sábado, 23 de diciembre de 2017

GUERRA A LA GORDURA

Susana Díaz es uno de los personajes del panorama público que más apreciablemente ha engrosado el volumen de su anatomía en los últimos años. Se le ha puesto una cara redonda, y me figuro que todo lo demás también, aunque yo en esas cosas no me fijo en una política, ni para bien ni para mal. A diferencia de Mariano Rajoy –con sus caminatas- Aznar –con sus abdominales- o ZP –con sus carreritas- no se le conoce a nuestra presidente que practique ningún deporte. No se sabe que se haya bajado nunca del coche oficial para ir andando a ningún sitio. No sabemos lo que come ni lo que deja de comer. Sólo cabe suponer que lo hace bien, habida cuenta de lo hermosa que está. Sin embargo ella no tiene ningún empacho –la expresión viene al pelo-, pues le sobra desparpajo para eso y para más, en decirnos a los andaluces (y a las andaluzas) lo que tenemos que comer y si tenemos que subir las escaleras o coger el ascensor. Para ello se ha entretenido en elaborar una ley, según informa ABC, que, siguiendo aquello tan cristiano –se le notan sus orígenes de catequista- de “odia el pecado, compadece al pecador”   viene a prohibir la obesidad y al mismo tiempo, que nos metamos con los gordos (acabarán prohibiendo los chistes de gordos, como ya están prohibidos los de mariquitas).
La norma, siempre siguiendo la información del diario monárquico, ahora denunciado –quien lo iba a decir- por el Partido Popular por la publicación de una entrevista, reconoce importantes derechos a los andaluces (y andaluzas, supongo, aunque esto el ABC no lo aclara) como son
A disponer de espacios de aparcamientos de bicicletas en los lugares de trabajo, a tener agua gratis en los bares, a menús saludables y raciones mesuradas y a poder consumir productos frescos y perecederos.

Para garantizar estos derechos, las medidas que prevé son, fundamentalmente, sanciones a diestro y siniestro. Tales como multas de 15.000.-€ (sí son tres ceros, no me he equivocado) a los bares que no le den una vasito de agua al niño, señora o caballero –aunque no lleve caballo- que lo pida, o de hasta 300.000.-€ por la «promoción comercial y el patrocinio de alimentos y bebidas que excedan de los criterios nutricionales en los centros docentes», léase, por ejemplo, la tradicional venta de polvorones y dulces que hacen los alumnos para irse de viaje de estudios Según fuentes consultadas por este blog, está en estudio introducir alguna enmienda en trámite parlamentario por la que también se pueda sancionar a San Pedro en caso de que no llueva y nos prive de "la bebida más saludable y sostenible" Lo de sostenible es algo que no puede faltar en una ley de la Junta, pero claro, si no llueve....

A mí me parece que todo esto es una intromisión intolerable –una más- en nuestras libertades. Pero por otra parte también pienso que si nos empecinamos en que la sanidad sea pública, la salud tendrá que acabar siéndolo también. Si el Estado ha de ser garante de nuestra salud y prestador para ello de servicios sanitarios, tendrá que serlo con todas sus consecuencias. Para empezar habría que prohibir taxativamente fumar. Pero luego podríamos plantearnos también si hay que obligar a llevar abrigo para salir a la calle en invierno, porque nos resfriamos, o prohibir esquiar, porque se producen muchos accidentes en la nieve, y tenemos que pagarlo entre todos. Y así sucesivamente.
Si queremos seguir conservando algunos ámbitos de libertad individual, más vale que no pongamos tantos y tan importantes asuntos en la competencia de nuestros incompetentes  políticos, que están deseando la más mínima  excusa para meter las manos en nuestros bolsillos y las narices en los más escondidos rincones de nuestras vidas privadas.

lunes, 27 de noviembre de 2017

LA ÓPERA DE LOS OCHO DOS DE PECHO

Tras una serie de repeticiones de títulos, llegaba al fin uno nuevo, del repertorio clásico, aún no visionado en el escenario del todavía joven Teatro de la Maestranza. La fille du regiment está en el puesto 102 de las más representadas en el mundo, y ocupa el quinto lugar de entre las salidas del ingenio de Gaetano Donizetti. No es precisamente una de las cumbres del género, pero cuenta con los ingredientes necesarios para triunfar ante el gran público -es ópera cómica, es decir, con pasajes hablados, en los que el humor es la nota predominante- y hacer pasar un rato bien agradable.

