martes, 9 de octubre de 2012

TARDE DE OTOÑO


Hay algunos rincones en  los alrededores de Sevilla por los que me gusta perderme de vez en cuando, ya sea caminando o en bicicleta, solo o con familia y amigos. Bueno, lo de perderme es un decir, aunque algunos que han venido conmigo sí se han perdido ¿verdad Carmen?

 Uno de esos parajes está en el Parque Natural de la Sierra Norte, a mitad de trayecto entre Castilblanco y Almadén de la Plata, en pleno Camino de Santiago. Allí acudo desde hace varios  años habitualmente por estas fechas, finales del verano, principios del otoño, a disfrutar del espectáculo sonoro de la berrea del ciervo.  Es un lugar perfecto para dar un paseo a  la caída de la tarde, cuando el olor de la jara y el romero se hacen más perceptibles, por un sendero fácil y cómodo que nos lleva bien hasta una pequeña laguna a la que pueden acudir los animales a beber, bien  hasta un mirador desde donde se domina una buena extensión de terreno agreste. Se pueden  avistar bastantes ejemplares, tanto hembras, como crías, e incluso machos con sus hermosas cornamentas.



Esto dependerá en parte de un factor de suerte –se pueden encontrar a veces incluso junto a la carretera, sólo separados por la alambrada que circunda el parque- y en parte de la habilidad que uno tenga para distinguirlos entre la arboleda, a pesar de su gran mimetismo con el paisaje. Pero lo que está asegurado es la audición del concierto de bramidos que los misteriosos machos emiten  desde los lugares más escondidos,  rompiendo la paz y el silencio del bosque de encinas y alcornoques en esta hora en que los colores se desvanecen. Incluso cuando ya es imposible verlos porque se ha echado la noche, los sientes que están allí muy cerca, empleados en sus ritos de apareamiento  a los que el sabio reloj de la naturaleza los empuja nada más caer las primeras lluvias de la temporada.



Este año la visita fue fructífera. Pudimos verlos de cerca  y escucharlos, y además la noche sin luna y sin nubes nos regaló un espectacular cielo estrellado como pocas veces he tenido ocasión de contemplar. Lástima que mi cámara no pueda dar fe de esto último. El que quiera verlo, que se de el paseo. Si le gusta la naturaleza no le defraudará.


(Por cierto, en el plano negativo, no os fiéis de los del INFOCA, que aunque anden por allí mano sobre mano -y que siempre sea así- si tenéis algún problema pasarán de vosotros olímpicamente).


viernes, 5 de octubre de 2012

A CONTRA ESTILO


Tuve hace unos años la oportunidad de mantener una breve conversación con Cristóbal Montoro con motivo de un encuentro celebrado en Sevilla con profesionales de diversos sectores, cuando él era responsable de asuntos económicos en el Partido Popular, entonces en la oposición.
Me pareció una persona que tenía las ideas muy claras en cuanto a que un gobierno, para mejorar la situación económica, tiene que apoyar y apoyarse en los sectores más dinámicos de la sociedad. Aunque esto esté fuera de lo políticamente correcto decirlo, venía a traducirse en que el gobernante en un momento de crisis a quienes fundamentalmente tiene que incentivar es a aquellos que pueden tirar del carro, que son los que podrán sacar a flote a todos los demás.
Montoro ya había sido fiel a este principio en su anterior etapa como ministro, entre otras cosas porque hizo algo por lo que siempre tendremos que estarle agradecidos los profesionales y empresarios autónomos en nuestro país: eliminar el Impuesto de Actividades Económicas para estos colectivos. Un impuesto que gravaba el mero ejercicio de un trabajo o actividad empresarial. Antes de aquello fui especialmente combativo con este engendro impositivo, sobre el que tengo publicado incluso algún artículo académico en el que cuestionaba su constitucionalidad, puesto que se trataba de un gravamen no sobre la renta o rendimiento del trabajo, sino sobre el trabajo en sí. Es decir, los profesionales teníamos que pagar por trabajar, y no sólo por lo que ganásemos trabajando. El que tuviera la iniciativa de trabajar por su cuenta, en vez de esperar a que alguien le diera trabajo, tenía que empezar pagando. Con esto acabó el gobierno de Aznar, siendo entonces Montoro ministro de Hacienda.
Esto para mí ya era bastante para tener la mejor opinión de este señor, al que lógicamente voté como cabeza de lista del PP por Sevilla en las últimas elecciones generales. Motivo por el cual ahora me sorprende más que D. Cristóbal parezca haberse convertido a la socialdemocracia  en esta su nueva etapa ministerial. Desde que ha vuelto al Gobierno, en lugar de quitar impuestos, como hizo antes, lo que ha hecho es subirlos, y me temo que tiene toda la pinta de no dudar en seguir haciéndolo si no le cuadran las cuentas. Si las primeras medidas en este sentido nada más tomar posesión del cargo podían tener el pase de la herencia y el déficit oculto, las de este año y las previstas para el que viene ya no tienen excusa.
El proyecto de presupuestos para el año próximo no trae sino más de lo mismo, es decir, de lo mismo que hizo Zapatero –cuando se dio cuenta de que había crisis- y de lo mismo que viene haciendo este Gobierno: más gastos, más impuestos y menores servicios. ¿Se puede hablar de austeridad cuando crecen los gastos un 6.3%?¿Se puede hablar de austeridad cuando la deuda pública se va a disparar hasta el 90% del PIB? Aquí la austeridad sólo es para nosotros, los sufridos ciudadanos, que pagamos más y recibimos menos, pero el Estado sigue sin reducir sustancialmente su hipertrofiada estructura.
En contra de lo que me transmitía cuando aquella conversación, hoy parece que Montoro cree que subiendo los impuestos va a recaudar más, cuando lo único que está haciendo es que la gente aquella en quien él confiaba para activar la economía no tenga la más mínima posibilidad de hacerlo. Porque crédito no van a tener mientras sea el Estado, con su endeudamiento galopante, el que acapare los escasos recursos financieros, y encima la presión impositiva hace que lo único que crezca sea la economía sumergida.
Esperaba yo de Montoro otro tipo de recetas contra la crisis. A lo peor es que la situación no lo admite, pero así me temo que no vamos a hacer que esa situación cambie. Y que conste que no estoy hablando de gastar más dinero como “estímulo”, como se pide desde otras instancias,  sino, muy al contrario, de reducir el improductivo y onerosísimo  sector público y de dejar respirar al sector privado, que es el que verdaderamente tiene capacidad de crear riqueza. Estoy seguro que el ministro piensa lo mismo. Sólo hace falta que ponga esas ideas en práctica...en cuanto las circunstancias lo permitan.

lunes, 1 de octubre de 2012

¡VAMOS MI SEVILLA!


