sábado, 6 de abril de 2013

LAS PERLAS DEL BIPARTITO



Cerca ya de cumplirse el año desde su constitución no pasa un día en que no se confirme que el gobierno bipartito de socialistas y comunistas en la Junta es la peor calamidad que podía haber sufrido Andalucía como remate a los ya largos treinta años de régimen que mantienen a nuestra comunidad en la más absoluta postración, ocupando uno de los últimos lugares en todos los indicadores de desarrollo de la Unión Europea. En la última semana, son varios los ejemplos de declaraciones de sus máximos responsables, que cuando menos provocan vergüenza ajena y que resultarían hilarantes si no fuera por la complicada encrucijada en la que nos encontramos.
Para empezar encontramos al vicepresidente Valderas quejándose porque, a su juicio, el asunto de los ERE no puede marcar la agenda del bipartito. ¿Pero de qué agenda habla? ¿Tiene alguna que no sea oponerse a todo lo que se haga o proponga desde el gobierno central? Rajoy no para de tomar medidas, por discutibles que sean, en su intento de sacar al país de la crisis. ¿Ha tomado su gobierno alguna medida relevante en los casi doce meses que lleva ya ejerciendo?¿Qué otra cosa están haciendo que no sea tapar la podredumbre que brota por todas partes en la administración andaluza? A Valderas lo que le gustaría es que todo el mundo se olvidase de la corrupción que inunda la Junta, de la que no ha tenido reparo en convertirse en cómplice con tal de gustar de las mieles del poder. Hoy su responsabilidad política en esta materia es ni más ni menos que la misma que la de su socio de gobierno, y por eso le molesta que se hable tanto de ella.
La segunda perla se la debemos a la señora consejera de Fomento y Vivienda. Dice que si no fuera consejera, participaría en los escraches. Esta señora tiene de demócrata que yo de geisha, y ninguno de los dos nos preocupamos por disimularlo. Ella, como la formación a que pertenece, no cree ni en la democracia ni en las instituciones. Porque el escrache, como el terrorismo, no atenta sólo contra las personas a quienes directamente ataca, sino de forma general contra la democracia y sus instituciones. Pero a esta señora ambas cosas le importan un pimiento. Ella simplemente las utiliza a su mejor conveniencia. Como hoy es consejera, se aprovecha de ello, aunque -¡lástima!- le impida hacer escrache. Pero si mañana deja la poltrona, no tendrá inconveniente en hacerlo, posiblemente incluso contra el consejero o consejera que ocupe su lugar. En manos de gente como esta ¿a dónde podemos ir?.  
La última se la hemos dejado al señorito mayor del cortijo, el presidente Griñán. Ha dicho esta semana que rechaza “la política que prima la economía sobre el interés general”. Claro está, a ellos la economía no les preocupa. Que la gente no tenga trabajo no les preocupa. Por esto tenemos el paro que tenemos, que crece incluso cuando baja en el resto de España. Ellos prefieren mantener la pazzz social a base de subvenciones y prebendas que reparten arbitrariamente allí donde haya bocas que tapar. Recuerdo una letra flamenca, denuncia del señoritismo andaluz,  que decía “desgraciaíto el come el pan por manita ajena, siempre mirando la cara, si la ponen mala o buena”. Pues así es como el amigo Pepe Griñán, tan campechano él, nos quiere tener a los andaluces por los siglos de los siglos. Pendientes siempre de su mano benefactora que reparte el maná de la Junta. Es la mejor manera de asegurarse la perpetuidad en el poder, y a la vista está. 

jueves, 28 de marzo de 2013

EL BARRIO QUE LA GUARDA




Hoy es el día grande de este barrio. Un barrio extenso y de contornos no muy precisos, que abarca de la Alameda a la muralla, de los callejones a la Cruz Verde –seguro- y quizá hasta la plaza de los Carros. Incluso hay expertos que afirman que llega, calle Feria abajo, hasta la Encarnación. San Gil, Omnium Sactorum, Santa Marina… ¿Puedo llamarle mi barrio?
Porque no nací aquí, ni crecí aquí. Pero vine a él recién nacida mi hija Estrella y en él recibimos a Sonia.  Desde pequeñitas han crecido viendo el cielo recortado por el perfil de sus fachadas. Ellas sí son de aquí y nada más que de aquí. ¿Es esta credencial suficiente?
Soy niño de extramuros, pero soñé siempre con vivir donde la ciudad adquiere sus dimensiones exactas, fruto de su milenaria historia. Son ya doce Semanas Santas, con sus respectivas cuaresmas, escuchando los ecos de la centuria desde la explanada del hospital, o cuando desfila por sus calles anunciando lo inminente.¿Puedo llamarle mi barrio?
Llegué aquí tras pasar por la cercana collación de San Julián. Aprendí sus devociones más íntimas  –Todos los Santos, Carmen, Rosario-. Me integré en su remozado y variopinto vecindario. Me acostumbré al silencio de sus noches, a las sinfonías de campanas en sus amaneceres, al ajetreo del entorno del mercado. Decidme,  macarenos antiguos, ¿puedo llamarle mi barrio?
Hoy el trajín se traslada a la Basílica, desde donde reina la Esperanza y desde donde esta noche deberá partir a la conquista del corazón de Sevilla para regresar triunfante por la mañana, acompañada de terciopelos morados y verdes, plumas airosas e inconfundible trompetería. ¿Podré decir que son las luces, los colores y los sonidos de mi barrio?
Con vuestro permiso, viejos vecinos de Parras y Escoberos, de Pozo, Talavera, Arrayán y Peris Mencheta, de la Resolana o el Pumarejo, hoy me siento tan macareno como vosotros, que echasteis los dientes a la vera del arco y que supisteis antes que yo del trato cotidiano con la Soberana. Sé que puede ser una barbaridad lo que digo, pero dejadme que así lo sienta. Permitidme que sea uno más de este barrio que la guarda –"sólo tu barrio te guarde"- y que me una a vuestro gozo en estas jornadas de Jueves y Viernes  Santo en que proclamaremos a nuestro modo el credo de la fe macarena.



sábado, 23 de marzo de 2013

AQUÉL NIÑO NAZARENO




El niño que fui se vestía de nazareno cada Martes Santo en la casa de sus abuelos maternos, en la vieja calle Oriente. Túnica y capa blancas, inmaculadas, preparadas con esmero por las manos aún jóvenes de su madre. Antifaz de terciopelo morado, recogido sobre la frente a la antigua usanza, con el escudo de las azucenas bien visible. Cíngulo y botonadura del mismo color. Canastilla y apagavelas.
El niño que fui acompañaba a una Señora que antaño llamaron Palomita de Triana y que es la Madre del Verbo Encarnado. Formaba en el tramo del que su tío era diputado, tras el paso del Cristo crucificado de la Sangre, y era acompañado a veces por su padre, a veces por su abuelo, buena parte de la estación. Su abuela, su tata y sus tías abuelas le surtían de caramelos que iba repartiendo a otros niños. Día grande para toda la familia, volcada en la cofradía de la que hermanos y primos, tíos y sobrinos, padres e hijos formaron y forman parte.
El niño que fui creció. Llegó a la adolescencia y un buen día decidió cambiar  túnica y terciopelo por zapatillas, faja y costal para meterse bajo la trabajadera y llevar sobre sus hombros al Señor de la Presentación. En tan buena compañía se hizo hombre, en aquellos años en que fue encauzando su vida adulta personal y profesionalmente, estrechando los lazos, que acabaron siendo indisolubles, con quien le esperaba, paciente y perseverante, hasta que se recogía la cofradía. Tardes de sol y noches de azahar en las primaveras inolvidables de nuestra juventud, que forjaron amistades y amores.
Pasó el tiempo y aquél que fuera niño nazareno volvió otra vez a vestir la túnica y capa blancas, el antifaz morado. Ya no sólo soñaba la Semana Santa como antes, sino que la veía hacerse desde dentro. Volvió  junto a la Señora, ahora muy cerquita de su paso de terciopelo granate, o ante el Cristo elevado sobre el monte de claveles rojos para atraer a todos hacia sí. Algunos de sus seres queridos partieron ya hacia la Calzada eterna. Ahora son unas niñas que le llaman papá quienes reclaman sus caramelos.
Todo va fluyendo en la vida y pocas cosas permanecen inmutables. El paso del tiempo nos va cambiando, a cada uno y a nuestras circunstancias. Para algunos afortunados no cambia sin embargo la cita anual con la Hermandad que lo es desde  nuestra infancia. Sólo quienes tengan esa suerte pueden saber lo que esto significa.
A punto ya de alcanzar la cota de la media centuria de una existencia hilvanada con puntadas de Martes Santos, el niño que fui -aunque este año no se vista- fue, es y será siempre nazareno de San Benito.