A pesar de su novedad en el coliseo maestrante, la producción escénica de Laurent Pelly la conocíamos bien, pues ha sido ya vista en Nueva York, Londres, Viena o Barcelona. La versión de Viena (2007), con Flórez, Dessay y Álvarez (con una curiosa intervención de Montserrat Caballé en el papel exclusivamente hablado de la Duquesa de Krakenthorpe) está disponible en la red para quien la quiera ver. Es normal que siga “viva”. Para mí resultó de lo mejor de la noche. Desde la simulación de la neblina en el amanecer tirolés con que se abre el telón, hasta los movimientos del coro de soldados, el vestuario -las joyas no sé si serían buenas, pero brillar brillaban una barbaridad- y la cuidada dirección de actores, incluidas la expresiones en español que elevaron el tono jocoso de la representación. Había momentos que no sabía si estaba viendo una ópera estrenada en 1840 o una comedia o musical de la época dorada de Hollywood.

El reparto vocal también era atractivo, encabezado por la sudafricana Pretty Yende, una auténtica “rising star” que hemos tenido la oportunidad de disfrutar en Sevilla antes de que llegue a alturas probablemente inalcanzables. Su participación fue efectivamente estelar, destacando en las zonas altas del pentagrama con una facilidad y agilidad que sólo está reservada a las más grandes. En cuanto al norteamericano John Osborn, con permiso de Flórez y Camarena, es de los tenores del panorama actual que más garantías podía ofrecer para afrontar el papel de Tonio, al que Donizetti “regaló” con esa auténtica etapa reina del Tour de Francia con nueve puertos “hors categorie” (léanse "dos de pecho") que es la pieza más conocida de la ópera (À mes amis). Lo hizo con sobrada solvencia, recibiendo el cálido aplauso del público. El resto del reparto, incluidos los actores, cumplió bien su cometido, como el coro, según nos tiene ya acostumbrados.

La ROSS firmó igualmente otra gran noche, de la mano de Santiago Serrate, que dirigió con gracia y soltura, logrando perfecta conjunción con las voces y extrayendo una hermosa sonoridad a la orquesta. En definitiva, una velada verdaderamente satisfactoria, en la que el público salió casi cantando, como sale “toreando” de la vecina plaza de los toros en las tardes de gloria.


jueves, 23 de noviembre de 2017

SANTIDAD

Argumenta Junqueras, en su petición de libertad recientemente cursada a la juez Lamela que lo mantiene en prisión desde el pasado 2 de noviembre, que él no puede pecar, viene a decir, porque es católico. Gran sofisma: los católicos somos, al menos los normalitos, los del montón,  los mayores pecadores del mundo, precisamente porque tenemos la conciencia del pecado, de la que otros carecen.

Esta gente, en su delirio, confunde  el culo con las témporas. La magnesia con la gimnasia. El ser con el debe ser. Como están en la matraca de que están presos por sus ideas políticas, especulan con que quizá sus ideas religiosas puedan salvarlos. Piensan que sus creencias los redimen de sus actos. La justificación por la fe, sin embargo, es un concepto más bien protestante.


Junqueras entonces, que esto debe saberlo, lo que quiere decir no es ya que sea católico, sino que es santo. No está pidiendo sólo que lo saquen de la cárcel. Quiere la internacionalización del prusés por la vía vaticana. Quiere que eleven su causa no al Supremo, sino a Roma. Está pidiendo directamente que lo canonicen. Amén.

viernes, 3 de noviembre de 2017

DURA EST LEX...