Tengo bien definidas desde pequeñito mis preferencias futbolísticas, igual que, supongo, otros rasgos característicos de mi personalidad. Es una ventaja que tenemos los sevillanos de no tener que ir muy lejos a buscar nuestros colores. Yo, niño de Nervión, crecí oyendo rugir el Pizjuan las tardes de domingo –cuando los partidos se jugaban a horas decentes- antes que el estadio estuviese siquiera terminado, y a pesar de que entonces lo más que ganábamos era “er Trofeo” allí me quedé enganchado (qué suerte ¿no?) hasta que llegaron los tiempos gloriosos que recientemente hemos disfrutado. No suelo sin embargo aquí en la red  hacer ostentación de mi pasión futbolera, más que nada para no aburrir a mis amigos béticos, a quienes tanto quiero.  Pero hoy haré una excepción y escribiré de fútbol para desconectar un poquito de la política, que tan pocas alegrías nos proporciona,  aprovechando que mi equipo vuelve a transmitirme las  buenas vibraciones que había perdido.
Porque tras dos temporadas más bien flojitas, en que se fue cayendo progresiva y paulatinamente en la vulgaridad,  el Sevilla parece que vuelve a tener la impronta de equipo importante que vino luciendo por España y por Europa en el lustro largo más brillante de su centenaria historia. Y que conste que no tengo ningún reparo en reconocer que  yo no daba un duro por este proyecto, que por diversas razones, en las que no me voy a detener, me parecía de saldo.
Pero en el partido (¿internacional?) del sábado, unido al de hace dos semanas en el mismo escenario,  se demostró que hoy por hoy el Sevilla puede ganarle a cualquiera, incluidos Madrid y Barcelona, menos a los árbitros. El once sevillista  mostró seriedad,  orden y unas ideas muy claras, que le sirvieron para imponerse al mejor equipo del mundo mientras jugaron en igualdad de condiciones.  Entre los jugadores destacables –todos en verdad- llamó mi atención lógicamente la aportación de  los nuevos fichajes, como Maduro, Botía y Cicinho. Pero más aún me sorprendieron gente como Spahic y Rakitic, que la temporada pasada ni estaban ni se les esperaba, y a los que sin embargo vi enchufadísimos y comprometidísimos. Esperemos que el  reenganche con la causa de estos futbolistas –del que hablaban los técnicos y yo no creía-  no sea flor de un día y den a lo largo de toda la temporada el rendimiento que les es exigible.
Mas cuando mejor pintaba para el Sevilla aparecieron Fábregas y Lahoz. El primero comenzó marcando un gol de clase indiscutible. Pero a continuación demostró que se puede ser un excelente futbolista y un pésimo deportista al mismo tiempo. Cesc se reveló como una delicada damisela que se desmaya -¡ay!- sólo con tocarla. O al menos es el papel que interpretó a la perfección. Para luego venir a los periodistas con la cantinela de una niña tonta “a ver si te lo hubieran hecho a ti”. En definitiva, lo propio de un chiquito consentido y mal criado que es lo que es este señorito. Eso sí que es antideportividad, y sin embargo no se castiga.
En cuanto a Lahoz se comportó como esos jueces a los que les cabe todo –de los que hay unos cuantos por ejemplo en el Tribunal Supremo- pero curiosamente casi siempre a favor del delincuente y no de la víctima. En el caso de Medel no dudó ni un momento a la hora de mostrar la tarjeta roja a pesar de no haber visto el incidente con el tramposo teatrero, que es quien provoca al chileno. Sin embargo la mano de Thiago que precede al segundo gol azulgrana, delante de sus narices,  se la traga como si nada. ¿Alarmante falta de vista? ¿O es que estaba hipnotizado por el penduleo de la pelota que practican los azulgrana? A lo mejor es que como el Barcelona a veces hace un juego que más parece de balonmano que de fútbol, pues a la criaturita se le iría el santo al cielo y se le olvidaría qué tipo de partido estaba pitando. Lo que no es de recibo es  interpretar la involuntariedad de la acción, cuando el jugador controla y se lleva el balón, lo que de otra forma no habría hecho,  con la mano.
Fue en definitiva una lástima perder el partido de la forma que se hizo. Pero yo me quedo con la excelente imagen ofrecida y empiezo a creer que hay base para volver a hacer cosas importantes. No solucionaremos con esto la crisis, pero al menos nos levantará un poco el ánimo.  Un equipo que plante cara y que sea capaz de competir de tu a tu ante cualquiera es lo que queremos todos los sevillistas. Con esto y con un Pizjuan unido y sin absurdas banderías,  los resultados  llegarán sí o sí.



sábado, 29 de septiembre de 2012

LLOVIENDO PIEDRAS


Me gustan las películas de Ken Loachaunque estas sean casi siempre panfletarias y yo me encuentre en las antípodas de sus planteamientos ideológicos. Con su personal estilo realista, tratan por lo general  temas políticos y sociales sobre los que reflexionar,  y eso es algo que siempre aprecio en el cine, sin perjuicio de diferir del concreto enfoque del autor. Por eso me permito la licencia de tomar el título de una de sus películas más alabadas para encabezar esta entrada, aun cuando el cineasta inglés disentiría probablemente en gran medida de su contenido.
Y es que esta semana en que entró el otoño y llegaron sus primeras lluvias con una puntualidad británica, llovieron también  piedras, concretamente el martes y por partida doble,  sobre nuestra maltrecha soberanía nacional. Unas lo hicieron  desde cerca, no más allá de la plaza de Neptuno, donde se habían congregado unos cientos de agitadores profesionales con el disparatado objetivo de hacer dimitir al Gobierno, provocar la disolución de las Cortes y no sé cuántas más majaderías. Otras se lanzaron en sentido figurado y desde un lugar bastante más alejado como el Parlamento de Cataluña, en el que la primera autoridad del Estado en aquél territorio anunciaba su decisión de seguir adelante con su proyecto secesionista, traicionando su debida lealtad a la legalidad que le ha permitido alcanzar ese puesto de poder. Contrastaba el desaliño indumentario de los unos, de cuidada estética perroflauta o antisistema, con el atildado aspecto de los otros, bien comidos y bien vestidos a costa del presupuesto. Pero entre ellos una finalidad  común: con capucha o con corbata ambos pretenden nada menos que demoler el orden constitucional en España.
Lo grave de este país es que hay gente de apariencia inofensiva a quienes los facciosos de Madrid les resultan simpáticos –fundamentalmente porque quien está ahora en el gobierno es la malvada derecha, peor que la madrastra de Blancanieves que se nos va a competir por los Oscars-,  confundiendo, no se sabe si por mala fe o por ignorancia,  lo que es el legítimo derecho de manifestación con un acto puramente delictivo contemplado en el art 494 del Código Penal. Ahí tenemos como muestra  las coberturas televisivas de La Secta, TVE 24 horas o Canal Sur, en las que los manifestantes ilegales recibían el apoyo y la comprensión de los comentaristas; o las acerbas críticas a la inevitable actuación policial llevada a cabo ni más ni menos que para impedir la consumación del delito. Incluso hay, como los tipos de IU, quienes  pretenden desvergonzadamente sacar rédito político de esta versión de la kale borroka,  solidarizándose con los pretendidos sitiadores de la sede de la soberanía nacional, pero sin renunciar a ninguna de las prebendas (sueldos, dietas, puestos en los consejos de administración…) que el sistema les ofrece.
Como  preocupante es que haya ciudadanos a quienes les parece que un referendum ilegal es un ejercicio democrático, y ven bien que los catalanes tengan su derecho a decidir, como si su decisión les afectase sólo a ellos y no al resto de los españoles. Es como si en un divorcio sólo se tuviese en cuenta la voluntad de uno de los cónyuges, y al otro ni se le escuchara. Pero esto que es tan fácil de entender, a algunos, no sólo en Cataluña, no parece que les entre en la cabeza. Por eso se permite  campar a sus anchas, con compañía del Rey incluida, el malnacido de Arturo Mas, ese sujeto de aire  chulesco y perdonavidas, que le dice al Gobierno de la  Nación (la única  que reconoce nuestra Constitución) que "no amenace" con pararle los pies, cuando es él el que está amenazando la convivencia de todos los españoles. A un individuo así, en un país serio, lo meterían en la cárcel, al igual que al bandolero Sánchez Gordillo. Pero aquí hay muchos que siempre están dispuestos a ser comprensivos con determinados desmanes, según quien y en contra de qué los haga. 

sábado, 22 de septiembre de 2012

UNA POLÍTICA LIBERAL



Nadie como Esperanza Aguirre, de su nivel y relevancia, ha encarnado en los últimos años las ideas liberales en la vida política española. Siempre fiel a sus principios –llegó al Partido Popular  procedente de la Unión Liberal de Schwartz y el Partido Liberal de Segurado- Aguirre, a diferencia de otros compañeros de militancia, nunca se sintió acomplejada por pensar lo que piensa y defendió con orgullo y convencimiento la bandera del liberalismo, en un país en que este, a izquierda y derecha, está tan mal visto.
Esto no fue óbice sin embargo para que en sus políticas estuviese siempre presente el interés general y social. Como obras son amores, y no buenas razones, baste recordar que entre sus principales logros en sus nueve años al frente de la Comunidad de Madrid  se encuentran:

La puesta en marcha de 8 hospitales públicos (sí con gestión parcialmente privatizada, pero públicos).
La construcción de más de 100 kms de metro y un tren ligero (transporte público)
La implantación del bilingüismo en un total de 379 centros públicos (298 colegios y 81 institutos) y del Bachillerato de Excelencia en algunos institutos. Y esto compaginándolo no obstante con la potenciación de la libre elección de centro por parte de los padres.
Sin olvidarnos, claro está, de la mejor política social, que es la que propicia la creación de empleo, siendo la Comunidad de Madrid la única que ha creado empleo en el presente año. teniendo la mayor tasa de actividad del país y una de las tasas de paro más bajas, gracias a una economía más liberalizada y dinámica que en otras regiones,