sábado, 16 de marzo de 2013

SORPRESA


La tarde del miércoles nos deparó la emoción del desenlace del cónclave que, apenas iniciado el día anterior,  habría de elegir al sucesor de Benedicto XVI al frente de la Iglesia católica. Habían pasado escasos minutos de las siete cuando a través de las pantallas (de televisión, de ordenador, o de cualquier tipo de terminal) pudimos apreciar que de la célebre chimenea vaticana comenzaba a salir un humo inconfundiblemente blanco. Había sido en la quinta votación, segunda de la jornada vespertina, en que uno de los purpurados había concitado los votos requeridos, pero aún habría de transcurrir una hora hasta que conocimos el nombre del elegido. Una hora en que se extendió aún con más fuerza la idea de que el cardenal Angelo Scola, arzobispo de Milán, sería el próximo Papa. Por eso, cuando el cardenal Tauran salió al balcón y pronunció las palabras rituales en latín hubo ya un primer sobresalto cuando pronunció el nombre de pila del nuevo pontífice, que no era Angelus. Pero tampoco Petrus (Erdo o Turkson), ni Odilus (Scherer) o Marcus (Ouelet),  ni cualquiera otro de los que se habían barajado en los días previos. En ese momento creo que muy pocos habían identificado ya al elegido, pero sí que no era uno de los esperados. Sólo unos segundos después acabó de desvelarse: Bergoglio. Ahora sí, el cardenal argentino, del que tanto se habló en la elección anterior, pero por el que en esta nadie apostaba. La sensación que creo que nos inundó a todos fue la de sorpresa. Una tremenda sorpresa que volvía a confirmar una vez más la célebre regla no escrita de que quien entra papa sale cardenal.
Y me pregunté ¿por qué esta sorpresa? La conclusión a que llego es que lo mismo que los medios nos vendieron la imagen negativa de Ratzinger en el cónclave de 2005, ahora hicieron lo propio con que podía saberse quiénes eran los favoritos, según los “bloques”, las “facciones”, los “intereses”, los “retos”…todo ello, claro está, con un criterio y unos esquemas perfectamente mundanos, muy alejados de los que deben ser los de una institución que está en este mundo, pero no es de él. Esto demuestra que los medios y opinadores habituales no tenían ni la más pajolera idea, pero claro, cuando se trata, como escuché el otro día en un programa radiofónico de ¨hablar por hablar” pues hay que hacerlo como sea. Tan diferente es la Iglesia de otras instituciones conocidas, que sus cardenales no se dedican a cotillear con los periodistas ni a hacer filtraciones interesadas, ni a nada de lo que se estila tanto en otros ámbitos. Por eso es siempre equivocado utilizar los métodos de análisis al uso, sobre todo por parte de quienes desconocen por completo la vida eclesial.
Todo esto no dejaría de ser  anecdótico si no fuera porque nos hace ver una vez más la imagen distorsionada que en muchas ocasiones se da de la realidad de la Iglesia a través de la mayoría de los medios de comunicación. Es importante pues que los católicos procuremos, en primer lugar vivir de cerca esa realidad para que no tengan que contárnosla, y en segundo lugar  no quedarnos en la superficialidad de tantos titulares tergiversadores e intentemos profundizar en la verdad de las cosas ampliando nuestra red de información en aquellos aspectos que no conozcamos directamente.
Superada pues  la sorpresa inicial  es momento de empezar a conocer al Papa Francisco. Leamos sus libros, escuchemos sus discursos, estudiemos sus encíclicas cuando las haya, estemos atentos en suma a lo que nos dice a ser posible de manera directa, sin dejarnos llevar por  intermediarios interesados y/o indocumentados. Hoy día esto es muy posible gracias a las facilidades que ofrece internet. De momento hay ya gestos que han sido muy comentados: el nombre elegido, su presentación totalmente de blanco, sin muceta, sin estola, con cruz pectoral de madera... Pero yo subrayaría algún otro: ha comenzado su ministerio llamando a la oración (por dos veces en su alocución desde la logia de San Pedro) y poniendo en el centro de todo a la figura de Jesucristo crucificado (en su homilía de la misa celebrada el día 14). Algo por otra parte tan natural, pero al mismo tiempo tan alejado de los planteamientos de todos aquellos que tras haber patinado tan ostentosamente en sus predicciones, pretenden ahora, inasequibles al desaliento, imponer la agenda que el sucesor de Pedro tenga que abordar durante su ministerio. Perdonémoslos porque no saben lo que dicen. 




jueves, 28 de febrero de 2013

¡GRACIAS, BENEDICTO XVI!



Mantengo vivo en mi memoria el recuerdo de aquella tarde, martes 19 de abril de 2005. En la televisión ya había podido ver la fumata blanca que anunciaba la elección del nuevo pontífice que sucedería al inolvidable Juan Pablo II. Pero yo no podía esperar. Se acercaba la hora de clase y tenía que salir para la facultad. Por el camino iba escuchando la radio en el coche, esperando que se desvelara el nombre del elegido. Pero el asunto se demoraba. Entré ya en el aula todavía con los auriculares de la radio puestos. Me senté en mi mesa y conecté el ordenador,  sin dejar de escuchar la radio. Al fin las esperadas palabras: “Nuntio vobis gaudium magnum… -los alumnos están ya atentos, enciendo el proyector-… Eminentissimum ac Reverendissimum……Cardinalem Ratzinger..” Fue como un jarro de agua fría. No escuché más. Me quité rápidamente los auriculares y comencé la clase intentando sobreponerme a la decepción. Tal había sido el grado de intoxicación que en los días precedentes los medios de comunicación en general habían generado en contra del hasta entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe,  que la noticia de su elección fue un mazazo.
Mi impresión comenzó a cambiar pronto, ya en sus primeras palabras desde el propio balcón de  San Pedro que escuché después, en su primera homilía como Papa…Pero fue sobre todo cuando empecé a leer sus textos, y a conocerlo directamente y no por las referencias tergiversadas de quienes quieren llevar a la Iglesia a su desaparición o a la insustancialidad. Me dispuse a leer nada menos que su “Introducción al cristianismo”, una obra de su etapa de profesor de Teología en Tubinga. En sus páginas iniciales, abordando el tema de “La fe en el mundo de hoy”, Ratzinger expone sin tapujos cómo el creyente de hoy está asaltado por las dudas, no menos probablemente que el increyente: “…El creyente sólo puede realizar su fe en el océano de la nada, de la impugnación y de lo problemático; el océano de la inseguridad es el único lugar donde puede recibir su fe..”
A mi esto me llegó hondo porque me  veía reflejado en ello. Por otra parte, alguien que plantea las cosas con esa honestidad, esa humildad y esa valentía no puede ser un inquisidor intolerante y cerrado, instalado en un mundo de seguridades inamovibles e indiscutibles, sino alguien que está dispuesto a depurar y perfeccionar sus propios planteamientos sometiéndolos continuamente  al extenuante ejercicio de nadar en ese embravecido mar. Lo cual por otra parte no implica la renuncia a alcanzar certezas, por más que estas, para nuestras limitadas capacidades, no sean sino como una balsa en la inmensidad del océano.
Empecé entonces a leer otros textos, sus encíclicas, sus cartas pastorales, discursos, libros, entre ellos los tres dedicados a la figura central de Jesús…En todos ellos encontré el mismo tono del intelectual honesto, pero a la vez tocado por la gracia de la fe,  que busca la verdad sin desconocer sus limitaciones (no las de la Verdad, sino las propias) pero al mismo tiempo dando las razones por las que en último extremo opta por unas posturas y no por otras.
Para mi Benedicto XVI ha sido el Papa de la fe adulta, alejada de sentimentalismos y sensiblerías, sin renunciar a la esencia. La fe que no tiene miedo a enfrentarse a los desafíos e interrogantes que le plantea la realidad del mundo que nos rodea. La fe que es capaz de entablar, sin miedo, el diálogo con la razón, lejos de enrocamientos atávicos, sin que ello implique dejarse llevar por cualquier ocurrencia moderna. Creemos no porque no dudamos, sino a pesar de la duda, y esa duda es a la vez una amenaza y un acicate para nuestra fe, que se va afianzando conforme supera cada reto. Hoy muchos abandonaron la fe, o la viven de una forma superficial y descomprometida, precisamente por no ser capaces de pasar de la creencia infantil a la fe madura.
A lo largo de estos ocho años de pontificado, me he convertido en un convencido “ratzinguista”. Por eso no dudé ni un momento cuando se anunció su última visita a España, con motivo de la JMJ. A pesar de que no encajábamos exactamente, por exceso o por defecto,  en el rango de edad de la convocatoria, acudimos a Madrid toda la familia. Fue una experiencia fuerte de fe y de pertenencia a la Iglesia, que es Católica porque es universal y unida en torno al sucesor de Pedro. Hoy, cuando se apuran las últimas horas de su papado, quiero dejar testimonio  de mi admiración, mi respeto y mi gratitud hacia él por lo mucho que ha significado para  mi vida como creyente.

