fraude de la comisión sobre el fraude de los ERE. Esta comisión para lo único que servirá es para que IU lave ante su militancia sus vergüenzas por apoyar a los responsables de la corrupción a la que antes tanto, y tan de boquilla, combatió. ¿O es que alguien piensa que una investigación dirigida por PSOE e IU, tan responsable el uno como cómplice la otra desde que comparte tareas de gobierno, va a arrojar algún tipo de luz al respecto?  Por si acaso los investigadores-investigados ya se han asegurado que su trabajo tenga la menor repercusión posible, no vaya a ser que haya sorpresas: un par de semanitas en pleno verano, reparto equitativo de comparecientes –a ver si conseguimos que parezca que al final el responsable del fraude es el PP- faenita de aliño con el personal pensando más en las vacaciones que en otra cosa, y si hubo algo,  pelillos a la mar. Cubierto el expediente,  cumplido el trámite a que obligaban algunas molestas promesas electorales,  a seguir disfrutando del idilio “progresista” que tan buenos réditos les reporta a ambas formaciones. Encima, a poco que se les de bien, incluso sacarán pecho y e intentarán  dar lecciones.
Tan previsible todo, tan aburrido, que dudo incluso que haya merecido la pena haber escrito sobre ello.  

sábado, 30 de junio de 2012

LA TORRE MORDOR-PELLI


Dos fueron esta semana los escenarios internacionales en que  nuestros máximos mandatarios a nivel nacional y local tuvieron que emplearse a fondo para defender los intereses de la nación y de la ciudad respectivamente.
Mariano Rajoy lo hizo en Bruselas, donde se batió bien el cobre junto con su aliado Mario Monti (mañana será otra cosa en al final de la Eurocopa). ¡Qué hubiera sido de nosotros en manos de aquél señor cuya mayor preocupación en este tipo de cónclaves era volver pronto a casa!
Juan Ignacio Zoido, por su parte, tuvo que fajarse de lo lindo en San Petersburgo para impedir que Sevilla fuera incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad en peligro. Lo hizo en defensa de la ciudad,  no de la Torre Pelli, que no es sino el capricho de los nuevos ricos del régimen socialista que nos asoló a los sevillanos, y aún sigue perjudicándonos en lo que puede  desde los despachos de la Junta,  personificados en dos tipos tan marcadamente horteras como Monteseirín y Pulido.
Tenemos que dar la enhorabuena al alcalde, por haber conseguido lo único que al parecer ya cabía, y el pésame a nosotros mismos porque  nada ni nadie nos salvará de tener que convivir con esa pesadilla en forma de edificio, esa invasión bárbara de nuestro espacio vital cuya molesta  presencia se hará inevitable en tantos puntos de nuestra geografía urbana. Ese monumento que para nada hacía falta, y que por tanto era perfectamente prescindible, como ha señalado en estos días especialistas de prestigio como Rafael Moneo o William Curtis.
A Sevilla, como se ha dicho en los periódicos,  le han perdonado la vida. Porque lo cierto es que la torre es de un impacto letal para su patrimonio monumental. Sólo quien no tenga ojos, o los tenga cegados por el fanatismo “progre”, puede negar la afectación visual negativa de esa mole que se yergue amenazante sobre la ciudad. La tenacidad y el trabajo del alcalde han conseguido sin embargo, de momento, evitar el desprestigio añadido que hubiera supuesto la decisión prevista en principio por la UNESCO.
Siempre se dice que sobre gustos no hay nada escrito, que es una cuestión por tanto bastante subjetiva. Pero nadie podrá discutir que la Torre  Pelli es monstruosa, cuando menos en el sentido de la acepción segunda del DRAE: excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea. Es un mazacote cuyo tamaño carece de cualquier tipo de proporción con el entorno, al que avasalla y oprime, imponiendo su descomunal presencia. Por eso  me recuerda a  la Torre Oscura de Mordor, la fortaleza de  Sauron, el señor de la lúgubre  tierra del mal en la novela El Señor de los Anillos. Barad dûr, su nombre en sindarin, es descrita por Tolkien como de una escala tan gigantesca que era casi irreal, inmensamente poderosa y de  pináculos “más negros y tenebrosos que las vastas sombras de alrededor….”
A los que la  defienden por su supuesta contribución a la modernización de la ciudad  –que no habrán leído “Los cielos que perdimos”, ni sabrán quién fue Romero Murube-  les pregunto: ¿no podría  vuestra modernidad ser menos agresiva?  