Son sólo algunos ejemplos de por qué esta señora ponía de los nervios a los chicos de la izquierda al tiempo que mejoraba sus resultados elección tras elección. Si lo comparamos con lo que los socialistas han hecho en Andalucía en treinta años, es que no tiene color. Es decir, los defensores oficiales de las políticas sociales no le llegan ni al tobillo a quien repetidamente denostaron tachándola poco menos que de enemiga del pueblo (pueblo que sin embargo no tenía reparo en votarla mayoritariamente, una vez sí y otra también).
De lo cual se deduce que para estos señores políticas sociales son sólo y exclusivamente las que hacen ellos, por la simple razón de que las hacen ellos-fundamentalmente repartir subsidios y ayudas sin ton ni son, mejor si es  entre amiguetes-. Mientras que los demás no pueden hacer políticas sociales sencillamente porque no son socialistas ni comunistas. ¿Tiene compradores esta mercancía? Pues lamentablemente sí. Todavía hay en España, y sobre todo en Andalucía, mucha gente que piensa en estos términos. Por fortuna, otros muchos han sabido ver, gracias al ejemplo de Esperanza Aguirre, que la política liberal  no tiene por qué ser antisocial. Así nos va a cada uno. Madrid es a día de hoy la comunidad puntera de España, mientras que Andalucía, ya se sabe, es imparable (cuesta abajo y sin frenos). 

sábado, 15 de septiembre de 2012

LA IZQUIERDA REACCIONARIA


La semana pasada falleció el escritor Horacio Vázquez-Rial,  autor, entre otros muchos,  de un libro  de título tan rotundo  y atractivo como "La izquierda reacccionaria", en cuyas páginas se desmonta el mito de la izquierda ilustrada y se muestra cómo el socialismo es en verdad anti-ilustrado, reaccionario e irracional, con su acérrima defensa de la igualdad, como bien supremo, por encima incluso de la libertad.
Esto podrá parecer una blasfemia –me los imagino, rasgando sus vestiduras y retorciéndose como Drácula ante un crucifijo- para los pontífices del pensamiento único y políticamente correcto  que ahora se pretende imponer, por ejemplo, en las escuelas por parte de la Junta de Andalucía, que juega al totalitarismo, y se niega a asumir las correcciones introducidas por el Ministerio de Educación en la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía. Pero no faltan precisamente argumentos, como expone Vázquez-Rial, para mantenerlo.  Son múltiples los ejemplos en que podemos apreciar cómo la verdadera reacción está hoy en muchos de los planteamientos y actitudes izquierdistas (léase el esclarecedor artículo de Alfonso Lazo en El Mundo de 14/09/2012 sobre la nostalgia franquista de nuestros actuales sindicatos mayoritarios), que son los que realmente se oponen al progreso.
Hasta tal punto es así que parece que vamos a tener que resignarnos a que un día si y otro también nos encontremos con comportamientos tan reaccionarios como los  boicots de actos (como el de la apertura de curso en la Complutense) o las agresiones  a quienes siguen levantando la bandera de la libertad frente a sus planteamientos colectivistas (como el tupper-molotov contra Esperanza Aguirre), protagonizados por la fauna de siempre. Claro, como ellos son “la izquierda” pueden hacerlo. Tienen legitimidad moral para eso y más (asaltar supermercados). Los demás no.
No ven que los demás, los que no vamos por la vida de "defensores" de la humanidad doliente, lo que tenemos es vergüenza y más educación, y somos más tolerantes, y cultivamos mucho más esas virtudes cívicas que durante años han pretendido patrimonializar en exclusiva. Y aunque haya tantas cosas que no nos gusten en la situación que vive el país –ahora y en los últimos ocho años- no vamos por ahí haciendo el cafre.
Pero que no se confundan ni nos confundan: no por gritar más se tienen más razones ni más derechos. ¡Lástima que ya no estará Horacio para desenmascararlos!



jueves, 6 de septiembre de 2012

LA FIESTA DE ESPAÑA


Maqueta de la Plaza de Toros de Zafra (Badajoz)
Han coincidido las declaraciones del alcalde filoterrorista de San Sebastián posicionándose en contra de la Fiesta Nacional con mi viaje veraniego por tierras españolas. Andaba yo por ahí, ajeno a casi toda actualidad, y a pesar de ello me llegó el eco de esta polémica. Según parece, a este individuo no le gustan los toros, y por consiguiente, mostrando un talante nada democrático, está dispuesto a hacer que no les gusten a ninguno de sus vecinos, o al menos a actuar como si esto fuera así. Se basa para ello en una supuesta compasión hacia  los animales que paradójicamente no muestra hacia las personas; quizá sea porque entre sus partidarios haya más de los primeros que de las segundas, dicho sea sin ánimo de ofender…a los nobles animales.
Plaza de Toros de San Martín del Castañar (Salamanca).
La fiesta sin embargo está bien arraigada en nuestro país, ahora que incluso se ha producido la vuelta de la retransmisión de corridas en directo en TVE, recibida, como no, con las protestas de los “sensibles” nacionalistas catalanes. Allá donde he pasado –provincias de Badajoz, Cáceres o Salamanca- no he dejado de toparme con una figura omnipresente: el toro. Campos donde pastan las ganaderías bravas, carteles de festejos de todo tipo y nivel  con motivo de las fiestas patronales en cada pueblo, plazas para celebrarlos, bien sean de fábrica permanente o de efímero acondicionamiento para tal uso, costumbres diversas ligadas  al toro…
Cabezas de toros en una balconada de la plaza de Mogarraz (Salamanca)

Supongo que en todos esos sitios se jugará también al fútbol, al tenis o al baloncesto; incluso habrá cine y teatro, y otros espectáculos. Pero de lo que no me cabe ninguna duda, porque es imposible no enterarse, es de que hay toros. Lo mismo se puede decir de otros muchos  rincones de nuestra geografía. Valga como muestra el simpático “encierro infantil” con que coincidí en la bonita localidad salmantina de La Alberca. 


Los niños juegan al toro con la mayor naturalidad del mundo, porque es un elemento integrado en su cultura. No por eso son ni más ni menos violentos que lo que los hacen otros espectáculos de mucho menos enjundia y trasfondo cultural que acostumbran a ver continuamente en televisión o en internet. Y citan, y recortan, y quiebran…e incluso hay quien se ve forzado a coger el olivo, aunque se trate en este caso de inofensivos toros de carreta con puntas bien emboladas. 

Es normal que quienes odian a España odien también esta seña de identidad, que, mal que les pese, es tan suya como de todos los españoles. Por eso, frente a los intolerantes en todos los sentidos y de todo pelaje yo digo ¡viva la Fiesta! ¡viva España!.

lunes, 30 de julio de 2012

LO PÚBLICO


¡Abracadabra! Cuando todo parecía perdido, unas palabras suyas bastaron para que todo se calmase como por encanto. Mario Draghi ¿economista? No, prestidigitador. Casi taumaturgo. Fue abrir la boca, decir la fórmula mágica, y la prima de riesgo, esa tía gorda, con aspecto de vikinga, vello facial, mal aliento y selva capilar en los sobacos, comenzó a retroceder, a batirse en retirada, a huir despavorida ante el simple anuncio del bombero bancario. No hizo falta siquiera que sacara la manguera, bastó con decir que estaba dispuesto a hacerlo si era necesario, no por nosotros, no nos equivoquemos, sino  para defender el euro.
Eso es poder, y lo demás es tontería. Claro que para que D. Tancredo se mueva en España ha habido que hacer antes varias cosas desagradables, y sólo después de comprobar que no era suficiente se ha visto que también hacía falta la intervención del BCE. Pero esto es sólo un parche, si se quiere una anestesia, que alivia el dolor y hace soportar el sacrifico con algo más de confianza en su utilidad. Resulta realmente desalentador que una parte de los recursos que se detraen con las drásticas medidas del gobierno, haya que destinarlos a pagar los intereses de una deuda descontrolada.
También sirve para ganar tiempo. Pero que nadie se engañe: ni el fantasma del rescate se ha desvanecido ni podemos cejar en el esfuerzo. Si hacemos esto último  caeremos en el error de atacar sólo los síntomas, y no la enfermedad de nuestra economía, y eso ni nos conviene ni nos van a dejar hacerlo.
Claro que no todos están por la labor. Doña Elena Valenciano, vicesecretaria general del PSOE,  ha denunciado lo que a su juicio es una cruzada del PP contra "lo público". ¡Ojalá fuera así! Porque hasta ahora todo el peso del ajuste ha caído sobre los privados, a quienes nos han subido los impuestos y reducido las prestaciones estatales. Pero el aparato del estado sigue prácticamente intacto: ahí están los organismos duplicados o inútiles, las empresas públicas deficitarias, los miles de colocados a dedo, el desmadre de las autonomías, las subvenciones arbitrarias a troche y moche… Sí, lo público es lo que nos chupa la sangre con impuestos sin cuento y sin techo. Lo público es lo que ampara a los parásitos que no tendrían cobijo en otro sitio. Lo público es lo que consume recursos sin límite, al no estar sometido al sano y estilizador régimen de la competencia. Lo público es lo que procura prebendas y privilegios a la casta política a la que tan bien representa la señora Valenciano. Lo público es lo que cercena en muchos casos nuestra libertad de elegir. Lo público es lo que más nos acerca a la servidumbre, a la dependencia del capricho político.
¡Claro que hay que reducir lo público! Tanto como sea posible para ajustar el estado a las necesidades de la sociedad y no al revés. El problema es que se están recortando los servicios y prestaciones al ciudadano antes que la en muchos casos cochambrosa y destartalada maquinaria que los dispensa. Esto es lo que la gente no traga. Ya me gustaría que el PP esté realmente por la labor de ir a la raíz del asunto, lo que dudo, y no sólo podar las ramas, como hasta ahora. Sería el mejor servicio que podría hacer a un país que desde los tiempos de Franco se ha acostumbrado demasiado al predominio del poder político sobre la sociedad civil. Aunque sea por necesidad y forzado por las circunstancias, el PP podría hacer bueno aquél dicho de que “crisis es cambio y oportunidad”. Cambio respecto a tabúes intocables de lo políticamente correcto con los que nos hemos acostumbrado a convivir. Oportunidad de que surja una sociedad más libre de la voracidad insaciable del aparato estatal y del dominio implacable de los políticos profesionales como la señora Valenciano. Ojalá lo haga el PP, porque ya sabemos que con el PSOE no podemos contar.