sábado, 23 de febrero de 2013

SIN ALTERNATIVA


No recuerdo ningún debate parlamentario en que la victoria de uno de los protagonistas principales, líderes respectivamente del Gobierno y la oposición,  fuera tan apabullante como la obtenida por Mariano Rajoy sobre Rubalcaba en el celebrado esta semana sobre el Estado de la Nación. Salvo habituales esbirros periodísticos, inasequibles al desaliento y a la evidencia, todo el mundo da por vencedor en este pugilato al Presidente del ejecutivo. Es lo que hay. Rajoy sí o sí. Al presidente le bastó con alentar alguna tímida esperanza de recuperación, anunciando medidas de impulso económico y retomando promesas electorales hasta ahora arrinconadas, para llevarse de calle el combate. No le hizo falta más, porque la oposición de Rubalcaba es la mejor que podía soñar D. Mariano, quien lógicamente está encantado con esta pareja de baile, y por nada del mundo quisiera que se la cambiasen. Con enemigos así no hacen falta ni  amigos.
Y no es que el Gobierno lo esté haciendo todo de cine y nos tenga a los españoles más contentos que unas pascuas. Las cosas están demasiado difíciles como para eso. Rajoy lo tenía bastante crudo, porque el panorama no deja de ser desolador, a pesar de que no es poco haber conseguido sortear el fantasma del rescate que nos rondó durante buena parte del pasado ejercicio, de forma que parecía inevitable. Pero es que guste o no guste no se advierte otra opción real y seria en el espectro político parlamentario para el momento que vivimos.
El propio Rubalcaba ya lo había reconocido con anterioridad cuando semanas atrás se fijó el embarazoso plazo de nueve meses para elaborar un nuevo proyecto, pero ahora ha quedado reflejado mucho más nítidamente hasta qué punto la falta de ideas y de liderazgo en el PSOE es absoluta.  Rubalcaba es un preso de su pasado, incapaz de proponer nada creíble y sensato. No sé si dentro de nueve meses parirá algo, pero a día de hoy nada puede ofrecer. Su intervención fue patética, y pedía que alguien desde su bancada tuviera el gesto de misericordia de arrojar la toalla para evitar el castigo a que estaba siendo sometido su líder. Claro que a lo mejor es que disfrutaban con el espectáculo, planeando sucesiones.
Entonces, se dirá. ¿a qué juegan los socialistas, que ya no quieren ser ni obreros ni españoles? Pues nada más que a tratar de impedir que otros triunfen donde ellos han fracasado, a protestar por todo y contra todo, a crear inquietud  y poner chinitas en el camino de la recuperación, a ver si entretanto les da tiempo a recuperarse ellos. Ahora se inventan esto de la marea ciudadana, que ha escogido una fecha muy significativa para manifestarse, acorde con su verdadera naturaleza. Camisetas de todos los colores, como antaño lo fueran las camisas. Pero convendría recordarles que las mareas sociales donde tienen que manifestarse es en las urnas. Algo que con tanta frecuencia la izquierda, al menos la que aquí padecemos, está acostumbrada a obviar.

lunes, 18 de febrero de 2013

UN POCO DE MESURA, POR FAVOR


Está claro que hace ya un tiempo que en cuestión de cofradías hay muchos que han perdido el sentido de la medida. El problema es grave, pues ya hasta los que se quejan de la desmesura caen en ella.  Lo hemos podido comprobar estos días atrás con motivo de la celebración -fallida a medias- del Via Crucis del Año de la Fe. La mayoría de los capillitas estaban verdaderamente revolucionados. Si se les hubiera ocurrido a ellos sería gloria bendita, pero como no, pues leña. Yo, que debo ser lego en la materia, no sé qué tiene de extraño –sí de extraordinario- organizar un via crucis un domingo de cuaresma en Sevilla con la participación de catorce hermandades con sus correspondientes pasos representativos  de los momentos de la pasión. Si a las hermandades se les ocurre sacar catorce via crucis cada una por separado, como los que nos asolan todos los fines de semana por estas fechas a los vecinos del centro, pues entonces bien, y que nadie les tosa. Si se le ocurre a Palacio, entonces la cosa varía.
Que conste que no soy muy partidario de este tipo de actos, aunque estuve en Madrid en la JMJ y puedo hablar con mayor conocimiento de causa que los que lo hacen de oídas. Pero si el Arzobispo de Sevilla hace esta propuesta a las hermandades ¿a qué viene tanta escopeta cargada?¿cómo se puede decir que el Arzobispo utiliza a las hermandades? ¿es que las hermandades no estamos al servicio de la Iglesia?¿es que es un desafuero pretender un acto de gran repercusión incluso mediática en un mundo en el que la tendencia es a que la religión desaparezca de la vida pública? Se podrá decir que la primera desmesura es la de Monseñor Asenjo, pero yo veo mucho más desmesuradas las críticas que se han dirigido a la iniciativa desde su mismo anuncio.
El error no creo que esté tanto en la idea como en su ejecución. Y ahí entran ya una serie de señores que se suponen que tienen que saber mucho de cofradías -no en vano las representan- y que realizan una selección de hermandades con el pedestre criterio de contentar a todos los días, que no es otra cosa que a sus delegados para que queden bien con sus respectivos hermanos mayores, y no se pueda decir que unos tienen más mano o más influencia que otros. Criterio que siempre me pareció pueril y absurdo, pero que cuenta mucho en este tipo de decisiones en el Consejo. Luego vino el problema meteorológico, que por las características del acto conjunto tenía que tener un tratamiento muy diferente del que se suele en el caso de decisiones aisladas de cada hermandad, y tampoco en esto estuvieron acertados ni  el Consejo ni algunas juntas de gobierno. 
 Dicen que la mañana del domingo fue “de locos”. No lo se porque estuve en mi hermandad participando en la celebración de la misa y teniendo después una reunión con un grupo de jóvenes que jurarán este año las reglas por alcanzar la mayoría de edad. Con eso me evité el disgusto, no tuve tiempo de estar pendiente de chascarrillos ni de lo que ha dicho uno y lo que ha dicho el otro. No me enteré de nada. Sólo pasada ya la una de la tarde alguien me dijo que se habían suspendido las salidas de los pasos. Me extrañó entonces ver a tanta gente agolpada a la puerta de Santa Marina cuando regresaba a casa. Después supe lo que pasó. En mi opinión la actuación de la hermandad no fue acertada, y es indicativa de que tras la mejor de las voluntades nos encontramos con una gran empanada mental (falta de formación le llaman) acerca  del sentido que tiene todo esto. Los sentimientos se impusieron  a la razón. Pero tampoco pasa nada grave. No es para rasgarse las vestiduras. Hay que ponerse en la piel de la gente –equivocada, pero de buena fe- de Torreblanca, y buscar las responsabilidades en otra parte.
Puedo decir que hubo otras hermandades que en mi opinión tampoco estuvieron a la altura, y sin embargo nadie se ha enterado. Con todo pienso que la jornada fue singular y en positivo. Las muchísimas personas que, incluso de fuera de Sevilla, acudieron a la cita, a cada una de las iglesias y también a la Catedral, dieron un testimonio ¿de fe?¿de afición?¿de sentimiento? ¿de curiosidad? ¿puede eso medirse?¿puede diferenciarse con nitidez si no es en la intimidad de cada uno? ¿acaso puede apreciarse mejor  bajo la cobertura de un antifaz?¿es que todo el que asiste a nuestras procesiones de Semana Santa lo hace impregnado de fervor religioso?¿vamos por eso a dejar de salir? ….Si las hermandades tenemos este poder de movilización es lícito aprovecharlo. Lo que habría es que saber hacerlo mejor, encauzarlo hacia lo que realmente importa. Pero eso no lo conseguiremos perdiéndonos en discusiones absolutamente anecdóticas y secundarias y en furibundas diatribas de unos contra otros. Esto es lo que verdaderamente puede escandalizar y en lo que habría que trabajar para corregir en el futuro. Si de alguna manera es posible reconducir esto a sus debidas dimensiones, desde luego no es con actitudes tremendistas, sino poniendo mucha cordura y mucha mesura por parte de todos.