Uno de los primeros principios que aprende cualquier alumno que pisa una Facultad de Derecho es el expresado en el viejo aforismo latino, proveniente del Derecho Romano,  que dice: “Dura est lex, sed lex”. No tiene nada que ver con una conocida marca de menaje para el hogar, y puede traducirse como que la ley es dura, pero es la ley.
Que la ley es dura en ocasiones, y sobre todo la penal, parece que acaba de descubrirlo ahora buena parte de la infantilizada sociedad catalana y española en general. Como ha dicho Guillermo Fernández Vara,  quizás creían algunos que esto de dar un golpe de Estado proclamando la independencia de una parte del territorio nacional era un juego. Una diversión de niños traviesos que ahora sin embargo se encuentran de bruces con la cruda realidad de las consecuencias de sus osados actos. Resulta que papá se ha enfadado y mucho. Toca gimotear.
Esta mañana he podido escuchar todo tipo de delirantes y compungidos análisis por parte de atribulados tertulianos  y presentadores de televisión (Griso, Évole, Quintana y otra serie de indocumentados mindundis que nos sermonean diariamente desde sus púlpitos) que parece que hasta ahora no habían caído en la cuenta de la gravedad del asunto y que a lo mejor pensaban que esto podía acabar de otra manera más naif, distinta  de la que por muchas fuentes con mucha más autoridad que ellos se ha venido anunciando desde hace tiempo.

Aparte de su preocupante infantilismo demuestran una alarmante ignorancia sobre lo que es el estado de derecho y la separación de poderes, acudiendo en último extremo, al manido argumento de la inoportunidad de la medida cautelar de prisión acordada por la juez Carmen Lamela. Ignoran seguramente el sentido que tiene la imagen de la justicia representada por la diosa Temis: una señora con una espada en la mano derecha  y una balanza en la izquierda y los ojos vendados. El juez tiene que impartir justicia ateniéndose a la ley y a los hechos que enjuicia, de manera imparcial, sin tener en cuenta la condición de los enjuiciados y sin  criterios de oportunidad o inoportunidad política, para los que es “ciego”. Un juez está para aplicar la ley, no para hacer política. Y la ley, en un Estado de derecho, tiene que aplicarse, fastidie a quien fastidie. A ver si esto se lo meten de una vez en sus berroqueñas y tan ligeramente amuebladas cabezas.    

viernes, 27 de octubre de 2017

EL MANICOMIO CATALÁN


La política puede decirse que es el arte de de ordenar la convivencia. Por lo tanto nada que lo que consiga sea precisamente lo contrario, esto es alterar o incluso romper esa convivencia, no es política o al menos no es buena política.

Llevamos años, incluso hoy,  escuchando a los predicadores de la progresía, los que pontifican  lo que es políticamente correcto y lo que no,  que el problema catalán tiene que resolverse a través del diálogo político. Sin embargo se da la paradoja de que todo lo que se propone desde la parte llamada soberanista, o simplemente independentista, es dialogar sobre cómo romper España y Cataluña, pues la independencia se plantea como objeto irrenunciable en ese supuesto diálogo. Por lo tanto lo que se propone  no es política sino antipolítica, ya que a lo único que lleva es, según se ha puesto especialmente de manifiesto en estos días, a la fractura social.

Por lo demás yo me pregunto ¿De qué se puede dialogar con unos tíos que se creen que son un pueblo oprimido y perseguido? ¿Se puede dialogar con unos tíos que se creen que la democracia es votar, y no cumplir las leyes democráticamente aprobadas? ¿Se puede dialogar con unos tíos que dicen  que aplicar las leyes es un golpe de estado y no lo es saltarse olímpicamente la Constitución?¿De qué se puede dialogar con unos tíos que se creen que por mayoría todo puede hacerse, incluso pisotear los derechos de las minorías?¿Se puede dialogar con quienes dan el rango de “mandato popular” al supuesto resultado del referéndum fantasma del 1 de octubre?¿Se puede dialogar con unos tíos que, en su delirio, niegan las nefastas consecuencias que su “procés” está teniendo para la economía catalana? ¿Se puede dialogar con unos tíos que llaman “pacifismo” a destrozar vehículos de las fuerzas de orden público?

Con estos tíos, y tías, no se puede dialogar ni buscar soluciones políticas. Tienen la percepción de la realidad absoluta y gravemente distorsionada. Lo único que cabe es aplicar la ley (el 155 y lo que haga falta) con todas sus consecuencias y mandarles un ejército…de psiquiatras.   