sábado, 21 de julio de 2012

UN VIAJECITO A PORTUGAL


Menuda tarde la de ayer, observando en tiempo real a través de la pantalla de este aparato en el que ahora escribo -que lo mismo me permite contemplar una ópera desde Glyndebourne,  que un espectacular salto al vacío y sin red de cualquier valor del desbocado IBEX-,  cómo se hundía la bolsa y cómo ascendía la prima de riesgo hasta niveles históricos y que probablemente marquen el punto de no retorno que los más agoreros llevan meses vaticinando.
Lo único que puede aún  darnos algún aliento es que nada parece ser  predecible. Pasó la videoconferencia aquella tan trascendental del Eurogrupo para lo del rescate a la banca, se consiguió un acuerdo, y de poco ha servido para calmar a la fiera. Pasaron las elecciones griegas, y cuando parecía que todo iría a mejor, porque el resultado fue el menos malo,  no fue. Pasó la última cumbre europea en la que Italia y España parecían haber conseguido lo que querían…y aquí seguimos (la evolución de la prima de riesgo de Italia fue ayer en paralelo con la nuestra). A lo mejor ahora que parece que ya nada nos salvará, los mercados van y se dan la vuelta.
Esta quimera no obstante parece difícil. Sólo la manguera del BCE podría apagar este fuego, y no parece que haya intención. Porque a lo largo de la semana se dieron una serie de circunstancias que explican muy bien el desenlace final.
Primero fue el Ministro Montoro, quien en sede parlamentaria reconoció sin tapujos que no hay dinero ni para  el pago de las nóminas . Esto, que está bien desde el punto de vista de la trasparencia y de plantear las cosas tal  como son y sin tapujos, tiene la contrapartida de que también llega a oídos de los acreedores, que se ponen más nerviosos aún ante la perspectiva de no poder recobrar su dinero. Además suscitaba la queja de la pijoprogre Ana Belén, musa del clan de la ceja, quien denunciaba amargamente en la prensa de que se había metido mucho miedo  a la gente. Tiene razón Anita. Con ZP vivíamos mejor. En la inopia, pero mejor. No nos daban estos sustos. Se practicaba más, pese al laicismo reinante,  eso tan caritativo de la mentira piadosa.
Luego vino el problema autonómico, con el caradura de Arturo Más invitando a la rebelión de las regiones ante el gobierno central, cuando hace dos días andaba pidiéndole dinero porque no le llega. Por mucha cohesión que se quiera aparentar en las reuniones del Consejo de Política Fiscal y Financiera, en el que a todo el mundo al final  se le perdona la vida por aquello de vamos a llevarnos bien, luego salen los tipos como este echando órdagos al gobierno, y los acreedores vuelven a constatar que España, hoy por hoy, tiene muy difícil controlar el cáncer de las autonomías que la están devorando, con toda una casta de políticos profesionales de todos los colores que han encontrado en ellas un tan acomodado medio de vida.
Para terminar, los sindicatos ponen también su granito de arena para que cada vez nos parezcamos más a Grecia, y se echan a la calle con el impúdico lema de "Quieren arruinar el país. Hay que impedirlo". Una versión más de la conocida historia de  los pirómanos metidos a bomberos. No, miren ustedes, tengan un mínimo de decencia. El gobierno de Rajoy será capaz  o no de sacarnos de la ruina. Pero los que nos llevaron a esa ruina fueron los políticos a los que ustedes apoyaron sin rechistar, y de los que por tanto son ustedes cómplices e incluso cooperadores necesarios. Sólo con la desvergüenza  habitual de que suelen hacer gala estos caballeretes peden formularse determinados planteamientos.
El resultado final, traca fallera valenciana incluida, es que estamos al borde del rescate-rescate. El rescatón, y no el rescatito que se nos había prometido, y que por cierto, cómo son las cosas, fue precisamente también aprobado ayer. Los hombres de negro están haciendo las maletas y yo, para aliviar el estrés que me produce el desconocer con exactitud  cómo será eso, me propongo en estos próximos días del verano darme una vueltecita por Portugal, cortita para no pagar peaje, a ver allí cómo lo llevan. Porque supongo que la gente seguirá viviendo. Tampoco es que se acabe el mundo. Digo, yo. No vamos a desesperarnos por esto.

sábado, 14 de julio de 2012

CARMEN LA CABARETERA


Aunque parezca mentira, esta es Carmen cantando la famosa habanera.
Desde el sofá del salón de mi casa –el mejor palco que existe- asistí la noche del sábado pasado, a través de ARTE LIVE WEB a la representación de Carmen en la Opera Nacional de Lyon. Afortunadamente los franceses se ocupan de nuestros mitos locales, porque lo que es aquí no catamos la universal creación de Bizet desde la ya lejana y no menos mítica fecha del 92.
En esta ocasión el montaje se anunciaba, ya desde el inicio, rompedor. “Olivier Py réinvente Carmen”, proclamaba la promoción publicitaria. La puesta en escena de Py desubica la acción, centrándola en una sala de cabaret (Paradis Perdu) situada entre una comisaría de la gendarmería francesa (que pone el elemento militar del asunto) y un hotel de mala nota, y a cuya espalda - a la que tenemos acceso gracias al incesante girar del cubo en el que alternativamente se muestran la entrada del cabaret, su escenario y los camerinos- se encuentra la famosa taberna de Lillas Pastia, convertida en moderno bar de alterne.
Con tal planteamiento escénico, Carmen aparece, como estrella del music hall,  de la guisa tan descocada que puede observarse en las imágenes.  Profusión de pechos desnudos (los de la protagonista son simulados, hasta ahí no llegamos), personajes travestidos (el Dancaire y el Remendado) y algunos otros detalles completan la escenografía subidita de tono, aunque sin  detalles  de mal gusto como en el reciente Julio Cesar de Salzburgo.
Musicalmente la cosa estuvo nada más que correcta, que en estos casos equivale a decir que dejó que desear. J. María Lo Monaco hace un gran esfuerzo interpretativo, lo que quizá le impide un mayor esmero en lo canoro. El coreano Yonghoon Lee tiene una buena voz pero un tanto opaca, lo que le resta belleza a su canto. En cuanto a Escamillo (Giorgio Caoduro)  pasa sin pena ni gloria probablemente víctima en parte de los caprichos del regista. Sólo Nathalie Manfrino ofreció una Micaela reseñable, criatura angelical en un mundo de perdición, que sin embargo acaba suicidándose desesperada. En el foso Stefano Montanari hizo una lectura aseada, siendo la primera vez que veo a un director realizar su labor en camiseta.
Hay quien dice que las cigarreras trabajaban semidesnudas para mejor llevar  el calor. ¡Pero no sería así!
La propuesta me resultó en principio interesante e ingeniosa, pero a medida que avanza, el drama va resintiéndose cada vez más por su falta de fidelidad al libreto. Especialmente lo sufre el personaje de Escamillo, que queda totalmente desdibujado ¿puede haber una Carmen sin un torero? ¿A qué si no la famosa aria del “toréador”?. A la postre uno se da cuenta que la dirección escénica no realza ni la música ni el drama, que es lo que debe importar,  sino al revés. Distrae de la primera y empobrece el segundo, con lo que el experimento en términos globales resulta, a mi modo de ver, fallido.
Entre Carmen la cigarrera y la Carmen cabaretera, a pesar de los indudables encantos de la segunda, me quedo con la original, aún a riesgo de ser tachado de  rancio y fundamentalista sevillano. En medios franceses he leído críticas despiadadas hacia su compatriota Py. Pero yo iría a más: debería el alcalde Zoido, que tan crecido volvió de la famosa reunión de San Petersburgo, presentar una queja formal ante la UNESCO por esta tergiversación y adulteración intolerable de nuestro patrimonio inmaterial (es broma).
Por cierto, que el evento fue exhibido en directo en pantallas gigantes al aire libre en varias localidades de la región de Rhône-Alpes, con una asistencia de unos veinticinco mil espectadores. ¿Para cuando algo parecido en Sevilla? ¿no habrá por ahí algún patrocinador dispuesto? (esto no es broma).