sábado, 16 de febrero de 2013

LIPASAM: LECCIONES DE UNA HUELGA


Han coincidido casi en el tiempo la finalización del conflicto de la basura y el milagro de la luz que nos anuncia la cercanía de la esperada primavera. Con esto corremos los sevillanos el riesgo de pasar a volcarnos  en ocupaciones más gratificantes y olvidarnos de todo lo ocurrido. Me parece  sin embargo  que no deberíamos pasar página de  la experiencia sin antes sacar algunas conclusiones de cara al futuro.
La primera es que ha quedado claro quién defiende los intereses generales de la ciudad (Zoido) y quién no está (Espadas y Torrijos) sino para poner palitos en las ruedas del carro que mal que bien va sacándonos de la situación de ruina en que la anterior corporación dejó las arcas municipales. Sin duda lo mejor que le podía pasar al gobierno municipal popular en esta difícil operación  es la calamitosa oposición de la que disfruta, la única que pueden plantearle estos dos desacreditados pancartistas.
La segunda es que al parecer las huelgas, sin trampas, no funcionan. Cuando no son los “piquetes informativos” de las últimas huelgas generales, son los sabotajes de esta, que han impedido en buena medida la prestación de los servicios mínimos. No puede reclamarse la huelga como un derecho fundamental, y actuar al margen de la ley en su ejercicio para conseguir un mayor efecto, porque con ello se pierde cualquier legitimidad en la protesta.  En democracia deberíamos acostumbrarnos a que las cosas no se pueden defender por la fuerza, y la ciudadanía en general debería rechazar, como ha ocurrido en este caso, este tipo de reivindicaciones.
Otro aspecto relacionado con el anterior que ha saltado a la vista en este conflicto es que determinados colectivos están controlados por auténticas mafias. A ver quién es el guapo, o la guapa, que en este tipo de  contextos se opone a lo que decidan “los compañeros”. ¿Cómo se explica si no el radical cambio de decisión de la plantilla producido cuando se votó en secreto?¿Tienen realmente estos trabajadores libertad para ejercer sus derechos en un sentido o en otro?¿Puede el poder político ceder a presiones de este tipo? Indudablemente no, pero ya vemos aquí de qué parte se han puesto los partidos de la oposición.
Podíamos seguir analizando una larga lista de aspectos (el papel de la Junta de Andalucía, la fijación de servicios mínimos y su posterior rectificación por el TSJA, la falta de paridad entre los perjuicios infringidos a la ciudad y los sufridos por los huelguistas….), pero en mi opinión el más relevante es que ha quedado meridianamente claro que el carácter público de la empresa de limpieza municipal sólo beneficia a sus privilegiados trabajadores que se lucran de un variado y extenso muestrario de bicocas recogidas en su convenio colectivo, fruto conjunto de la acumulación de presiones anteriores y la falta de sometimiento a competencia que les proporciona tan ventajoso status.
El carácter público de una empresa de esta naturaleza sólo puede defenderse por alguna de estas tres razones: porque se preste mejor servicio, porque sea más barato, o por cuestiones ideológicas. A la vista está que ni LIPASAM presta a los sevillanos un mejor servicio de lo que lo haría una empresa privada, ni resulta más barato, precisamente porque los políticos son, salvo excepciones, remisos a quemarse con reivindicaciones laborales, y prefieren ceder ante ellas tirando un dinero que al fin y al cabo “no es de nadie”. Si las dos anteriores fallan, sólo nos queda la razón (sinrazón) ideológica, la defensa cegata y a ultranza de “lo público” como paradigma de todos los bienes, cuando la realidad nos demuestra en tantas ocasiones que cuando no es foco de corrupción  lo es despilfarro, o ambas cosas a la vez.
Por eso me gustaría que alguna vez nos dieran la oportunidad a los sevillanos, que somos mayorcitos,  de pronunciarnos, libremente y sin presiones de alborotadores callejeros, si queremos seguir manteniendo un servicio malo y caro, o preferimos librarnos de él, y articular  nuevas fórmulas que no nos supongan una carga permanente a todos los ciudadanos para  beneficio exclusivo de unos pocos y satisfacción del capricho ideológico de otros cuantos. 

viernes, 8 de febrero de 2013

DOS POR UNA



En ningún sitio está escrito cuánto debe durar una ópera. Como tampoco lo está lo que debe durar una sinfonía o un concierto para piano. Por eso las hay de extensísima y de reducida duración. De entre las que conozco, la más larga es el “San Francisco Javier” de Olivier Messiaen, con sus buenas seis horas de música. En el otro extremo hay un ramillete de obras de reducido tamaño como puedan ser las del tríptico pucciniano (“Il tabarro”, “Suor Angelica”, “Gianni Schicchi”), “El niño y los sortilegios” y “La hora española” de Ravel, “Iolanta” de Tchaikovsky o “El enano” y “Una tragedia florentina” de Zemlimsky, entre las que recuerdo ahora mismo.

Pero la duración media suele estar entre las dos y las tres horas. Es quizá por eso que el público, cuando va al teatro, no espera menos de la función. Con lo cual, cuando se abordan obras de pequeño formato lo habitual suele ser doblar el programa. Cosa que yo no acabo de entender bien el por qué siempre se haga así, ya que al fin y al cabo supone un cierto desmerecimiento de las dos obras, cuando quizá estas piezas, valiosas por si mismas, podrían ser un reclamo para el público reticente a pasar muchas horas en la  butaca. Pero el caso es que esa es la costumbre, y no parece que nadie vaya a cambiarla. Con lo cual se hace necesario concertar matrimonios operísticos. De entre ellos, uno de los más afamados y estables es el que une a las óperas “Cavalleria rusticana” de Pietro Mascagni y “Pagliaci” de Ruggero Leoncavallo, que se representan como pareja bien avenida en todos los rincones del globo desde hace décadas. Pues bien, estos días se ha dado en Sevilla uno de los adulterios más sonados que a este respecto puede haber, puesto que la inseparable pareja ha sido rota en el teatro maestrante, donde se representa la ópera de Mascagni, no con su acompañante habitual, sino con una obra bien desconocida (estreno en España) del checo Leos Janaceck titulada “Sárka”. 
A mi, puestos a romper matrimonios, me hubiera gustado ver, en el lugar de la ópera desplazada, “La vida breve” de Manuel de Falla, por ejemplo, pero a la dupla venía impuesta por la producción procedente del Teatro de La Fenice de Venecia, firmada por el cineasta italiano Ermanno Olmi. Así que frente a la mayor homogeneidad temática y de estilos de las obras de amor y celos meridionales, en esta ocasión se apostó por los contrastes, aunque siempre con el tema del amor y la muerte como eje central. El amor mítico y legendario frente al amor terrenal y humano. La leyenda medieval frente al drama decimonónico. El brumoso bosque bohemio frente a la salada claridad siciliana. La partida la ganó, creo, claramente el sur, y no porque la obra de Janacek carezca de mérito, pero para empezar, si unas obras destacan en el repertorio más que otras es porque gozan de mayor favor del público, y eso es por algo, a lo que se une el que en esta ocasión varios factores jugaron en su contra.
Sin ánimo de exhaustividad, como diría un conocido presentador radiofónico, vamos con la música: Roman Sadnik (Ctirad) es simplemente el peor cantante que he visto en veinte años en el Maestranza. Siento mucho decirlo, pero es así. Aquí no somos muy dados a abuchear, y algunos le abuchearon. Viorica Cortez ya no está para cantar. Le salva su encaje perfecto con el personaje de Mama Lucía, pero nada más. José Ferrero me decepcionó en parte. No es que estuviera mal, pero esperaba más de él, después de su comparecencia wagneriana el pasado año. A lo mejor es que tengo todavía en el oído el Turiddu que le escuché recientemente a José Cura en Lieja, y el argentino es uno de los mejores intérpretes del personaje. Mark S. Doss fue el único que dobló en los dos repartos (Premysl y Alfio). Cumplió, pero su voz me resultó algo tosca. El papel de Sárka, la amazona protagonista de la primera obra,  fue magníficamente encarnado por Christina Carvin….And the winner is…..Dolora Zajic!!. Volvió a impresionar con su Santuzza, como ya lo hiciera como Princesa de Éboli en “Don Carlo” y fue la más destacada y aclamada de la noche. El coro, mejor también en “Cavalleria..” que en “Sárka”. Es que cantar en checo tiene que tener su aquél. Y en cuanto a la dirección de Emilio Serrate me pareció un tanto superficial, poco meditada y matizada en “Sárka”. Muy diferente en “Cavallería..”, bastante más brillante.
En definitiva una velada de contrastes. Me da la impresión de que no será de las que se recuerden especialmente. Pero hay que agradecer no obstante la oferta de títulos menos conocidos, pues esto enriquece y distingue, aunque no siempre salga redondo.