miércoles, 27 de junio de 2012

EUROPA ES PARTE DEL PROBLEMA. TAMBIÉN DE LA SOLUCIÓN


España vive una situación económica complicada fundamentalmente debido a determinados excesos cometidos en nuestro pasado reciente. Incluso el dirigente político que más contribuyó a esto -¿adivinan quién?- ha reconocido en estos días que sufriríamos ahora menos si hubiéramos ahorrado más en los últimos años. Pero nuestra particular problemática se enmarca a su vez en una crisis financiera mundial, que actúa como detonante. Y se ve condicionada al mismo tiempo por nuestra pertenencia al euro, que, como todo en esta vida, tiene muchas ventajas, y ha reportado importantes beneficios a nuestra economía, pero también tiene inconvenientes.
A estas alturas de la película  creo que nadie puede discutir seriamente que el euro está mal hecho. Que la unión monetaria europea es un edificio mal diseñado y peor construido. Poco más o menos que una chapuza. Una buena idea, pero mal ejecutada. Curiosamente nadie, por ahora, se pregunta de quién o quiénes es esa responsabilidad. El éxito tiene muchos padres. El fracaso, o cuando menos los errores, ninguno. Algún día tendremos que aclarar las cosas en este sentido. Lo que parece indudable por el momento es que los problemas de la zona euro lo son en parte por los de determinadas economías nacionales, pero también por la falta o insuficiencia de mecanismos comunitarios para dar respuesta conjunta a los mismos. Porque la crisis financiera que origina  toda esta tormenta es global, y sin embargo los problemas de nuestra moneda, hasta el punto de cuestionarse su superviviencia,  no los sufren otras como el dólar o la libra esterlina.
De nuestros errores particulares somos responsables nosotros, y a ellos tenemos que hacer frente. Pero estos errores confluyen con otros que son imputables al proceso de construcción europea, del que son responsables todos los estados miembros de la Unión. Es por tanto exigible que todos contribuyan también a solventar la crisis, y no se pongan tan estupendos algunos, cuando hace una década eran ellos los que no cumplían con los límites de déficit.
La solución, llegado este punto, no puede ser acabar con el euro y con el proyecto europeo. Supondría un retroceso enorme en nuestras economías, y consiguientemente, en nuestras posibilidades de desarrollo futuro. Antes bien ha de llegar por la vía de una mayor integración   y de una mayor fortaleza de las instituciones comunitarias. No es momento de lamentaciones del estilo “si no hubiéramos entrado en el euro”, porque el hecho es que entramos y ello nos reportó un desarrollo que de otra forma probablemente no hubiéramos tenido. Ahora hay que apretar los dientes y continuar el camino, corrigiendo los errores que pudieran haberse cometido en el pasado. Y en esto tendrán todos que poner de su parte, y no cargar exclusivamente sobre los que en peor situación estamos, como si los culpables fuésemos exclusivamente nosotros. Esperemos que los líderes reunidos en la trascendental -una más- cumbre europea de esta semana   tengan la clarividencia y amplitud de miras necesaria para ello y sepan enderezar el rumbo hacia la meta que mejor garantice nuestro futuro, aunque sea a costa de los sacrificios del presente.

lunes, 25 de junio de 2012

LA MÚSICA DE UNA NOCHE DE VERANO

              Anoche, más de veinte mil personas asistieron, bajo una incesante lluvia,  en el Waldbühne de Berlín -unos cuantos más lo hicimos a través de la red, cómodamente desde casa, pero sin la misma magia- al  concierto que por estas fechas ofrece en tan singular escenario (el Teatro del Bosque) la Orquesta Filármónica de Berlín. Contó con la dirección del letón Andris Nelsons y el programa estuvo íntegramente dedicado a Tchaikovsky. Los que quieran verlo en diferido, están a tiempo de hacerlo en ARTE LIVE WEB. Creo que les gustará.



En Sevilla contamos con una magnífica orquesta sinfónica, y con un espacio al aire libre como es el Auditorio Rocío Jurado, idóneo para este tipo de conciertos populares. Y además no suele llover en verano (no llueve casi nunca, salvo en Semana Santa). Me pregunto ¿se molestaría la Sra Merkel si le copiamos la idea? ¿Pesa tanto el diferencial con el bono alemán como para que no podamos tener algo parecido aquí? Sí, ya sé que tenemos las Noches del Alcázar. Pero donde se ponga un concierto sinfónico… Además, ¿no queremos que Sevilla sea “ciudad de la música”? Me de la impresión de  que un evento de este estilo nos daría en ese sentido un poquito más de nivel que la Operación Talento.











viernes, 22 de junio de 2012

CUADERNOS NO, BLAKBERRYS SÍ


El delirante concepto ideológico que de la educación tienen los mandamases de la Junta de Andalucía, que nos lleva a los peores resultados educativos de nuestro entorno, llega en estos días al paroxismo con algunas de las normas que se quieren imponer para el curso venidero.

Veamos: así que la Junta puso en marcha hace unos años lo que llaman el  “programa de gratuidad de libros”. Para empezar los libros no son gratuitos, lo que es gratuito es su préstamo, como ocurre por ejemplo en cualquier biblioteca pública. Te lo dan en septiembre y en junio hay que devolverlo impoluto. Pero claro, esto conlleva aparejado una serie de limitaciones en su uso que redunda en perjuicio de la educación de los niños, ya que no pueden hacer algo tan elemental para un estudiante  como es subrayar, hacer anotaciones, repasar en verano, etc.  El libro sólo mirarlo, y a ser posible poquito, para que no se gaste mucho y dure más.
A mi el sistema me parece infumable, de un igualitarismo empobrecedor y un estatalismo que asusta. El estado, en este caso la Junta de Andalucía,  cada vez avanza más en el control de la educación. Se convierte no sólo en regulador y garante de que todos tengan acceso a este derecho constitucional, sino que pretende asumir el papel de único educador. De ahí que les moleste tanto la libertad de educación, el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos y las escuelas de iniciativa social (no sólo católicas) y que toda su obsesión sea atosigarlas para que, si es posible, desaparezcan.
Para los más recalcitrantes, si por ellos fuera, también desapareceríamos los padres y las familias, que somos una forma burguesa de perpetuación de las desigualdades, por más que ellos, a la hora de colocar dedo, de lo primero que echan mano  es de su parentela. De los niños se haría cargo directamente el estado, para que todos crezcan igual, al modelo totalitario espartano. Pero de momento se conforman con mantenernos controladitos: nos impiden en muchos casos que nuestros hijos acudan al colegio de nuestra elección, nos obligan a aguantar que se les impartan asignaturas con contenidos contrarios a nuestras convicciones, etc. Con esto de la gratuidad de los libros se trata de hacernos ver que el derecho a la educación de nuestros hijos no es ya una responsabilidad nuestra, sino una prebenda más que reparte gratuitamente papá estado a toda su prole.
Precisamente en parte para superar las limitaciones indicadas, los libros “gratuitos” son en muchos colegios complementados con otro tipo de materiales, que sí pagan los padres. Pues ahora la Junta, siempre tan celosa de cuidar nuestros bolsillos, quiere imponer obligatoriamente que no se exija material escolar que no esté incluido en el programa de gratuidad. La excusa es no crear desigualdades con respecto a aquellas familias que no pudieran pagarlos. “No estigmatizar”, habría que decir en lenguaje progre. ¿No sería más lógico quitar el “gratis” total, y ayudar aquellas familias que realmente lo necesiten? ¡Ah no! que entonces algunos podríamos dejar de estarles agradecidos por todo lo que hacen por nosotros (con nuestro dinero, por cierto).
Así que tendremos la llamativa y sonrojante  paradoja de que los niños no podrán llevar al cole cuadernos “de pago”, pero sí los teléfonos móviles y las  blackberrys, para los cuales al parecer los padres sí tienen dinero.