sábado, 7 de julio de 2012

COMISIÓN ERE: FRAUDE SOBRE FRAUDE


El de los ERE es un fraude masivo, inmenso, descomunal, en el que las arcas de los dineros públicos han sido saqueadas por los dirigentes de la Junta de Andalucía con el objetivo de  mantener la paz social, favoreciendo de paso a los amiguetes, que es  uno de los ingredientes básicos –otro es el de la manipulación desinformativa permanente de los medios de comunicación afines-  de su pócima mágica para conseguir el mantenimiento eterno en el poder.
La imagen de la felicidad infinita que proporciona el régimen socialista andaluz –Andalucía imparable, la cuadragésima modernización, etc- no podía verse perturbada por la ruidosa algarabía que habitualmente generan los conflictos laborales asociados a los procesos de restructuración de plantillas de empresas en crisis. Allí donde una situación de conflicto laboral podía estropear esa imagen, aparecían los mediadores y conseguidotes para, prescindiendo de cualquier procedimiento de publicidad y concurrencia en el otorgamiento de ayudas, favorecer a los agraciados de forma arbitraria con la manguera del dinero del poder. Lógicamente a cambio de sustanciosas comisiones cuyo destino final está aún por descubrir.
Nótese que si al tendero de la esquina le iban mal las cosas y tenía que despedir a alguien, debía  arreglárselas por su cuenta, porque ese tipo de problemas no producen ruido. Para este no había ayudas. Estas sólo eran proporcionadas a empresas medianas y grandes, que son las que tramitan ERE,  dado el número de trabajadores afectados. 
El volumen del asunto y la extensión de la corrupta práctica en el tiempo son tan grandes que nadie con sentido común puede dudar de la implicación –por acción o por omisión-  de los más altos cargos de la Junta en el asunto, de la cual vamos conociendo sólo gracias a la ímproba y casi heroica labor de una sola persona como la juez Mercedes Alaya, a pesar de  la constante  resistencia y ocultación de la administración.
Llegados a este punto no sé muy bien qué sentido tiene ya que el Parlamento de Andalucía investigue las responsabilidades políticas del  fraude. En parte creo que estas han sido ya dilucidadas. La mayoría de los andaluces han preferido continuar conviviendo con este sistema de corrupción antes que dar una oportunidad a un señorito de la derecha. Es lo que hay. Aquí ya lo único que valen son las responsabilidades penales. A lo mejor llega el día en que haya que celebrar un Consejo de Gobierno en la cárcel, y aún así Griñán seguirá diciendo que el no tiene nada que ver con el tema. Y lo que es peor: serán muchos los que sigan sin ver esa viga, siempre ocupados en buscar la paja en la alternativa.
Por eso me parece que la recién creada comisión de investigación es perfectamente prescindible. Y sobre todo sería perfectamente evitable la doble tomadura de pelo que supondrá el fraude de la comisión sobre el fraude de los ERE. Esta comisión para lo único que servirá es para que IU lave ante su militancia sus vergüenzas por apoyar a los responsables de la corrupción a la que antes tanto, y tan de boquilla, combatió. ¿O es que alguien piensa que una investigación dirigida por PSOE e IU, tan responsable el uno como cómplice la otra desde que comparte tareas de gobierno, va a arrojar algún tipo de luz al respecto?  Por si acaso los investigadores-investigados ya se han asegurado que su trabajo tenga la menor repercusión posible, no vaya a ser que haya sorpresas: un par de semanitas en pleno verano, reparto equitativo de comparecientes –a ver si conseguimos que parezca que al final el responsable del fraude es el PP- faenita de aliño con el personal pensando más en las vacaciones que en otra cosa, y si hubo algo,  pelillos a la mar. Cubierto el expediente,  cumplido el trámite a que obligaban algunas molestas promesas electorales,  a seguir disfrutando del idilio “progresista” que tan buenos réditos les reporta a ambas formaciones. Encima, a poco que se les de bien, incluso sacarán pecho y e intentarán  dar lecciones.
Tan previsible todo, tan aburrido, que dudo incluso que haya merecido la pena haber escrito sobre ello.  

sábado, 30 de junio de 2012

LA TORRE MORDOR-PELLI


Dos fueron esta semana los escenarios internacionales en que  nuestros máximos mandatarios a nivel nacional y local tuvieron que emplearse a fondo para defender los intereses de la nación y de la ciudad respectivamente.
Mariano Rajoy lo hizo en Bruselas, donde se batió bien el cobre junto con su aliado Mario Monti (mañana será otra cosa en al final de la Eurocopa). ¡Qué hubiera sido de nosotros en manos de aquél señor cuya mayor preocupación en este tipo de cónclaves era volver pronto a casa!
Juan Ignacio Zoido, por su parte, tuvo que fajarse de lo lindo en San Petersburgo para impedir que Sevilla fuera incluida en la lista de Patrimonio de la Humanidad en peligro. Lo hizo en defensa de la ciudad,  no de la Torre Pelli, que no es sino el capricho de los nuevos ricos del régimen socialista que nos asoló a los sevillanos, y aún sigue perjudicándonos en lo que puede  desde los despachos de la Junta,  personificados en dos tipos tan marcadamente horteras como Monteseirín y Pulido.
Tenemos que dar la enhorabuena al alcalde, por haber conseguido lo único que al parecer ya cabía, y el pésame a nosotros mismos porque  nada ni nadie nos salvará de tener que convivir con esa pesadilla en forma de edificio, esa invasión bárbara de nuestro espacio vital cuya molesta  presencia se hará inevitable en tantos puntos de nuestra geografía urbana. Ese monumento que para nada hacía falta, y que por tanto era perfectamente prescindible, como ha señalado en estos días especialistas de prestigio como Rafael Moneo o William Curtis.
A Sevilla, como se ha dicho en los periódicos,  le han perdonado la vida. Porque lo cierto es que la torre es de un impacto letal para su patrimonio monumental. Sólo quien no tenga ojos, o los tenga cegados por el fanatismo “progre”, puede negar la afectación visual negativa de esa mole que se yergue amenazante sobre la ciudad. La tenacidad y el trabajo del alcalde han conseguido sin embargo, de momento, evitar el desprestigio añadido que hubiera supuesto la decisión prevista en principio por la UNESCO.
Siempre se dice que sobre gustos no hay nada escrito, que es una cuestión por tanto bastante subjetiva. Pero nadie podrá discutir que la Torre  Pelli es monstruosa, cuando menos en el sentido de la acepción segunda del DRAE: excesivamente grande o extraordinaria en cualquier línea. Es un mazacote cuyo tamaño carece de cualquier tipo de proporción con el entorno, al que avasalla y oprime, imponiendo su descomunal presencia. Por eso  me recuerda a  la Torre Oscura de Mordor, la fortaleza de  Sauron, el señor de la lúgubre  tierra del mal en la novela El Señor de los Anillos. Barad dûr, su nombre en sindarin, es descrita por Tolkien como de una escala tan gigantesca que era casi irreal, inmensamente poderosa y de  pináculos “más negros y tenebrosos que las vastas sombras de alrededor….”
A los que la  defienden por su supuesta contribución a la modernización de la ciudad  –que no habrán leído “Los cielos que perdimos”, ni sabrán quién fue Romero Murube-  les pregunto: ¿no podría  vuestra modernidad ser menos agresiva?  