NOTA DEL AUTOR: Perdón por las faltas, pero he renunciado a la imposible ortografía checa, porque no encuentro los signos en mi ordenador.

sábado, 2 de febrero de 2013

EL TRASFONDO DE LA CRISIS


Asistí el martes pasado a la conferencia impartida por Manuel Pizarro dentro del ciclo de “Las charlas de El Mundo” que se llevan a cabo habitualmente en el Hotel Los Lebreros (de grata memoria para mi) organizadas por el periódico del que soy suscriptor en la red.
Esta vez sí fue posible escuchar al conferenciante, puesto que ningún grupo de vándalos lo impidió. Si acaso más cerca estuvieron de reventar el acto los preguntadores-disertadores que se concitan en este tipo de eventos, y que en vez de preguntar al invitado se dedican a largar sus propios e insufribles  discursos. Les recomiendo que se hagan un blog, como yo, y así evitan dar la tabarra al personal en general, reduciendo los daños a los masocas que quieran voluntaria y temerariamente leernos.
Pizarro, que quedará fijado en nuestra memoria por aquél célebre debate con el mendaz Pedro Solbes anterior a las elecciones generales de 2008, es una persona de un altísimo nivel intelectual, que tiene las ideas muy claras, y que las expone con la misma y didáctica claridad, cosa que en política a la vez se echa tanto en falta y cotiza tan poco. Nos habló de su visión de la crisis, que en su opinión tiene tres componentes: la crisis financiera internacional, el déficit institucional europeo, y la falta de competitividad de la economía española.
Sobre la crisis financiera internacional, advirtió que, a pesar de las apariencias está aún lejos de haber sido superada, o al menos podría haberse hecho en falso.¿El motivo? Wall Street no se ha limpiado suficientemente. Para el buen funcionamiento de una economía de mercado es imprescindible que libertad y responsabilidad vayan estrechísima e indisociablemente unidas. El que acierta en su libre elección tiene que ganar y el que se equivoca tiene que perder. Si las cosas ocurren de otro modo el sistema colapsa. Y en WS, y no digamos en España –esto lo digo yo-, muchos de los responsables del caos financiero se han ido de rositas, lo cual no es sino un incentivo para volver a repetir experiencias.
En cuanto a la Unión Europea dijo algo que ya se ha apuntado modestamente en este blog: existe un problema de gobernanza en Europa que tiene que resolverse para que el euro pueda funcionar de manera adecuada. No existe referencia previa de una moneda que no vaya respaldada por una autoridad económica, y eso a día de hoy, en la Unión, no existe, o está, en todo caso, muy poco desarrollada.
Por lo que hace a España expuso el conocido mecanismo por el que en épocas anteriores nuestros problemas de competitividad se resolvían acudiendo al cómodo pero pernicioso mecanismo de la devaluación, cosa que hoy no es posible. De ahí que haya que incidir en otros factores, como son la mejora de la educación para ganar en calidad, la reducción del coste energético, o la reforma de las administraciones públicas para reducirlas y hacerlas más eficientes. “La mejor ayuda que puede recibir un empresario de un político –dijo- es que lo dejen en paz. El que sabe cómo ganar dinero lo que necesita no son subvenciones, sino que no le pongan muchas trabas”.
Sus recetas fueron, evidentemente, liberales. Pero recordando que el auténtico liberalismo tiene un alto componente ético. Por eso,  antes que nada, Pizarro subrayó y enfatizó que para superar la crisis es necesario ante todo y sobre todo un rearme moral de toda la sociedad, y no sólo de la clase política, porque es la falta de ética y moralidad la que está en el fondo de todo lo que nos está pasando. A la vista está.

sábado, 26 de enero de 2013

CICLISMO Y POLÍTICA


Practico el deporte del ciclismo desde hace mucho tiempo (¿veinticinco, treinta años?) aunque nunca lo he hecho a nivel competitivo. Me gusta pedalear, a veces por carretera, a veces por caminos perdidos. Cada modalidad tiene su encanto. Hacer un buen porrón de kilómetros disfrutando de los paisajes, del contacto con la naturaleza, de la sensación de ligereza cuando la bicicleta se desliza por un buen asfalto, de la recompensa moral del esfuerzo cuando superas una buena subida...Como aficionado he seguido entusiásticamente cada año las hazañas de Perico, Induráin o Contador pegado al televisor en las sobremesas de las tardes veraniegas.
La política es un vicio que tengo desde que me alcanza la memoria. Siempre me ha atraído y aunque en más de una ocasión he intentado desentenderme de ella -no estar todo el día pendiente de su actualidad, de sus problemas,  como hacen tantos ciudadanos que viven así más felices- siempre he vuelto a caer. Soy de los que piensan que no por no ocuparte de la política, ella va a dejar de ocuparse de ti. Sin embargo no ha sido sino hasta época bien reciente que decidí dar el paso de la militancia, afiliándome a un partido político que tras gobernar ocho años en España, acababa de perder de forma inesperada y traumática las elecciones generales.
Lamentablemente ambos mundos, el del ciclismo y el de la política, se vienen viendo convulsionados últimamente por asuntos feos y escabrosos en cierto modo relacionables. Pareciera que en ambos se han instalado en sus más altos niveles y de forma escandalosa  la  mentira y el engaño, la trampa y la doblez, la falta de ética y de vergüenza,  y que allá donde mires no encuentras otra cosa. El dopaje es la miseria del ciclismo. La corrupción la de la política. La EPO, el clembuterol o las transfusiones de sangre del ciclismo, en política se llaman 3%, sobres (¡o sacos !) con billetes de dudosa procedencia, o facturas falsas.  
 Como no he competido, nunca he ganado nada en el ciclismo, más que el disfrute de su práctica y la satisfacción íntima por alguna “hazañita”. Tampoco, lógicamente, me he dopado. A lo sumo un poco de aquarius y barritas energéticas. En política tampoco he ganado ni un solo euro. Toda la actividad que he desarrollado hasta la fecha, mucha o poca,  ha sido “gratis et amore”. Gilipollas que es uno, porque aquí ni siquiera puedo decir que haya tenido satisfacciones personales.
Mi decepción no puede ser por tanto mayor. El caso Armstrong es el acabóse del ciclismo de competición. Nunca el tejano fue santo de mi devoción, pero eso de que ahora te digan que el tío que ganó siete Tours de Francia era un tramposo, te hace dudar ya de todo. En cuanto a la política estaba acostumbrado a ver la corrupción, en dosis descomunales, en casas ajenas, pero ahora resulta que asoma también la patita en la propia. La impresión que se extrae  es la de que  lo mismo que “no se pueden ganar tantos Tours sin doparse”, tampoco se puede estar en política sin llevarse el dinero.
En todo caso hay una diferencia importante a favor del ciclismo. Armstrong ha salido, ha dado la cara, ha reconocido su culpa y ha confesado: sí, me dopé. Ha sido desposeído de todos sus títulos. Hora sería de que en España, los bárcenas, urdangarines, pujoles, duranes, guerreros, señores x, etc, tuvieran por una vez al menos un arrebato de gallardía  y reconocieran: sí, robé. Como esto no es esperable que ocurra, lo que no podemos hacer los demás es mirar para otro lado o consolarnos con la excusa de que todo el mundo lo hace, como si fuera un mal inevitable. Hay que actuar con contundencia y ejemplaridad hasta hundir en la miseria a todos esos indeseables que empozoñan la vida pública. Como esto me temo que tampoco va a ocurrir, me sitúo por el momento en un estado de escepticismo, perplejidad y casi melancolía.