sábado, 16 de junio de 2012

ZOIDO, PRESIDENTE


La semana política en Andalucía se abrió el lunes con el anuncio  de la decisión de Javier Arenas de abandonar la presidencia regional  del Partido Popular. Sorprendió la noticia pues, aunque se esperaba un relevo en la cúpula popular andaluza,  no se atisbaba que este fuera a producirse de una manera tan inminente y un tanto abrupta.
Es cierto que, a pesar de ganar los últimos comicios, el hecho de no haber podido rentabilizar la victoria alcanzando el sillón presidencial de la Junta, parecía confirmar la tesis – en mi opinión tan real como de injustificado fundamento- de la existencia de un techo insuperable  para el Partido Popular con Arenas  como cartel electoral. En  consecuencia  parecía casi  inevitable el relevo. Pero también parecía imponerse la idea de que fuera el propio Arenas -que, miserias de la vida, ya ha dejado de ser el Javié al que todo el mundo se arrimaba- quien pilotara la transición hacia el nuevo liderazgo.
Al final no ha sido así. Pero el recambio, apuntado con discreción por el presidente saliente, no ha tardado en fraguarse. De entre todos los candidatos posibles a la sucesión, Juan Ignacio Zoido es sin lugar a duda alguna, a día de hoy, el que más condiciones reúne, tanto por méritos electorales como por el consenso que su figura concita en todos los ámbitos del partido. Puede decirse pues que es un tema bien resuelto y de forma rápida para evitar la desorientación del partido.   
Lo único que puede objetársele a Zoido es su acumulación de cargos, pero él ya ha anunciado que renunciará a la presidencia de la FEMP.  Conviene al respecto recordar –sobre todo al sr. Espadas, a quien tanto parece preocupar este detalle- que el presidente nacional del Partido Popular es actualmente el presidente del Gobierno de España, y que el secretario general del PSOE-A, y también presidente federal de su partido,  es el presidente de la Junta. No tiene pues por qué haber dejación de Sevilla por el desempeño de esta nueva tarea.
Ahora bien, una cosa es la presidencia del partido y otra distinta la candidatura en la próxima contienda electoral andaluza. Por mucha prisa que tengan los periodistas en dar titulares, creo que esta es una segunda cuestión que debe ser aparcada de momento. Lo normal sería trabajar primero en la renovación del partido –no va a ser cuestión de que se vaya Arenas y se queden todos los demás que le han acompañado en su exitosa pero insuficiente trayectoria- y sólo después pensar en elecciones. En esa tarea de renovación –que no tiene que ser una catarsis, pero sí una operación  quirúrgica a llevar a cabo con inteligencia-  estoy seguro que pueden encontrase líderes, hasta ahora en segundo plano, que puedan barajarse junto con Zoido para  elegir quién pueda ser el próximo candidato popular a la máxima magistratura de nuestra comunidad autónoma.
Sólo una vez culminado ese proceso debería empezar a pensarse en otras cosas. Claro, se me dirá,  que todo esto viene condicionado por el calendario electoral. Pero a día de hoy, una vez bien acomodadas todas las familias –nunca mejor dicho- del bipartito, yo no aprecio síntoma alguno para pensar en adelantos electorales. No hay nada que una más en política que el disfrute del poder.
Así que despacito y buena letra. El Partido Popular se juega mucho en este envite. Pero también toda esa parte de la sociedad andaluza que no se conforma con lo que hay y sigue soñando con la posibilidad de una alternativa para el futuro. No es por tanto cuestión de hacer las cosas rápido, cuando no hay prisas, sino de hacerlas bien.

martes, 12 de junio de 2012

EL RESCATE QUE NO ES RESCATE....O SÍ.


Aquí andamos, todavía deshojando la margarita si lo que se fraguó en la videoconferencia del Eurogrupo el sábado fue un rescate o no. Rescate..no rescate,  rescate….no rescate,  rescate…
Confieso que cuando me puse a escribir el sábado por la mañana, todo eran malos presagios acerca de lo que podía salir de la anunciada reunión. Yo esperaba una cornada fuerte. Pensaba incluso en un nuevo noventa y ocho. Cuando ya a última hora de la tarde se empezaron a saber los resultados -los definitivos parece que tardaremos aún en conocerlos, porque esto va lento- comenzó la disputa terminológica. Lo cierto es que me sentí más aliviado. Ya en aquél momento aposté por un término: #norescate (para los que no lo conozcan, fórmula tuitera) Luego se han conocido nuevos detalles que me hacen dudar.
Lo que es indiscutible es que esta operación  tiene poco que ver con las llevadas a cabo en Grecia, Irlanda o Portugal, que son el referente que tenemos como rescate humillante, en el que en los países afectados se impone una especie de protectorado económico que afecta gravemente a su soberanía nacional. Esto era lo realmente temido y lo que se pretendía  por parte de algunos países de la Eurozona. Por eso me agarré al siguiente criterio: si hay troika es rescate, si no hay troika no es rescate.
Al final troika, lo que se dice troika, no va a haber, pero a lo peor hay una troikita, limitada a controlar lo que se hace en el sector financiero. ¿Podríamos llamarlo entonces  rescatito?
Por lo demás parece que el Gobierno, no sin dificultades y presiones,  sacó un buen acuerdo, dadas las circunstancias del momento, obteniendo una financiación necesaria en condiciones ventajosas. Por mucho que quieran ensombrecerlo los agoreros interesados, esto es difícilmente refutable.  Desde el punto y hora que se decide acometer de una vez por todas el saneamiento de nuestro sistema financiero, el dinero para llevarlo a cabo hay que sacarlo de algún sitio, y en los mercados estaba imposible. Hay quienes cuestionan la ayuda porque niegan que haya que salvar a la banca con dinero público, pero este es otro debate. Por otro lado están  los que andan todo el día quejándose de la tiranía de los mercados y ahora protestan también por las condiciones que pueda imponernos la política europea. ¿En qué quedamos?¿Tragamos con los mercados o buscamos otras vías? ¿O es que pretenden que el dinero, unos u  otros,  nos lo regalen?
Porque condiciones al préstamo las hay, eso está claro, puesto que ya las había  antes, y las va a seguir habiendo: cumplir con las reglas de la unión económica y monetaria y los objetivos de déficit. La diferencia está en si nuestros socios confían en que nuestro Gobierno cumpla esas reglas, o no se fían, y entonces toman ellos directamente las riendas. De momento han dado un nuevo margen de confianza y un espaldarazo a lo hecho, pese a algunos patinazos, hasta el momento. Pero que nadie piense que  nos podemos parar aquí. Ahí está la prima, la tía, que no baja,  para recordarlo. Son muchas aún las reformas pendientes, hasta hacer un estado verdaderamente viable, que preste los servicios necesarios  sin asfixiarnos a los ciudadanos con exigencias impositivas y que permita a los inversores recuperar la confianza en nuestra economía. Para ello hay mucha grasa que quitar y mucho músculo que definir. Dicen que Rajoy hace deporte todas las mañanas. Después del susto de la situación crítica vivida el sábado, tiene que seguir haciéndolo. No sea que a pesar del balón de oxígeno recibido, dentro de unos meses tengan que venir de verdad a hacernos un rescate con todos sus avíos.