miércoles, 27 de junio de 2012

EUROPA ES PARTE DEL PROBLEMA. TAMBIÉN DE LA SOLUCIÓN


España vive una situación económica complicada fundamentalmente debido a determinados excesos cometidos en nuestro pasado reciente. Incluso el dirigente político que más contribuyó a esto -¿adivinan quién?- ha reconocido en estos días que sufriríamos ahora menos si hubiéramos ahorrado más en los últimos años. Pero nuestra particular problemática se enmarca a su vez en una crisis financiera mundial, que actúa como detonante. Y se ve condicionada al mismo tiempo por nuestra pertenencia al euro, que, como todo en esta vida, tiene muchas ventajas, y ha reportado importantes beneficios a nuestra economía, pero también tiene inconvenientes.
A estas alturas de la película  creo que nadie puede discutir seriamente que el euro está mal hecho. Que la unión monetaria europea es un edificio mal diseñado y peor construido. Poco más o menos que una chapuza. Una buena idea, pero mal ejecutada. Curiosamente nadie, por ahora, se pregunta de quién o quiénes es esa responsabilidad. El éxito tiene muchos padres. El fracaso, o cuando menos los errores, ninguno. Algún día tendremos que aclarar las cosas en este sentido. Lo que parece indudable por el momento es que los problemas de la zona euro lo son en parte por los de determinadas economías nacionales, pero también por la falta o insuficiencia de mecanismos comunitarios para dar respuesta conjunta a los mismos. Porque la crisis financiera que origina  toda esta tormenta es global, y sin embargo los problemas de nuestra moneda, hasta el punto de cuestionarse su superviviencia,  no los sufren otras como el dólar o la libra esterlina.
De nuestros errores particulares somos responsables nosotros, y a ellos tenemos que hacer frente. Pero estos errores confluyen con otros que son imputables al proceso de construcción europea, del que son responsables todos los estados miembros de la Unión. Es por tanto exigible que todos contribuyan también a solventar la crisis, y no se pongan tan estupendos algunos, cuando hace una década eran ellos los que no cumplían con los límites de déficit.
La solución, llegado este punto, no puede ser acabar con el euro y con el proyecto europeo. Supondría un retroceso enorme en nuestras economías, y consiguientemente, en nuestras posibilidades de desarrollo futuro. Antes bien ha de llegar por la vía de una mayor integración   y de una mayor fortaleza de las instituciones comunitarias. No es momento de lamentaciones del estilo “si no hubiéramos entrado en el euro”, porque el hecho es que entramos y ello nos reportó un desarrollo que de otra forma probablemente no hubiéramos tenido. Ahora hay que apretar los dientes y continuar el camino, corrigiendo los errores que pudieran haberse cometido en el pasado. Y en esto tendrán todos que poner de su parte, y no cargar exclusivamente sobre los que en peor situación estamos, como si los culpables fuésemos exclusivamente nosotros. Esperemos que los líderes reunidos en la trascendental -una más- cumbre europea de esta semana   tengan la clarividencia y amplitud de miras necesaria para ello y sepan enderezar el rumbo hacia la meta que mejor garantice nuestro futuro, aunque sea a costa de los sacrificios del presente.

lunes, 25 de junio de 2012

LA MÚSICA DE UNA NOCHE DE VERANO

              Anoche, más de veinte mil personas asistieron, bajo una incesante lluvia,  en el Waldbühne de Berlín -unos cuantos más lo hicimos a través de la red, cómodamente desde casa, pero sin la misma magia- al  concierto que por estas fechas ofrece en tan singular escenario (el Teatro del Bosque) la Orquesta Filármónica de Berlín. Contó con la dirección del letón Andris Nelsons y el programa estuvo íntegramente dedicado a Tchaikovsky. Los que quieran verlo en diferido, están a tiempo de hacerlo en ARTE LIVE WEB. Creo que les gustará.



En Sevilla contamos con una magnífica orquesta sinfónica, y con un espacio al aire libre como es el Auditorio Rocío Jurado, idóneo para este tipo de conciertos populares. Y además no suele llover en verano (no llueve casi nunca, salvo en Semana Santa). Me pregunto ¿se molestaría la Sra Merkel si le copiamos la idea? ¿Pesa tanto el diferencial con el bono alemán como para que no podamos tener algo parecido aquí? Sí, ya sé que tenemos las Noches del Alcázar. Pero donde se ponga un concierto sinfónico… Además, ¿no queremos que Sevilla sea “ciudad de la música”? Me de la impresión de  que un evento de este estilo nos daría en ese sentido un poquito más de nivel que la Operación Talento.











viernes, 22 de junio de 2012

CUADERNOS NO, BLAKBERRYS SÍ


El delirante concepto ideológico que de la educación tienen los mandamases de la Junta de Andalucía, que nos lleva a los peores resultados educativos de nuestro entorno, llega en estos días al paroxismo con algunas de las normas que se quieren imponer para el curso venidero.

Veamos: así que la Junta puso en marcha hace unos años lo que llaman el  “programa de gratuidad de libros”. Para empezar los libros no son gratuitos, lo que es gratuito es su préstamo, como ocurre por ejemplo en cualquier biblioteca pública. Te lo dan en septiembre y en junio hay que devolverlo impoluto. Pero claro, esto conlleva aparejado una serie de limitaciones en su uso que redunda en perjuicio de la educación de los niños, ya que no pueden hacer algo tan elemental para un estudiante  como es subrayar, hacer anotaciones, repasar en verano, etc.  El libro sólo mirarlo, y a ser posible poquito, para que no se gaste mucho y dure más.
A mi el sistema me parece infumable, de un igualitarismo empobrecedor y un estatalismo que asusta. El estado, en este caso la Junta de Andalucía,  cada vez avanza más en el control de la educación. Se convierte no sólo en regulador y garante de que todos tengan acceso a este derecho constitucional, sino que pretende asumir el papel de único educador. De ahí que les moleste tanto la libertad de educación, el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos y las escuelas de iniciativa social (no sólo católicas) y que toda su obsesión sea atosigarlas para que, si es posible, desaparezcan.
Para los más recalcitrantes, si por ellos fuera, también desapareceríamos los padres y las familias, que somos una forma burguesa de perpetuación de las desigualdades, por más que ellos, a la hora de colocar dedo, de lo primero que echan mano  es de su parentela. De los niños se haría cargo directamente el estado, para que todos crezcan igual, al modelo totalitario espartano. Pero de momento se conforman con mantenernos controladitos: nos impiden en muchos casos que nuestros hijos acudan al colegio de nuestra elección, nos obligan a aguantar que se les impartan asignaturas con contenidos contrarios a nuestras convicciones, etc. Con esto de la gratuidad de los libros se trata de hacernos ver que el derecho a la educación de nuestros hijos no es ya una responsabilidad nuestra, sino una prebenda más que reparte gratuitamente papá estado a toda su prole.
Precisamente en parte para superar las limitaciones indicadas, los libros “gratuitos” son en muchos colegios complementados con otro tipo de materiales, que sí pagan los padres. Pues ahora la Junta, siempre tan celosa de cuidar nuestros bolsillos, quiere imponer obligatoriamente que no se exija material escolar que no esté incluido en el programa de gratuidad. La excusa es no crear desigualdades con respecto a aquellas familias que no pudieran pagarlos. “No estigmatizar”, habría que decir en lenguaje progre. ¿No sería más lógico quitar el “gratis” total, y ayudar aquellas familias que realmente lo necesiten? ¡Ah no! que entonces algunos podríamos dejar de estarles agradecidos por todo lo que hacen por nosotros (con nuestro dinero, por cierto).
Así que tendremos la llamativa y sonrojante  paradoja de que los niños no podrán llevar al cole cuadernos “de pago”, pero sí los teléfonos móviles y las  blackberrys, para los cuales al parecer los padres sí tienen dinero.