sábado, 19 de enero de 2013

CROSS DE ITALICA



De mis tiempos de corredor popular, hoy obligatoriamente pasados por culpa de mi maltrecha rodilla, conservo la pasión por el atletismo. Me recuerdo a mí mismo celebrando como loco el oro olímpico de Fermín Cacho en los Juegos de Barcelona. Tan intensamente lo viví, tan enganchado estaba yo entonces a la práctica de este  deporte, tan espectacular y sorprendente fue la carrera, que literalmente me tiré de cabeza al sofá y dí la vuelta esa que ahora hacen algunos futbolistas cuando celebran los goles. Me veo años más tarde en el Campeonato del Mundo celebrado en Sevilla en 1999, corriendo al lado de Abel Antón durante unos metros por el Paseo Colón, animándolo como un poseso en su ataque definitivo hacia  la consecución de su segundo título mundial de maratón en el Estadio de la Cartuja. También recuerdo haber visto correr nada menos que a Carl Lewis y Ben Johnson juntos en la prehistórica pista de Chapina… 
Por eso cada año espero en el mes de enero la celebración del Cross de Itálica. Se trata de la prueba atlética más importante que se celebra desde hace treinta años no ya en Sevilla, sino en Andalucía. Uno de esos eventos de  auténtica categoría  que ponen a la ciudad en el mapa deportivo internacional. Por aquí han pasado todas las figuras nacionales e internacionales del cross. Desde lo primeros años, en que dominaban los portugueses Mamede, Castros…después Guerra, al imperio africano de los Kipkoech, Ondoro, Tergat, Bekele, Kipsiro, Komon, ¡¡hasta Gebreselassie!!. Aquí se ha visto correr  a José Manuel Abascal, Sergei Lebed, Rosa Mota, Gelindo Bordin, Martín Fiz, Mónica Rosa, Chema Martínez, Marta Domínguez, Merima Denboba, Linet Masai, Vivien Cheriuyot …¡¡saludé a la gran Paula Radcliffe tras su triunfo en 2001!!
Este año hemos visto peligrar la prueba “por falta de presupuesto”. La crisis ha estado a punto de  acabar con esta cita, lo que hubiera sido imperdonable. Con la crisis se siguen manteniendo eventos como la Bienal, el Festival de Cine, el FEMAS….Lo que hay que hacer es ajustar las cuentas y gestionar mejor, porque todos esos eventos redundan en beneficio general de la ciudad. Afortunadamente la Diputación, máxima responsable de la organización, ha rectificado, y ha contado con el apoyo entusiasta de los atletas, que incluso han estado dispuestos a venir a correr sin cobrar sus cachés. Aunque hay sobre esto cierta polémica que no estará de más aclarar, lo importante es que mañana, si el tiempo no lo impide, la vieja ciudad romana volverá a renacer, a llenar sus calles de público que acudirá  a contemplar el espectáculo del deporte en estado puro, en su versión más primigenia,  más clásica, la que se remonta a los orígenes de nuestra propia cultura: el atletismo.  

lunes, 14 de enero de 2013

GAMBERROS FASCISTAS


Acabo de regresar de una conferencia. Bueno, de un intento de conferencia. Me imagino que esto sería común en  los tiempos de Franco. La gente se citaría para escuchar hablar a  alguien y los grises o la secreta se encargarían de impedírselo. Pero no, esto ha ocurrido hoy, y no ha sido por la intervención de ninguna fuerza represiva del Estado. La conferencia del ministro Wert organizada por el diario El Mundo en el hotel Los Lebreros de Sevilla ha tenido que ser suspendida por la acción de un grupo de exaltados. Fascistas de nuevo cuño, cachorros de la izquierda totalitaria y reaccionaria, perroflautas greñudos y desaseados, “universitarios” que nunca pisan el aula (yo al menos no  he visto nunca ese tipo de gente en las mías), “enseñantes” de los que cualquier padre sensato debería apartar a sus hijos, puretas desinformados que aún no se han enterado del fracaso del comunismo,  enemigos de cualquier tipo de libertad  -empezando por la de educación y terminando por la de expresión-, abonados permanentes al parasitismo por su incapacidad para desarrollar cualquier actividad productiva…. Ejemplares de toda esa fauna, que decían defender la educación –cosa que ellos no conocen ni por el forro-   han impedido que el ministro expusiese sus planteamientos y que los asistentes interesados en ellos pudiésemos escucharlos.  
Como la mayoría no tienen ocupación conocida, los gamberros, que al fin y al cabo es lo que son,  se habían presentado en el lugar de la cita con bastante antelación a todos los que íbamos a escuchar al ministro, y habían tomado el salón donde debía desarrollarse el acto. Mala previsión de la organización, pero es que en una democracia no se pueden dar conferencias con custodia policial. El inicio tuvo que retrasarse media hora, y cuando apareció Wert todo fue un clamor de gritos, insultos, abucheos….El director de El Mundo-Andalucía, Francisco Rosell, ha intentado en varias ocasiones reconducir la situación, pero tampoco a él lo han dejado hablar. Escuchar a una persona con voz libre e independiente debe de producirles la misma reacción que a Drácula una ristra de ajos. Y claro, las criaturas con esto lo que hacían era retorcerse y echar espumarajos por la boca. Al final, tras media hora más de espera, la conferencia se ha suspendido.
Los desgraciados esto lo han tomado por una victoria. Yo me pregunto en qué sitio le habrán enseñado a esta gentuza lo que es la democracia –de lo que no tienen ni pajolera idea- para que celebren la conculcación de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Se creerán ellos que su actitud intolerante va a conseguir que el ministro rectifique ni siquiera una coma de sus proyectos. Por mi, si alguna duda me podía ofrecer la actuación Wert al frente del ministerio, hoy tiene mi apoyo más que nunca contra esta chusma, a la que evidentemente hay que educar y a la que no se puede permitir que se adueñen de la vida pública. No porque griten mucho tienen ni un ápice de razón, y bien harían los que de verdad tienen algún interés por la educación en apartarse radicalmente de ellos en lugar de apoyarlos para sacar rédito político intentando desgastar al gobierno.

lunes, 7 de enero de 2013

EL PORTAVOZ DEL RÉGIMEN


Miguel Angel Vázquez es @               @@@@@@ el sujeto al que Griñán tiene puesto como portavoz de su gobierno. Conozco a este individuo desde hace muchos años, cuando se dedicaba a dar carreritas por el Parque de María Luisa. No lo traté mucho, porque el pertenecía más bien a la “élite” y yo era del grupo de los trotones, pero siempre tuve en el la perfecta imagen del desahogado socialista andaluz que nos pastorea desde hace tantísimos años. El típico tío que piensa que en Andalucía no se puede ser otra cosa que socialista, que quien no es socialista es un apestado “facha”,  y que siendo socialista se puede hacer lo que se quiera desde los poderes públicos, incluida cualquier tropelía y latrocinio. El típico pícaro de la política que incluso es capaz de jactarse de ello, máxime ahora que –todo el  mundo puede imaginarse cómo- ha ascendido tanto en su carrera. Para qué negar que siempre me ha caído mal.
Este es el personaje que en días pasados se ha permitido pedir que le pongan un bozal al obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández,  por sus recientes críticas a la ideología de género, tan cara a los jerarcas del régimen. Con ello se ha revelado como lo que auténticamente es: un fascista con piel de progre. Resulta especialmente incompatible con un sistema democrático que quien ejerce la portavocía del poder ejecutivo andaluz vaya pidiendo que se acallen las voces que le son contrarias. Es como decir que el único que puede hablar aquí es él y quien él diga. Por otra parte el sr. Vázquez demuestra ser un auténtico analfabeto funcional cuando defiende que nuestra Constitución consagra la disparatada ideología de género, pero no le vamos a pedir peras al olmo. Si él quiere comprar esa mercancía averiada, definida por algunos como la última y desesperada expresión del marxismo, que lo haga, pero que no pretenda imponérnosla a quienes tenemos la cabeza mejor amueblada o amedrentarnos por  no tragar con ella.
Me sorprende por todo ello que el sr. Vázquez no haya sido fulminantemente destituido de su cargo, o que nadie, ni siquiera desde la oposición, lo haya solicitado. Modesta pero enérgicamente yo me atrevo a pedirlo desde aquí. Habrá quien pueda pensar que sea por celos deportivos, pero les aseguro que es por elemental higiene democrática, algo tan desconocido por estos lares. Si viviéramos en un sistema medianamente decente no se consentirían ni por asomo, en cargos institucionales, actitudes como la de semejante animal…político.

N. del A.- Se espera de los cristianos que siempre ofrezcamos la otra mejilla. Eso se lo dejo a monseñor. Yo soy un laico pecador. Escribí  esto el sábado, cuando conocí el asunto, y he esperado a publicarlo dos días para respetar las fiestas y por ver si se me pasaba. Pero no. No vaya a ser que piensen que no sabemos rebuznar igual o mejor que ellos. Pido perdón por anticipado. 

martes, 1 de enero de 2013

AÑO NUEVO


El primer día del año amaneció gris y lluvioso. Ni los miles, los millones de mensajes llenos de  felicitaciones y buenos deseos han sido capaces de dispersar los negros nubarrones que se ciernen sobre este recién nacido 2013. Por mucho que nos sobrepongamos todo el mundo sabe que va a ser un año difícil. Seguramente no hemos vivido ninguna situación anterior en que reinara esa impresión generalizada de que el año entrante ofrece más interrogantes que certezas,  y que lo más que cabe esperar es que no sea peor aún que el extinto 2012. Yo ya propuse, puesto que todo el mundo pospone las perspectivas de  recuperación para 2014, que nos saltásemos este,  pero parece que la iniciativa no ha tenido éxito.
Como estará la cosa que es la primera vez que recuerdo haber visto asientos vacíos en la Sala Dorada de la Musikverein  de Viena en esta mañana de año nuevo. ¿La crisis o la resaca? Franz Welser-Möst volvía al podio tras su debut en 2011, a pesar de los discretos resultados obtenidos entonces. El maestro austriaco no es precisamente la alegría de la huerta. Carece del carisma de otros directores que se han visto en los últimos años (Mehta, Baremboim, Pêtre o Jansons), y no parece que se encuentre excesivamente cómodo en este tipo de repertorios. No había más que ver la cara de tensión cada vez que abandonaba el escenario para ir a beber y que le secaran el sudor, que el realizador televisivo ha tenido la mala idea de mostrarnos. Sin embargo en esta ocasión ofreció una divertida página con la deliciosa fantasía de Carnaval en Venecia (Johan Strauss padre) en el que fue repartiendo muñecos y utensilios entre los profesores para acabar tocado con un gorro de cocinero de tan fenomenal guiso. En todo caso la dirección fue precisa y eficaz para sacar partido a ese maravilloso instrumento que es la Filarmónica de Viena, y el resultado global se me antojó superior al precedente.