sábado, 9 de junio de 2012

HUELE A HULE

Tras una semana, la anterior, en que vivimos angustiados por la imparable caída de la bolsa, simultánea a la subida de la prima de riesgo, en esta que ahora acaba parece que la tranquilidad volvió a los mercados. Sin embargo todo indica que no se trata más que de la calma que precede a la tormenta final.
A pesar de los esfuerzos del Gobierno por evitarlo, parece que vamos necesariamente a tener que ser rescatados de alguna forma, con lo que ello supone de pérdida de soberanía y de prestigio nacional. Sobre todo de esto último, ya que en realidad hace tiempo que muchas de las decisiones  políticas nos vienen marcadas desde fuera.
Puede que no sea el rescate de los hombres de negro (según dijo Montoro) pero parece que nos hemos dejado llegar los pitones del toro demasiado cerca de la taleguilla, a pesar de los muchos avisos cautos desde los tendidos,  y la cornada no nos la quita nadie. A lo mejor son unas dulces enfermeras las que vienen a curarnos las heridas, pero esto huele a hule de enfermería.
En la prensa especializada se ha especulado sobre las medidas que pueden imponer los rescatadores rescatadores. Lo cierto es que no todas, pero sí muchas de ellas teníamos que haberlas tomado nosotros, más rápido y más profundamente de lo que se ha intentado hacer. En muchos casos no se trata más que de recetas de ortodoxia económica, por lo que por más que duelan al principio serán lo mejor de cara al futuro.
Es por eso quizá que incluso en días pasados hubo quienes intentaron desdramatizar el rescate. Y es que lamentablemente, muchos de nuestros políticos, sabedores de cuál es la cirugía necesaria, no se atrevieron a aplicarla por propia iniciativa, prefiriendo dejar esa responsabilidad a otros. Se habló incluso de que dentro del Gobierno hay quien apoya esta opción. En cualquier caso no nos engañemos: el rescate siempre será peor que el haber hecho las cosas autónomamente, porque lo que prevalecerá ahora serán los intereses de los acreedores.
En este maremagnum de dimes y diretes,  hasta se llegó a enseñar el piquito de la muleta de la salida del euro. Una especie de reacción patriótica  -“si no nos quieren, nos vamos”-, que ha sido aplaudida incluso en círculos que considero con cierta solvencia. En mi opinión sin embargo, a día de hoy, es la peor de las opciones, pues supondría en primer lugar la devaluación aproximada de un cuarenta por ciento de nuestros activos, y en segundo lugar quedar definitivamente abandonados en manos de políticos manirrotos que ahora tendrían además la herramienta de las devaluaciones y de la inflación para seguir empobreciéndonos a los ciudadanos, todo con tal de no desmotar el tinglado monstruoso en que se ha convertido nuestro aparato estatal, que sin embargo tanto les aprovecha a ellos para mantener su status.
Por si alguna duda cabía al respecto, baste saber que quien con más ardor ha defendido esta última  opción entre la clase política es nada más y nada menos que D.  Gaspar Llamazares. Si no hay más remedio, prefiero en todo caso a las enfermeras (o enfermeros), que al doctor.

miércoles, 6 de junio de 2012

¡EL CATÓN, DOÑA SUSANA!