  

miércoles, 25 de octubre de 2017

FIDELIO DE SEVILLA

No estaba yo ayer en muy canónicas condiciones para ir a la ópera. Pero tendría que haber estado bastante peor, como por ejemplo estoy hoy, como para perderme el estreno de Fidelio, que abre la temporada en el Teatro de la Maestranza. Digo esto porque seguramente mi averiado estado influiría algo en la percepción del espectáculo. Los cursis de la pelota dicen que “el fútbol es un estado de ánimo”. Pues si esto es así, que lo dudo, no te digo nada la música.
Fidelio es una obra cuya acción, como se sabe, transcurre íntegramente en Sevilla, aunque igual podría hacerlo en Valladolid o en Cuenca, y cuya música comienza, salvo la obertura, en Mozart y termina en el más auténtico Beethoven.
No me gustó mucho el inicio de la orquesta, ante una de esas varias partituras que el autor escribió para abrir su única aportación al género operístico, pero luego fue creciendo hasta convertirse en uno de los triunfadores de la noche, junto con el coro, especialmente en su interpretación de la llamada “Leonora III”, mediado el segundo acto.
Las voces solistas, que sobre el papel presentaban un buen elenco, estuvieron bien, pero sin pasarse. Para  mí los mejores fueron la soprano rusa Elena Pankratova (Fidelio-Leonora) y el bajo alemán Wilhelm Schwinghammer (Rocco). En el polo opuesto estaría el también alemán Thomas Gazheli, cuyo Pizarro, aunque de voz potente,  me pareció más el malo de una película de dibujos animados que el de una ópera seria.
La escenografía de Plaza, producción propia del Teatro, que ya conocíamos de hace no sé cuántos años, es escueta. Dos enormes colchones de goma espuma, a decir de una de mis vecinas de localidad, simulando dos losas que simbolizan la opresión, representan durante casi toda la obra las mazmorras del trianero, inquisitorial y desaparecido Castillo de San Jorge.  Sólo al final, tras la liberación de los prisioneros, entra la luz más plena en escena y puede apreciarse el skyline de la ciudad presidido por la  Catedral y la Giralda, de manera que nadie puede llamarse a engaño acerca de dónde nos encontramos.
Por cierto ¿conocen ustedes a muchos sevillanos, o sevillanas, que se llamen Fidelio, o Leonora, o Florestán? Yo no sé estos libretistas qué guías de teléfonos miraban para ponerle los nombres a los personajes.

domingo, 1 de octubre de 2017

EL REFERENDUM DEL TRES POR CIENTO

A esta hora de la tarde del 1 de octubre de 2017 este blog está en condiciones de adelantar a sus lectores en exclusiva el resultado del referéndum (o lo que sea) que se está celebrando hoy en Cataluña con absoluta anormalidad democrática.

Este resultado lo tiene ya desde hace días el sedicioso Puigdemot el Pilós en un sobre (dónde si no) que guarda celosamente en un cajón de su mesa de despacho, y que se hará público al final de esta infausta jornada, una vez que haya terminado la farsa de las votaciones en cubos de basura, sin censo, con mesas constituidas de aquella manera, sin interventores, sin papeletas,  sin control, sin nada, que para imponer una cacicada no son necesarios tantos remilgos.

Pero nosotros nos hemos adelantado,  gracias a la habilidad investigadora de  nuestros colaboradores,  y vamos a publicar antes de tiempo el escueto contenido de dicho documento, que dice así:

“¡Se sienten, coño!

Vamos a dar lectura a los resultados del referendum.

Una vez escrutado todo lo escrutable el resultado es el siguiente 

Votantes sobre el total del censo electoral………..…...….3%
Votos válidos emitidos …………………………………..3%
Votos nulos……………………………………………….3%
Votos en blanco………………………………..…………3%
Votos SI…………………………………………………..3%
Votos NO…………………………………………………3%

Por consiguiente, y según ya estaba previsto,  queda proclamada la independencia de la República Catalana de los mangantes del 3%.”


Así que ya saben, pueden ahorrarse el estar pendientes del “recuento” y dedicar su tiempo de esta tarde de domingo a ocupaciones más placenteras. Y D. Mariano Rajoy, cuando se levante de la siesta, y lea esta exclusiva, ya puede ir pensando  si ya es hora de dejar de abochornarnos a los españoles con su indolente dejación de responsabilidades.