El programa era variado y con muchas novedades. Hasta once obras que no habían sonado nunca en los setenta años de esta arraigada tradición vienesa. Esto de las novedades es de agradecer, pero en tan gran número comporta un cierto riesgo, porque el público tiene muy claro qué es lo que espera escuchar en estos conciertos, y en un momento dado tanta innovación puede frustrar la expectativa.  Entre los elegidos, la familia Strauss -cómo no-, Lanner, Hellmesberger, Von Suppé -uno de los momentos estelares fue la interpretación de su vibrante obertura de Caballería Ligera- y por supuesto los dos indiscutibles protagonistas musicales del año: Richard Wagner y Giusseppe Verdi. Quizá no sea fácil encontrar obras de estos dos gigantes de la ópera que encajen en la idiosincrasia del concierto. El alemán creo que salió mejor parado, con su  brillante preludio del acto III de Lohengrin, frente al prácticamente desconocido –porque casi nunca se interpreta-   prestissimo del ballet del acto III del Don Carlo verdiano.
El concierto se iba desgranando con cierta frialdad cuando llegó el turno al bellísimo vals “Donde florecen los limoneros”, ilustrado para la televisión con la intervención del Ballet Estatal de Viena, momento especialmente esperado por mis hijas. Fue entonces cuando aprecié un cambio en la luz que entraba por las ventanas del salón. Me asomé y pude ver que, aunque tímidamente,  había salido el sol. Ojalá esto sea una premonición y aunque en los primeros meses del año continuemos la tortuosa senda por la que hemos transitado todo el 2012, se cumplan las previsiones más optimistas que apuntan a que a lo mejor para el segundo semestre empezamos a remontar de verdad el vuelo. Sea como fuere, os deseo a todos en este 2013 mucha salud, mucho ánimo y que la música os acompañe. 

lunes, 31 de diciembre de 2012

POVERO RIGOLETTO


Rigoletto y Gilda. Escena final.
En la anterior ocasión que la Bayerische Staatsoper programó  Rigoletto,  la  acción se situaba nada más y nada menos que ¡¡en el Planeta de los Simios!! El bufón jorobado, encarnado por el malagueño Carlos Álvarez,  semejaba el papel de Charlton Heston en la famosa película –único humano junto con su hija Gilda- y un mono por tanto  cantaba “La donna è mobile” Muy fuerte ¿no? No he llegado a ver esa producción, firmada por Doris Dörrie, pero en alguna parte he leído, no se si en serio o en broma, que el público llevaba plátanos a la representación para tirárselos a los artistas, como quien va al zoo. Digo yo que podían haber optado mejor por los cacahuetes, que son más livianos.
Personaje de la producción de Dörrie

Para la nueva producción estrenada hace unos días y que ayer se pudo ver en directo desde  el Nationaltheater de Munich, el giro ha sido más que copernicano. El director de escena húngaro Arpád Schilling ha diseñado una escenografía tan absolutamente minimalista que raya en lo pobretón. He defendido siempre la supremacía de la música sobre decorados y tramoyas, pero no se puede olvidar que la ópera es también un espectáculo visual, y que el público paga por ello y para ello. Asistir a una representación en que los únicos elementos escénicos son unas gradas de instalación deportiva –que figuran una especie de teatro griego- y un visillo -muy grande, pero visillo al fin y al cabo-, amén de una figura gigantesca de caballo que sale momentáneamente en el segundo acto; en el que el propio telón es utilizado en más de una ocasión como instrumento decorativo o donde los cantantes aparecen vestidos casi todo el tiempo como si estuvieran en un simple ensayo, resulta realmente frustrante en este aspecto. La pobreza de medios es tan apabullante que cuando Gilda acude a la casa de Sparafucile para ofrecer su vida a fin de salvar la del Duque y la de su padre, no tiene ni puerta donde llamar, y como la escena lo exige  tiene que dar dos taconazos en el suelo para simular el golpeo. Con eso queda dicho todo.  




Patricia Petibon y Joseph Calleja
 Afortunadamente, todo lo que faltó en lo escénico se suplió con creces en lo musical, bajo la agraciada batuta de Marco Armiliato y con un trío de voces protagonistas excepcional, con Franco Vasallo (Rigoletto) Patricia Petibon (Gilda) y Joseph Calleja (Duque de Mantua) bien acompañados por Dimitry Ivashchenko (Sparafucile y MonteroneNadia Krasteva (Maddalena y Giovanna). Me agradó especialmente el tenor maltés, con un bellísimo timbre de voz y una gran facilidad y naturalidad para afrontar sus conocidísimas arias. De lo mejor que puede escucharse hoy día. La francesa Petibon lució en su “Caro nome..” y en los conmovedores dúos con su posesivo padre, en los que se pone de manifiesto la tensión entre  su oposición a la vez que su amor hacia él. Y Vasallo fue creciendo desde alguna dificultad en la emisión en el primer acto para ir ganando en la credibilidad de su personaje. Entre todos lograron ir creando esa clímax que lleva la terrible historia hasta el desesperado grito final de  Rigoletto “¡la maledizione..!” ¡Enorme Verdi!.

viernes, 28 de diciembre de 2012

INOCENTES


Anda toda España espantada, escandalizada, consternada con el crimen de la pequeña de 16 meses asesinada en un pueblecito enclavado en las montañas de Almería, entre Sierra Nevada y la de los Filabres. Uno de esos pueblos encantadores que se avistan desde la A-92 cuando atraviesas por ella las sierras almerienses. Pasará sin embargo esta localidad, hasta ahora casi desconocida, a la historia de los horrores patrios que pusieron tristemente en el mapa a otros lugares  hasta entonces totalmente  desconocidos a nivel nacional y que quedarán asociados a la desgracia que les dio fama.
Se une este sentimiento de indignación al de otros casos de muertes violentas de niños, como el de la onubense Mari Luz o los cordobeses Ruth y José, presuntamente muertos estos últimos, para mayor horror,  a manos de su propio padre.
Es natural que a la gente se le revuelvan las entrañas ante acontecimientos brutales como estos. El alcalde de la localidad almeriense afectada por el suceso  lo ha expresado de esta manera: "Hay personas sin alma y sin corazón que son capaces hasta de matar a un ser tan indefenso y vulnerable como un bebé de apenas 16 meses".
Sin embargo, paradójicamente, en esta sociedad cada vez más esquizofrénica en que vivimos, muchas de esas personas que hoy con toda razón se escandalizan, si en vez de un bebé de dieciséis meses de vida contados desde su nacimiento se hubiera tratado de un ser -humano por supuesto- con  sólo unas semanas o meses desde su concepción, verían  con la mayor tranquilidad que su madre hubiera decidido interrumpir su vida (no utilizo el término matar para ser políticamente correcto y no herir susceptiblidades). Incluso nuestro actual ordenamiento jurídico esto lo contempla como un derecho, y en uso de ese derecho se  produjeron nada menos que  118.359 abortos durante el año 2011, según se ha informado recientemente.
Personalmente no puedo entenderlo. Para mi  tan execrable es  uno como otro supuesto, al menos, en el caso del aborto,  cuando no existe la más mínima justificación de la decisión más que la mera voluntad de la gestante. Se trata de seres inocentes e indefensos que mueren por acción o decisión de otros que simplemente están en una situación de superioridad y tienen por tanto la potestad para hacerlo fácilmente. No veo diferencia entre que el decisor sea un tercero o la propia madre, porque en cualquier caso se trata de una vida ajena, que no les pertenece, y la diferencia de la edad es un mero convencionalismo injustificable.
Quizá el monstruo de Fiñana también pensó, aunque sólo fuera por un momento, que tenía derecho a matar a la niña. Simplemente porque le molestaba. Simplemente porque era más fuerte.

sábado, 22 de diciembre de 2012

¡FELIZ NAVIDAD!