         La comisión parlamentaria de investigación de los ERE, a la que el PSOE se opuso pertinazmente en la pasada legislatura, y que se ha visto forzado a aceptar ahora a regañadientes en virtud de los resultados electorales, lleva el camino de acabar, como siempre ocurre en estos casos cuando  andan por medio los trileros de la política,  en una engañifa.
        Para empezar,  la Junta ya  ha expresado su oposición  a la comparecencia en la comisión de Chaves y de Griñán. Ha dicho la sra. consejera de Presidencia,  Dª Susana Díaz, que no hay motivo alguno para ello porque el informe de la Guardia Civil recientemente conocido que apunta a sus responsabilidades  está  lleno de falsedades y suposiciones  –respeto institucional por la investigación policial se llama esto-  y porque, insiste,  los miembros del Consejo de Gobierno no han tenido nunca conocimiento de las posibles irregularidades cometidas.
       Estas justificaciones demuestran que o bien Dª Susana es una total ignorante en cuestiones de delimitación de las responsabilidades penales y políticas, o bien que  nos toma a los demás por analfabetos en la materia.
       Verá, Dª Susana, yo por si acaso se lo voy a intentar explicar de una manera muy sencilla, porque es que esto está en el catón  de lo que es un sistema democrático y de separación de poderes. El valor inculpatorio  que tenga el referido informe de la Guardia Civil lo determinará la juez  que está instruyendo la causa criminal, a la que usted de momento ya está intentando condicionar indebidamente con sus manifestaciones. Si aprecia indicios racionales de que los sres  Griñán o Chaves tuvieran conocimiento de los fraudes que se estaban cometiendo, proseguirá los trámites para su imputación penal, y si no, los dejará en paz. Pero la comisión parlamentaria tiene otro objetivo, que es dirimir las responsabilidades políticas (que pueden ir unidas a las penales, o no). Y si  es, como usted dice, cierto que ni Griñan ni Chaves tuvieran conocimiento de lo que se estaba manejando ante sus narices, podrán no tener responsabilidades penales, pero políticamente tendrán que dar explicaciones acerca de cómo es posible que haya un ex consejero y un ex director general de la Junta en la cárcel, y ellos, como presidente o como consejero de Hacienda, no tuvieran noticia alguna del asunto. Motivo por el cual su comparecencia en la susodicha comisión está plenamente justificado. Es más, es que a estas alturas de la película es lo único importante que queda por despejar, ya que todo lo demás se ha ido conociendo gracias a la labor de la juez Alaya.  ¿O es que vamos a empezar ahora a investigar si hubo o no infiltrados, o si se saltaron o no los controles para la concesión de ayudas, o cuál fue el destino indecente de algunas de ellas?
     ¿Lo entiende,  Dª Susana? La responsabilidad penal, al Juzgado. La responsabilidad política, al Parlamento.
      A ver, Dª Susana, la “m” con la “a” “ma”, la “m” con la “e” “me”….   


lunes, 4 de junio de 2012

LOS PROFESORES CHIFLADOS


Es probable que no muchos recuerden quién es Jerry Lewis, el actor cómico americano que en los años cincuenta del pasado siglo hiciera pareja  con Dean Martin, formando uno de los dúos cómicos más exitosos de la historia del cine, para después continuar su carrera en solitario, con similar éxito dentro del género.
Hacía unas películas desternillantes, de las que no se hacen ahora, aunque de un humor bastante elemental. Una de ellas se tituló  “El profesor chiflado”, aunque seguramente las generaciones más jóvenes la que conozcan no sea aquella versión original de la película, sino el remake protagonizado por el más actual  Eddy Murphy a finales de los noventa.
Aunque el argumento de la película no tenga nada que ver con esto, la idea del profesor chiflado  es lo primero que se me ha venido a la cabeza cuando he leído la noticia de que docentes de la US y de la UPO barajan la posibilidad de paralizar la selectividad, negarse a firmar las actas de evaluación del curso presente, o no comenzar el próximo, en tanto no se deroguen las normas recientemente aprobadas por el Ministerio de Educación, entre  otras lindezas por el estilo.  
Yo no se si estos tipos valoran, por ejemplo,  el daño que hace a tantos chicos que están estos días preparándose para una prueba tan importante en su carrera académica como la selectividad, el mero hecho de anunciar la posibilidad de suspender o retrasar los exámenes. Supongo que a ellos eso les importa poco porque están en otra cosa: la lucha política o la simple defensa de sus privilegios. Pero lo que verdaderamente parece es que han perdido la chaveta. Como el de la película,  aunque con menos gracia. De tal manera que la sociedad podría llegar a cuestionarse en manos de quiénes está dejando la formación de sus futuros dirigentes.
         Afortunadamente hay otros colectivos de profesores con más sensatez, y también con más madurez, como son los agrupados en torno a la  Asociación Rector Machado y Núñez , entre otros, que aún estando en desacuerdo con determinados aspectos de las medidas del Gobierno, rechazan las fórmulas disparatadas de protesta a las que estamos asistiendo estos días en Sevilla. Esperemos que finalmente sea el buen juicio el que se imponga.

sábado, 2 de junio de 2012

LA CARTA DE FRANKFURT



Podría ser el título de una novela de espías, luego llevada al cine exitosamente por el Tom Cruise de turno. O de un thriller político-económico de altos vuelos. La carta de Frankfurt  a que yo me refiero tiene más bien que ver con esto último. Es la que, con carácter confidencial, el  entonces presidente del BCE, Jean Claude Trichet, envió al a la sazón presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, y en la que se marcaba la ruta que inexcusablemente había de seguirse para que la institución con sede en la ciudad del Main continuase apuntalando la insostenible situación de la deuda española. De la existencia de esa carta, y de su contenido, ya sabíamos algo, pero ha sido ahora el periodista Mariano Guindal quien en su libro de reciente publicación  "Los días que vivimos peligrosamente" la ha desvelado en su integridad. La carta tiene una importancia trascendental para entender lo que estamos viviendo hoy. La primera conclusión indudable  es que estamos intervenidos de facto, algo que ya intuíamos. Claro que eso no es sino el precio de pertenecer a un club exigente y haber incumplido sus reglas.
La carta fue enviada el 5 de agosto pasado, pocos días después de que ZP hubiese anunciado la convocatoria anticipada de elecciones, pero demorándolas irresponsablemente hasta el 20N. En ella el BCE  centraban sus exigencias  en tres cuestiones: el compromiso de limitación de déficit, la reforma laboral y el control de las descontroladas cuentas de autonomías y ayuntamientos.
Zapatero hizo la primera, mediante la reforma exprés de la Constitución, pero no estuvo dispuesto a acometer  las otras dos, ¡total, el ya se iba! Rajoy por su parte apoyó sin fisuras la reforma constitucional y nada más llegar al gobierno se apresuró a afrontar la reforma laboral y a acometer el control de las finanzas autonómicas. Por eso la semana pasada, tras la celebración del Consejo de Política Fiscal y Financiera, y ante la falta de respuesta positiva por parte de los mercados,  el discurso era  “hemos hecho lo que teníamos que hacer, ahora le toca mover ficha a otros”. Sin embargo los otros  siguen pensando que  no es bastante .
Llama la atención que la mayor parte de las peticiones de la autoridad monetaria europea iban referidas a la reforma laboral (negociación colectiva con efectiva descentralización de la negociación salarial, abolición de las cláusulas de indexación de los salarios con  la inflación, adopción de medidas especiales para alentar la moderación salarial, creación de un contrato de trabajo excepcional con un coste de despido muy bajo durante un período de tiempo delimitado, ...).
Puede decirse que todas ellas fueron atendidas en el RDL 3/2012 de 10 de febrero,  recibido con rechazo sindical y que provocó la huelga general del 29M. Hoy sabemos por tanto con certeza que si los sindicatos persisten en su empeño de echar atrás la reforma, tendrán que ir a manifestarse a Bruselas o Frankfurt, y no a Madrid. Aquí queda poco margen de maniobra. O a lo mejor es que prefieren que seamos rescatados o que quedemos directamente fuera del euro y de la Unión Europea. No digo que el Gobierno no crea en su reforma –ya hay por ahí  estudios que auguran su éxito tan pronto la economía repunte un poco-  pero tampoco es que tuviera mucha opción. La reforma pues, como otras medidas adoptadas,  era necesaria y seguramente conveniente. La duda que ahora nos asalta es si ha sido suficiente. A día de hoy parece que no.