sábado, 16 de junio de 2012

ZOIDO, PRESIDENTE


La semana política en Andalucía se abrió el lunes con el anuncio  de la decisión de Javier Arenas de abandonar la presidencia regional  del Partido Popular. Sorprendió la noticia pues, aunque se esperaba un relevo en la cúpula popular andaluza,  no se atisbaba que este fuera a producirse de una manera tan inminente y un tanto abrupta.
Es cierto que, a pesar de ganar los últimos comicios, el hecho de no haber podido rentabilizar la victoria alcanzando el sillón presidencial de la Junta, parecía confirmar la tesis – en mi opinión tan real como de injustificado fundamento- de la existencia de un techo insuperable  para el Partido Popular con Arenas  como cartel electoral. En  consecuencia  parecía casi  inevitable el relevo. Pero también parecía imponerse la idea de que fuera el propio Arenas -que, miserias de la vida, ya ha dejado de ser el Javié al que todo el mundo se arrimaba- quien pilotara la transición hacia el nuevo liderazgo.
Al final no ha sido así. Pero el recambio, apuntado con discreción por el presidente saliente, no ha tardado en fraguarse. De entre todos los candidatos posibles a la sucesión, Juan Ignacio Zoido es sin lugar a duda alguna, a día de hoy, el que más condiciones reúne, tanto por méritos electorales como por el consenso que su figura concita en todos los ámbitos del partido. Puede decirse pues que es un tema bien resuelto y de forma rápida para evitar la desorientación del partido.   
Lo único que puede objetársele a Zoido es su acumulación de cargos, pero él ya ha anunciado que renunciará a la presidencia de la FEMP.  Conviene al respecto recordar –sobre todo al sr. Espadas, a quien tanto parece preocupar este detalle- que el presidente nacional del Partido Popular es actualmente el presidente del Gobierno de España, y que el secretario general del PSOE-A, y también presidente federal de su partido,  es el presidente de la Junta. No tiene pues por qué haber dejación de Sevilla por el desempeño de esta nueva tarea.
Ahora bien, una cosa es la presidencia del partido y otra distinta la candidatura en la próxima contienda electoral andaluza. Por mucha prisa que tengan los periodistas en dar titulares, creo que esta es una segunda cuestión que debe ser aparcada de momento. Lo normal sería trabajar primero en la renovación del partido –no va a ser cuestión de que se vaya Arenas y se queden todos los demás que le han acompañado en su exitosa pero insuficiente trayectoria- y sólo después pensar en elecciones. En esa tarea de renovación –que no tiene que ser una catarsis, pero sí una operación  quirúrgica a llevar a cabo con inteligencia-  estoy seguro que pueden encontrase líderes, hasta ahora en segundo plano, que puedan barajarse junto con Zoido para  elegir quién pueda ser el próximo candidato popular a la máxima magistratura de nuestra comunidad autónoma.
Sólo una vez culminado ese proceso debería empezar a pensarse en otras cosas. Claro, se me dirá,  que todo esto viene condicionado por el calendario electoral. Pero a día de hoy, una vez bien acomodadas todas las familias –nunca mejor dicho- del bipartito, yo no aprecio síntoma alguno para pensar en adelantos electorales. No hay nada que una más en política que el disfrute del poder.
Así que despacito y buena letra. El Partido Popular se juega mucho en este envite. Pero también toda esa parte de la sociedad andaluza que no se conforma con lo que hay y sigue soñando con la posibilidad de una alternativa para el futuro. No es por tanto cuestión de hacer las cosas rápido, cuando no hay prisas, sino de hacerlas bien.

martes, 12 de junio de 2012

EL RESCATE QUE NO ES RESCATE....O SÍ.


Aquí andamos, todavía deshojando la margarita si lo que se fraguó en la videoconferencia del Eurogrupo el sábado fue un rescate o no. Rescate..no rescate,  rescate….no rescate,  rescate…
Confieso que cuando me puse a escribir el sábado por la mañana, todo eran malos presagios acerca de lo que podía salir de la anunciada reunión. Yo esperaba una cornada fuerte. Pensaba incluso en un nuevo noventa y ocho. Cuando ya a última hora de la tarde se empezaron a saber los resultados -los definitivos parece que tardaremos aún en conocerlos, porque esto va lento- comenzó la disputa terminológica. Lo cierto es que me sentí más aliviado. Ya en aquél momento aposté por un término: #norescate (para los que no lo conozcan, fórmula tuitera) Luego se han conocido nuevos detalles que me hacen dudar.
Lo que es indiscutible es que esta operación  tiene poco que ver con las llevadas a cabo en Grecia, Irlanda o Portugal, que son el referente que tenemos como rescate humillante, en el que en los países afectados se impone una especie de protectorado económico que afecta gravemente a su soberanía nacional. Esto era lo realmente temido y lo que se pretendía  por parte de algunos países de la Eurozona. Por eso me agarré al siguiente criterio: si hay troika es rescate, si no hay troika no es rescate.
Al final troika, lo que se dice troika, no va a haber, pero a lo peor hay una troikita, limitada a controlar lo que se hace en el sector financiero. ¿Podríamos llamarlo entonces  rescatito?
Por lo demás parece que el Gobierno, no sin dificultades y presiones,  sacó un buen acuerdo, dadas las circunstancias del momento, obteniendo una financiación necesaria en condiciones ventajosas. Por mucho que quieran ensombrecerlo los agoreros interesados, esto es difícilmente refutable.  Desde el punto y hora que se decide acometer de una vez por todas el saneamiento de nuestro sistema financiero, el dinero para llevarlo a cabo hay que sacarlo de algún sitio, y en los mercados estaba imposible. Hay quienes cuestionan la ayuda porque niegan que haya que salvar a la banca con dinero público, pero este es otro debate. Por otro lado están  los que andan todo el día quejándose de la tiranía de los mercados y ahora protestan también por las condiciones que pueda imponernos la política europea. ¿En qué quedamos?¿Tragamos con los mercados o buscamos otras vías? ¿O es que pretenden que el dinero, unos u  otros,  nos lo regalen?
Porque condiciones al préstamo las hay, eso está claro, puesto que ya las había  antes, y las va a seguir habiendo: cumplir con las reglas de la unión económica y monetaria y los objetivos de déficit. La diferencia está en si nuestros socios confían en que nuestro Gobierno cumpla esas reglas, o no se fían, y entonces toman ellos directamente las riendas. De momento han dado un nuevo margen de confianza y un espaldarazo a lo hecho, pese a algunos patinazos, hasta el momento. Pero que nadie piense que  nos podemos parar aquí. Ahí está la prima, la tía, que no baja,  para recordarlo. Son muchas aún las reformas pendientes, hasta hacer un estado verdaderamente viable, que preste los servicios necesarios  sin asfixiarnos a los ciudadanos con exigencias impositivas y que permita a los inversores recuperar la confianza en nuestra economía. Para ello hay mucha grasa que quitar y mucho músculo que definir. Dicen que Rajoy hace deporte todas las mañanas. Después del susto de la situación crítica vivida el sábado, tiene que seguir haciéndolo. No sea que a pesar del balón de oxígeno recibido, dentro de unos meses tengan que venir de verdad a hacernos un rescate con todos sus avíos.

sábado, 9 de junio de 2012

HUELE A HULE

Tras una semana, la anterior, en que vivimos angustiados por la imparable caída de la bolsa, simultánea a la subida de la prima de riesgo, en esta que ahora acaba parece que la tranquilidad volvió a los mercados. Sin embargo todo indica que no se trata más que de la calma que precede a la tormenta final.
A pesar de los esfuerzos del Gobierno por evitarlo, parece que vamos necesariamente a tener que ser rescatados de alguna forma, con lo que ello supone de pérdida de soberanía y de prestigio nacional. Sobre todo de esto último, ya que en realidad hace tiempo que muchas de las decisiones  políticas nos vienen marcadas desde fuera.
Puede que no sea el rescate de los hombres de negro (según dijo Montoro) pero parece que nos hemos dejado llegar los pitones del toro demasiado cerca de la taleguilla, a pesar de los muchos avisos cautos desde los tendidos,  y la cornada no nos la quita nadie. A lo mejor son unas dulces enfermeras las que vienen a curarnos las heridas, pero esto huele a hule de enfermería.
En la prensa especializada se ha especulado sobre las medidas que pueden imponer los rescatadores rescatadores. Lo cierto es que no todas, pero sí muchas de ellas teníamos que haberlas tomado nosotros, más rápido y más profundamente de lo que se ha intentado hacer. En muchos casos no se trata más que de recetas de ortodoxia económica, por lo que por más que duelan al principio serán lo mejor de cara al futuro.
Es por eso quizá que incluso en días pasados hubo quienes intentaron desdramatizar el rescate. Y es que lamentablemente, muchos de nuestros políticos, sabedores de cuál es la cirugía necesaria, no se atrevieron a aplicarla por propia iniciativa, prefiriendo dejar esa responsabilidad a otros. Se habló incluso de que dentro del Gobierno hay quien apoya esta opción. En cualquier caso no nos engañemos: el rescate siempre será peor que el haber hecho las cosas autónomamente, porque lo que prevalecerá ahora serán los intereses de los acreedores.
En este maremagnum de dimes y diretes,  hasta se llegó a enseñar el piquito de la muleta de la salida del euro. Una especie de reacción patriótica  -“si no nos quieren, nos vamos”-, que ha sido aplaudida incluso en círculos que considero con cierta solvencia. En mi opinión sin embargo, a día de hoy, es la peor de las opciones, pues supondría en primer lugar la devaluación aproximada de un cuarenta por ciento de nuestros activos, y en segundo lugar quedar definitivamente abandonados en manos de políticos manirrotos que ahora tendrían además la herramienta de las devaluaciones y de la inflación para seguir empobreciéndonos a los ciudadanos, todo con tal de no desmotar el tinglado monstruoso en que se ha convertido nuestro aparato estatal, que sin embargo tanto les aprovecha a ellos para mantener su status.
Por si alguna duda cabía al respecto, baste saber que quien con más ardor ha defendido esta última  opción entre la clase política es nada más y nada menos que D.  Gaspar Llamazares. Si no hay más remedio, prefiero en todo caso a las enfermeras (o enfermeros), que al doctor.

miércoles, 6 de junio de 2012

¡EL CATÓN, DOÑA SUSANA!