Navidad no es para mí  la fiesta de la familia, ni de los recuerdos, ni de la nostalgia, ni de los buenos sentimientos, o de los deseos que se cumplen…o no. Ni de la amistad, ni de las risas, ni de los dulces, los turrones o las peladillas. Ni del lujo y los excesos, el champán o las burbujas. No es la fiesta de la lotería ni de los regalos,  ni de los seres queridos, ni de los que están lejos, ni de la nieve, los trineos o los renos. No es la fiesta de las luces (aunque sí de la  Luz). Es un poco de todo eso, pero es mucho más.
Si la Navidad fuera la fiesta de la familia, no podrían celebrarla los que no la tienen. Si fuera la fiesta de las comidas de empresa, no podrían celebrarla los que no encuentran trabajo. Si fuera la fiesta del lujo y los regalos, nada tendrían que celebrar los que carecen de medios.  Si la Navidad fuera la fiesta de los seres queridos no podrían celebrarla los que han perdido a alguno de ellos. Si fuera la fiesta de la nieve no se celebraría allí donde ahora es verano. Sin embargo ninguna de estas carencias o circunstancias impiden la celebración de la Navidad.
Navidad es, así lo creo,  la fiesta de Dios que viene a nosotros, que desciende a nosotros como Hijo para mostrarnos el camino por el que subir hacia el Padre que nos ha creado, que habita en nosotros en forma de Espíritu,  y que nos ha prometido volver en forma definitiva al final de los tiempos para hacernos partícipes de su reino. Es  la fiesta de Dios que desparrama su amor sobre su criatura haciéndose cercano a ella,  a sus debilidades, a sus sufrimientos y penurias, para redimirla del pecado y de la muerte.
Por eso puede celebrarse la Navidad incluso desde el dolor y la pobreza. Porque Dios ha venido a dar la buena nueva a los humildes, el  consuelo a los afligidos, a anunciar la liberación a los oprimidos. Por eso tenemos motivos los cristianos para celebrarla con alegría, aún en medio de las dificultades. Con austeridad y siendo solidarios con los que sufren y pasan necesidad. No porque sea una moda snob,  porque esté bien visto, sino porque es una exigencia de nuestra condición de hijos para con nuestros hermanos.
Confieso que me llevó su tiempo llegar a entender  esto en toda su profundidad, a pesar de ser católico de toda la vida.  No se si por mi torpeza o por el excesivo ruido de estos días. Pero es ahora cuando realmente disfruto de la Navidad. Con una alegría que surge de dentro de mi, y no de los circunstanciales factores externos.
Si piensas, como yo, que este es el verdadero sentido de la Navidad, te deseo sobre todo que en estas fiestas experimentes el gozo de la presencia de Dios en nuestras vidas, y que ello te  sirva para un relanzamiento y reforzamiento de tu fe, en este año en que la Iglesia nos invita a redescubrirla en toda su plenitud.
       Si tienes otra visión de la Navidad, pero compartes el deseo de paz, justicia y hermandad entre los hombres, siéntete al menos concernido por el canto de los ángeles que, según el Evangelio, se aparecieron a los pastores diciendo “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”.
     A unos y a otros, ya sabéis lo que quiero decir cuando os digo ¡FELIZ NAVIDAD!

miércoles, 19 de diciembre de 2012

SEXO, DROGAS Y...¡ÓPERA!


Comentaban el otro día en Ópera Actual la obsesión que  últimamente se aprecia en los cantantes por el gimnasio, las dietas e incluso la cirugía estética. No me extraña, dada la cada vez más acentuada tendencia de los registas a introducir desnudos o semidesnudos en la escena a poco que se tercie. Uno no debe sorprenderse de ver escenas tórridas en una  Lulu (exhibición de Barbara Hannigan en la producción de La Monnaie del mes pasado). Pero ver desnudos  en un Don Giovanni (Milán), en una  Carmen (Ópera de Lyon),  o incluso en Stradella (Cesar Frank),  en la Ópera de Lieja, donde no viene en absoluto a cuento, se va haciendo lo habitual. A una de las divas del momento, como es Anna Netrebko, la hemos visto ligerita de ropa más de una vez. Y no sólo afecta a ellas. En la reciente producción del MET de La tempestad de Thomas Adès, Simon Keenlyside se lleva toda la función luciendo pectorales tipo Schwarzenegger.
Pero una cosa es el desnudo, y otra cosa es el mal gusto y el sexo explícito. Ya tuvimos un ejemplo con el escandaloso Julio César de Salzburgo de la pasada primavera (Moshe Leiser y Patrice Caurier sus autores) y ahora nos llega uno nuevo con La Traviata recientemente estrenada en La Monnaie de Bruselas, con dirección escénica de la alemana Andrea Breth, que el sábado fue retransmitida en streaming por ARTE Live Web. No voy a criticar que se ubique el primer acto en un prostíbulo de lujo en el que corre la coca o que se haga de la protagonista en el tercero  una homeless que duerme en la calle,  rodeada de yonkis y de fulanas baratas, porque al fin y al cabo la Valery era una prostituta. Pero empezamos porque no se puede consentir que en uno de los momentos más esperados del papel de Violeta (Sempre libera..) salga una vieja gorda –Annina- haciendo el indio (vaya el papelón de la señora, Carol Wilson por más señas, entre esto y el simulacro de felación del tercer acto) distrayendo la atención que debe estar en ese momento absolutamente centrada en la cantante. Esto de todas formas tiene un pase. Lo que no lo tiene es el muestrario de prácticas sexuales, incluida la pedofilia, que se exhiben, especialmente en la escena final del segundo acto.
El asunto ha levantado la lógica polémica, en la que afamados directores como Olivier Py o Krzysztof Warlikosky entre otros se han decantado en favor de la libertad del arte y del artista. A mi esto de la libertad me suena muy bien, pero libertad no puede ser nunca carta blanca para hacer absolutamente lo que a uno le de la gana.  Si Breth quiere hacer cine porno, que lo haga y allá ella si puede incurrir incluso en algún tipo penal. Pero la libertad conlleva responsabilidad, y la responsabilidad incluye el respeto. La libertad del director de escena, que no trabaja sobre una materia virgen, tiene el límite del respeto a la música de Verdi, al libreto de Piave y si se quiere incluso  a la novela de Dumas en que se inspira. Debería tener el límite del respeto a los cantantes, que son también artistas, y no de streptees ni de cine x precisamente. Y sobre todo debe tener el límite del respeto al público que asiste a la ópera, que no va generalmente a ver este tipo de espectáculos de mal gusto. Si quiero ver sexo ya se a donde tengo que ir. La ópera no es ni  la sala Bagdad de Barcelona, ni una página de películas guarras. Así que el que quiera libertad que se busque otro medio de expresión, o cree sus propias obras y no ensucie las de los demás. Porque lo grave además del asunto es la gratuidad de tales exabruptos,  que no aportan nada a la obra. Traviata es una historia de sentimientos enfrentados a los prejuicios y moral de la época, no de bajas pasiones. Y el desgarro emocional que este enfrentamiento provoca lo expresa sobradamente la música de Verdi.
Con todo esto, la música precisamente, que es lo importante, queda en segundo plano. Sébastien Guèze canta un Alfredo que yo nunca he escuchado (este no es mi Alfredo, que me lo han cambiado), y no me gusta. Simona Saturova, debutante como Violeta Valery,  tiene una hermosa y delicada  voz pero le falta dramatismo en algunos pasajes (Amami Alfredo!). Giorgio Germont es para mi uno de los personajes más odiosos del repertorio operístico, por su hipócrita moralina del qué dirán de la que se arrepiente cuando nada tiene remedio,  aunque su papel incluya una de las arias más bellas para su registro (Di Provenza il mar, il sol..). Scott Hendriks simplemente es que no da el tipo, y aunque no cantó mal, su actuación no me resultó creíble. Lo mejor sin duda fue la dirección de Adam Fischer, que  hizo una lectura plena de expresividad y dinámicas contrastadas. En su debe, el consentir como director musical los excesos de la directora de escena.
Porque al final lo que sorprende es cuánta gente tiene que callar y consentir para que se produzca un despropósito tal, y lo hagan. El público aplaude acrítico cuando cae el último telón. Y supongo que entre ese público, los padres de la inocente niña protagonista de la escabrosa escena, que saluda al final de la representación junto con el resto de figurantes. ¿No existe en la burocratizada Bélgica nada parecido a un defensor del menor?