martes, 29 de mayo de 2012

SOLO FALTA LA STASI


La disparatada situación que estamos viviendo en la cinco veces centenaria  Universidad de Sevilla en estos días de “parón” es buena muestra de cómo determinadas libertades colectivas, mal entendidas, son contrarias e incluso incompatibles con los derechos y las libertades individuales.
En su día, los revolucionarios franceses vieron este peligro y declararon  la interdicción de los fenómenos asociativos (edicto Turgot,  Ley Chapellier), recelosos del efecto que estos podían tener sobre los recién conquistados derechos de la persona. Desde nuestra perspectiva actual resultan chocantes estas prohibiciones, pues el derecho de asociación y de actuación colectiva están ampliamente reconocidos desde las más amplias esferas de los derechos humanos, hasta el concreto ámbito laboral y en otros muchos. Pero una cosa es que los individuos libremente se organicen para la defensa de sus intereses grupales, y otra cosa es que de esa actuación concertada pueda derivarse la anulación del derecho individual.
Esto último quizá sea permisible en un régimen político de tipo colectivista –que tanto parecen añorar algunos-, pero en un sistema democrático liberal –únicos adjetivos que casan bien entre sí sin hacerse daño-  no puede ser así.  Ningún acuerdo colectivo por mayoritario que sea puede ir en contra de  derechos individuales básicos.
Por eso, en nuestros ordenamientos laborales, se defiende tanto la libertad de sindicación, como también lo que conocemos como el “derecho de afiliación negativo”, esto es, el derecho a no afiliarse a ningún sindicato, sin que ello pueda tener consecuencias negativas para quien así lo decida. En cuanto a la regulación del derecho de huelga, tanto ha de respetarse este como el derecho al trabajo de los trabajadores no huelguistas.
En la Universidad de Sevilla hoy asistimos a una situación en que al amparo de una delirante regulación –un reglamento interno de una universidad pública que permite la conculcación de derechos constitucionales-, y con la ayuda de una  permisiva actitud por parte de las autoridades académicas –que no han puesto celo alguno en el control del cumplimiento de los requisitos exigibles por la propia norma-  nos encontramos con que por la acción de unos cuantos agitadores y manipuladores profesionales se tiene secuestrada a toda la comunidad universitaria que no puede ejercer libremente sus derechos,  mientras ellos juegan a la revolución con sus encierros y sus cositas.
Tenemos el ejemplo de la vecina UPO, en la que se dice que el seguimiento del paro, de carácter voluntario,  ronda el 56%. Es decir, muy escaso si descontamos el volumen habitual de inasistencia a las clases.
Aquí sin embargo no pueden impartirse clases, ni realizarse evaluaciones, ni siquiera tener  tutorías. Paradójicamente las bibliotecas sí siguen abiertas. Es decir, que lo que básicamente se impide es la actividad de contacto y comunicación profesores-alumnos, algo que creo pertenece incluso a la esfera más íntima de los derechos de la persona. ¿Puede ser peligroso que me vean hablando con algún alumno,  no vaya a ser que se interprete como una  violación del “parón”? Dice hoy el periódico que algunos los hacen clandestinamente. Yo no me atrevo. Sólo falta la Stasi acechando por el campus.

sábado, 26 de mayo de 2012

LA PITADA


Le oí una vez decir a José Bono que España es simplemente lo mejor para los españoles. Creo que esta apreciación es acertada. Más allá de cuestiones históricas, jurídicas o incluso sentimentaloides, la defensa de la nación española y su unidad es racional, y si se quiere, utilitariamente,  lo que más conviene a los ciudadanos que formamos parte de ella, que al fin y al cabo somos lo que importamos, para asegurarnos un mejor presente y futuro. Imaginemos por ejemplo lo que sería de cualquiera de nuestras endebles autonomías en medio de este temporal económico-financiero que nos azota si no fuera porque formamos parte de un país demasiado grande para dejarlo caer.
Lamentablemente hay quien incluso nos ha gobernado pensando que el concepto de nación es algo discutido y discutible. Con lo cual nos encontramos no  sólo con regiones de España en las que se viene fomentado el odio a lo español en las escuelas durante treinta años, sino que en muchos otros ambientes la cuestión nacional se ha contemplado cuando menos con cierto desapego e indiferencia. De manera que hemos dejado el campo libre para que la defensa de la patria sea vista como una  cosa de cuatro loquitos cabezas rapadas y unos cuantos tíos con olor a naftalina.
Así, por el odio de unos y el desinterés de otros, llegamos a una situación en la que me temo que para una gran mayoría del país  España no es más que un equipo de fútbol. Ese equipo para el que además se han inventado un apodo de lo más significativo: “la roja”. Podemos animar a "la roja" sin tener que animar a España. 
Por esa deriva llegamos a espectáculos vergonzosos como el de anoche en el que más que la pitada incluso, me preocupó el interés de las autoridades españolas por que pasara desapercibido el himno nacional, reduciéndolo a su mínima expresión.
En la misma línea me resulta inaudita la polémica levantada por las declaraciones de Esperanza Aguirre -al final la mala de la película- que simplemente se limitaron a reclamar la aplicación del Código Penal, lo cual parecería que debiera  entrar dentro del comportamiento esperable de cualquier autoridad responsable.
Pero claro, si resulta que España es poco más que un equipo de fútbol, ¿quién se va a extrañar o se va a molestar porque los hinchas del equipo contrario le piten el himno?