         La comisión parlamentaria de investigación de los ERE, a la que el PSOE se opuso pertinazmente en la pasada legislatura, y que se ha visto forzado a aceptar ahora a regañadientes en virtud de los resultados electorales, lleva el camino de acabar, como siempre ocurre en estos casos cuando  andan por medio los trileros de la política,  en una engañifa.
        Para empezar,  la Junta ya  ha expresado su oposición  a la comparecencia en la comisión de Chaves y de Griñán. Ha dicho la sra. consejera de Presidencia,  Dª Susana Díaz, que no hay motivo alguno para ello porque el informe de la Guardia Civil recientemente conocido que apunta a sus responsabilidades  está  lleno de falsedades y suposiciones  –respeto institucional por la investigación policial se llama esto-  y porque, insiste,  los miembros del Consejo de Gobierno no han tenido nunca conocimiento de las posibles irregularidades cometidas.
       Estas justificaciones demuestran que o bien Dª Susana es una total ignorante en cuestiones de delimitación de las responsabilidades penales y políticas, o bien que  nos toma a los demás por analfabetos en la materia.
       Verá, Dª Susana, yo por si acaso se lo voy a intentar explicar de una manera muy sencilla, porque es que esto está en el catón  de lo que es un sistema democrático y de separación de poderes. El valor inculpatorio  que tenga el referido informe de la Guardia Civil lo determinará la juez  que está instruyendo la causa criminal, a la que usted de momento ya está intentando condicionar indebidamente con sus manifestaciones. Si aprecia indicios racionales de que los sres  Griñán o Chaves tuvieran conocimiento de los fraudes que se estaban cometiendo, proseguirá los trámites para su imputación penal, y si no, los dejará en paz. Pero la comisión parlamentaria tiene otro objetivo, que es dirimir las responsabilidades políticas (que pueden ir unidas a las penales, o no). Y si  es, como usted dice, cierto que ni Griñan ni Chaves tuvieran conocimiento de lo que se estaba manejando ante sus narices, podrán no tener responsabilidades penales, pero políticamente tendrán que dar explicaciones acerca de cómo es posible que haya un ex consejero y un ex director general de la Junta en la cárcel, y ellos, como presidente o como consejero de Hacienda, no tuvieran noticia alguna del asunto. Motivo por el cual su comparecencia en la susodicha comisión está plenamente justificado. Es más, es que a estas alturas de la película es lo único importante que queda por despejar, ya que todo lo demás se ha ido conociendo gracias a la labor de la juez Alaya.  ¿O es que vamos a empezar ahora a investigar si hubo o no infiltrados, o si se saltaron o no los controles para la concesión de ayudas, o cuál fue el destino indecente de algunas de ellas?
     ¿Lo entiende,  Dª Susana? La responsabilidad penal, al Juzgado. La responsabilidad política, al Parlamento.
      A ver, Dª Susana, la “m” con la “a” “ma”, la “m” con la “e” “me”….   


lunes, 4 de junio de 2012

LOS PROFESORES CHIFLADOS


Es probable que no muchos recuerden quién es Jerry Lewis, el actor cómico americano que en los años cincuenta del pasado siglo hiciera pareja  con Dean Martin, formando uno de los dúos cómicos más exitosos de la historia del cine, para después continuar su carrera en solitario, con similar éxito dentro del género.
Hacía unas películas desternillantes, de las que no se hacen ahora, aunque de un humor bastante elemental. Una de ellas se tituló  “El profesor chiflado”, aunque seguramente las generaciones más jóvenes la que conozcan no sea aquella versión original de la película, sino el remake protagonizado por el más actual  Eddy Murphy a finales de los noventa.
Aunque el argumento de la película no tenga nada que ver con esto, la idea del profesor chiflado  es lo primero que se me ha venido a la cabeza cuando he leído la noticia de que docentes de la US y de la UPO barajan la posibilidad de paralizar la selectividad, negarse a firmar las actas de evaluación del curso presente, o no comenzar el próximo, en tanto no se deroguen las normas recientemente aprobadas por el Ministerio de Educación, entre  otras lindezas por el estilo.  
Yo no se si estos tipos valoran, por ejemplo,  el daño que hace a tantos chicos que están estos días preparándose para una prueba tan importante en su carrera académica como la selectividad, el mero hecho de anunciar la posibilidad de suspender o retrasar los exámenes. Supongo que a ellos eso les importa poco porque están en otra cosa: la lucha política o la simple defensa de sus privilegios. Pero lo que verdaderamente parece es que han perdido la chaveta. Como el de la película,  aunque con menos gracia. De tal manera que la sociedad podría llegar a cuestionarse en manos de quiénes está dejando la formación de sus futuros dirigentes.
         Afortunadamente hay otros colectivos de profesores con más sensatez, y también con más madurez, como son los agrupados en torno a la  Asociación Rector Machado y Núñez , entre otros, que aún estando en desacuerdo con determinados aspectos de las medidas del Gobierno, rechazan las fórmulas disparatadas de protesta a las que estamos asistiendo estos días en SevillaEsperemos que finalmente sea el buen juicio el que se imponga.

sábado, 2 de junio de 2012

LA CARTA DE FRANKFURT



Podría ser el título de una novela de espías, luego llevada al cine exitosamente por el Tom Cruise de turno. O de un thriller político-económico de altos vuelos. La carta de Frankfurt  a que yo me refiero tiene más bien que ver con esto último. Es la que, con carácter confidencial, el  entonces presidente del BCE, Jean Claude Trichet, envió al a la sazón presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, y en la que se marcaba la ruta que inexcusablemente había de seguirse para que la institución con sede en la ciudad del Main continuase apuntalando la insostenible situación de la deuda española. De la existencia de esa carta, y de su contenido, ya sabíamos algo, pero ha sido ahora el periodista Mariano Guindal quien en su libro de reciente publicación  "Los días que vivimos peligrosamente" la ha desvelado en su integridad. La carta tiene una importancia trascendental para entender lo que estamos viviendo hoy. La primera conclusión indudable  es que estamos intervenidos de facto, algo que ya intuíamos. Claro que eso no es sino el precio de pertenecer a un club exigente y haber incumplido sus reglas.
La carta fue enviada el 5 de agosto pasado, pocos días después de que ZP hubiese anunciado la convocatoria anticipada de elecciones, pero demorándolas irresponsablemente hasta el 20N. En ella el BCE  centraban sus exigencias  en tres cuestiones: el compromiso de limitación de déficit, la reforma laboral y el control de las descontroladas cuentas de autonomías y ayuntamientos.
Zapatero hizo la primera, mediante la reforma exprés de la Constitución, pero no estuvo dispuesto a acometer  las otras dos, ¡total, el ya se iba! Rajoy por su parte apoyó sin fisuras la reforma constitucional y nada más llegar al gobierno se apresuró a afrontar la reforma laboral y a acometer el control de las finanzas autonómicas. Por eso la semana pasada, tras la celebración del Consejo de Política Fiscal y Financiera, y ante la falta de respuesta positiva por parte de los mercados,  el discurso era  “hemos hecho lo que teníamos que hacer, ahora le toca mover ficha a otros”. Sin embargo los otros  siguen pensando que  no es bastante .
Llama la atención que la mayor parte de las peticiones de la autoridad monetaria europea iban referidas a la reforma laboral (negociación colectiva con efectiva descentralización de la negociación salarial, abolición de las cláusulas de indexación de los salarios con  la inflación, adopción de medidas especiales para alentar la moderación salarial, creación de un contrato de trabajo excepcional con un coste de despido muy bajo durante un período de tiempo delimitado, ...).
Puede decirse que todas ellas fueron atendidas en el RDL 3/2012 de 10 de febrero,  recibido con rechazo sindical y que provocó la huelga general del 29M. Hoy sabemos por tanto con certeza que si los sindicatos persisten en su empeño de echar atrás la reforma, tendrán que ir a manifestarse a Bruselas o Frankfurt, y no a Madrid. Aquí queda poco margen de maniobra. O a lo mejor es que prefieren que seamos rescatados o que quedemos directamente fuera del euro y de la Unión Europea. No digo que el Gobierno no crea en su reforma –ya hay por ahí  estudios que auguran su éxito tan pronto la economía repunte un poco-  pero tampoco es que tuviera mucha opción. La reforma pues, como otras medidas adoptadas,  era necesaria y seguramente conveniente. La duda que ahora nos asalta es si ha sido suficiente. A día de hoy parece que no.