martes, 22 de mayo de 2012

VACACIONES EN LA US



He escuchado no sé dónde que no sé quiénes habían convocado para hoy día 22 de mayo una huelga  en todos los niveles de la enseñanza  –desde la infantil hasta la universitaria- por no sé qué motivos.
Como supuestamente convocado a tal huelga no he recibido información precisa y detallada por parte de nadie sobre las causas concretas de la protesta ni objetivos que se pretenden con ella, más allá de consabidas consignas ya manidas y, en mi opinión, carentes de sentido.
En cualquier caso no ha hecho falta, porque en la Universidad de Sevilla no ha habido huelga. No ha podido haberla porque los representantes estudiantiles –aprendices de los peores hábitos de sindicalistas y políticos- han convocado una asamblea ¡de doce horas de duración!, lo que ha llevado a las permisivas autoridades académicas a suspender la actividad docente durante toda la jornada. Según informan algunos medios, a la citada asamblea no habrán asistido más de quinientos alumnos de los sesenta mil que tiene la US.
Recordemos que el de huelga es un derecho de los trabajadores –no de cualesquiera otros colectivos- y que su ejercicio consiste en el cese de la prestación de trabajo, que debe realizarse, en cualquier caso, respetando el derecho a trabajar de quienes no deseen secundarla.
Por otra parte, un derecho esencial de los alumnos es el de recibir la formación, que es para lo que están en la Universidad y pagan matrícula. Ese derecho puede a lo sumo ceder ante el ejercicio de otro como el de huelga, pero no en cualquier otra caprichosa circunstancia.
En este caso,  ninguno de esos derechos ha sido respetado: ni el derecho de huelga de los trabajadores que quisieran apoyar la convocatoria, porque no puede cesarse en la prestación del servicio cuando esa prestación  está ya previamente impedida por otra causa; ni el derecho al trabajo de quienes no estuvieran de acuerdo con el mismo, que han recibido directamente la orden de no impartir las clases;  ni tampoco el derecho a  la educación por parte del alumnado que no secunda las movilizaciones emprendidas por sus compañeros, a quienes se ha privado a priori de ese derecho, con independencia de cuál hubiera sido la decisión de sus respectivos profesores en cuanto al paro.
En definitiva, una jugada perfecta para vaciar de contenido una jornada de huelga y convertirla en un día más de vacaciones. Lo cual contribuye, indudablemente, a reforzar el prestigio, la calidad y la excelencia de nuestra Universidad.

sábado, 19 de mayo de 2012

EL REFORMAZO


El señor Griñán se pasó la campaña electoral criticando la reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP, imputándole toda clase de maldades, y aplicándole todo tipo de descalificaciones. Contó en esta tarea con la impagable (?) colaboración de sus sindicatos satélites, que hicieron su labor de agitación y propaganda en los centros de trabajo con la escusa de la huelga general convocada, no por casualidad, para sólo unos días después de las elecciones. Por su parte IU hizo lo propio, si acaso corregido y aumentado, y hasta hace unos días el señor Valderas alardeaba de que la reforma laboral no se aplicaría en Andalucía (por parte de la administración pública, se entiende).
Recordemos que la reforma, entre otras cosas, facilita que las empresas, por causas económicas, tecnológicas, organizativas o de producción,  tomen determinadas decisiones de ajuste como reducciones salariales o la modificación de la jornada de trabajo.
Ahora resulta que el bipartito encabezado por los señores Griñan y Valderas lo que va a hacer para reducir el déficit, aparte de subir los impuestos a todo quisqui,  es bajar el sueldo a los empleados públicos de la Junta (hasta un 7% o más), al tiempo que les sube la jornada a unos (7%), mientras que a otros les aplicará una reducción de jornada y correlativa de salario nada menos que del 15%. Esto es, en suma, una aplicación salvaje de la reforma laboral tan criticada, que en cualquier otra circunstancia hubiera sido recibida de forma furibunda por los sindicatos “de clase”. Un “reformazo” en toda regla, que sin embargo ahora parece contar con la comprensión de quienes dejaron hace tiempo de defender los intereses de los trabajadores para convertirse en simples peones del juego político al servicio de sus señoritos.
Si no fuera porque los conocemos ya de sobra, nos resultaría sorprendente que  Griñán y Valderas nieguen a los empresarios la posibilidad de hacer, cuando las circunstancias lo exijan, lo mismo que ellos se aprestan a ejecutar con los sufridos empleados públicos andaluces. Si lo hacen las empresas es un ataque brutal y un atropello de los derechos de los trabajadores. Si lo hacen ellos es que no hay más remedio que hacerlo. Y además es "progresista".
Eso sí, no se toca ni un ápice la estructura que permite el mantenimiento de más de 20.000 enchufados en la Junta, que no se sabe siquiera qué ocupación tendrán, porque  los tribunales están reiteradamente rechazando la posibilidad de que puedan asumir tareas reservadas a los funcionarios. Tampoco salen mal parados los altos cargos, a los que, para escándalo de cualquiera que tenga un mínimo sentido del decoro, sólo se les recorta el 5% de su retribución, cuando habrá funcionarios a los que llegue al 7%. Para esto no sirve el ejemplo de Hollande, que ha rebajado esas retribuciones en un 30%.
Por lo demás queda al descubierto la falacia de que haya otra salida a la crisis, ni que esta se vaya a solucionar subiendo los impuestos a los ricos. Había que ser muy ignorante para comprar esa mercancía, pero si aún quedaban ilusos supongo que ya, de una vez, se  habrán caído del guindo. De la crisis no vamos a salir de otra forma que por la vía del ajuste, que o lo hacemos nosotros o nos lo hacen. Y la vamos a pagar los que estamos aquí y no podemos escaparnos ni de los unos ni de los otros. Todo lo demás que se diga no es más que mentira y demagogia. Tanta que ya llega a un hartazgo más allá de lo soportable, cuando además no dejan de meterte la mano en el bolsillo por todas partes. Ya que parece que es inevitable que nos vayan asfixiando un poco más cada día, que tengan al menos la bondad de hacerlo sin decir  más tonterías.

domingo, 13 de mayo de 2012

SALVAR AL SOLDADO BANKIA


Parece que fue ayer cuando el inefable ZP andaba ufano por los foros internacionales presumiendo del sistema financiero español. El pobre es que no sabía de lo que hablaba, pero alguien se lo habría dicho, y él ¡hala! a fardar por ahí y a reírse del mundo por no tener una institución como el Banco de España y un sistema de regulación bancaria tan preciso como el nuestro. Él, para alivio de los que lo sufrimos, ya no está, pero quien le contó esta patraña ahí sigue. El ínclito MAFO,  puesto unilateralmente por el ejecutivo socialista en el cargo de gobernador  del organismo que debía velar por la salud de nuestras entidades financieras.
La verdad del cuento la sabemos hoy: nuestros bancos están a pique de un repique, nadie se fía de ellos tras tantos embustes -¿se acuerdan de aquello de los test de stress y demás mamelas que hemos venido oyendo?- y lógicamente nadie de fuera va a aportar la financiación que sería necesaria para que llegase  el crédito del que tan necesitadas están nuestras empresas.
Al final, la cuarta entidad del país ha acabado siendo nacionalizada. Ha tenido que ser un gobierno de la derecha quien haya  dado cumplimiento al sueño casi erótico de tantos socialistas en las noches de cualquier estación del año. No se quejarán. Ellos que tanto han achacado la crisis a la falta de regulación del negocio bancario –cuando es la actividad económica más regulada de todas-  resulta que quien falla es el controlador que tiene que hacer cumplir esa regulación. Por supuesto que también falla la pericia y la  moralidad de muchos gestores –más en el caso de los políticos que de los estrictamente profesionales-. Pero ya vemos de qué sirve tanta regulación para evitarlo.
El caso es que ahora a Bankia, y quien sabe si a otros más, hay que salvarlo como sea. Y alguna gente se escandaliza porque se destine dinero para salvar a los bancos y haya sin embargo que hacer recortes en educación y sanidad. Conviene no engañarse y no caer en la demagogia. Ayudar a Bankia no es ayudar a los banqueros –no estaría de más que alguno vaya a la cárcel, si ha lugar-, es salvar nuestra economía. Sin esa economía no hay estado de bienestar que valga. Nacionalizar un banco no es algo que entre en mis preferencias de lo que debe hacer un gobierno. Tampoco las ayudas públicas.  Pero no hagamos falsas disyuntivas  bancos-estado de bienestar, porque sin los primeros no hay de lo segundo.


jueves, 10 de mayo de 2012

EL FISCAL


Lo más destacable en la toma de posesión del nuevo ejecutivo andaluz, aparte de los tontos del imperativo legal -no lo digo yo, lo dice el maestro Javier Caraballo- ha sido sin duda la intervención estelar del nuevo Consejero de Justicia. Igual que hay jueces estrella, el ministerio público no quiere ser menos y también tiene sus fiscales estrella (recordemos por ejemplo la famosa fiscal Olga “valeyá” del caso 11M).
        En esta ocasión ha sido el fiscal Emilo Llera -voluntaria o involuntariamente, porque es que los periodistas hacen demasiadas preguntas y el hombre no está acostumbrado- quien ha acaparado el protagonismo mediático.
      Vaya por delante que conozco personalmente al fiscal Llera y me merece la mejor opinión. Pero esto no quita para que exprese la sorpresa que me producen sus manifestaciones en el mismo día en que se ha hecho cargo de la Consejería. En primer lugar acerca de la juez Mercedes Alaya. Dice Llera que como jurista no comparte algunas de sus decisiones en el caso EREs. Me sorprende, digo, porque yo como jurista no tengo opinión sobre la actuación de Alaya, en tanto carezco del conocimiento detallado del asunto como para emitir cualquier parecer jurídico al respecto. Puedo tener una opinión como ciudadano, pero como profesional del derecho no me permitiría hacer juicios técnicos de aquello que sólo conozco por la prensa. Entonces me pregunto ¿tiene o no tiene Llera conocimiento del caso EREs y por qué? Él ha negado que haya tenido que ver en el caso como fiscal, con lo cual me cuestiono cómo puede formarse una opinión como jurista. ¿Una ligereza?.
        El otro tema es el de la Ciudad de la Justicia. Como Llera no es político no le va el papel de andar enredando y diciendo tonterías sobre el asunto. Pero también me sorprende que deje las cosas claras tan pronto y de forma tan tajante, cuando ni siquiera se ha sentado aún en su nuevo despacho de Consejero. Cabe por tanto preguntarse si su postura obedece a un análisis y estudio serios del proyecto y sus circunstancias, que no lo parece, o más bien a una consigna marcada ya desde el inicio en la agenda oculta del pacto socialcomunista de que “a Zoido, ni agua”. ¿O quizá otra ligereza? Pues si es así, ¡sí que va ligero el Consejero!.